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Policiales

Ponen en duda el rol de la policía que se encontraba de guardia el día del copamiento de la Subcomisaría de Arroyo Leyes

"Parecía que había salido de un desfile de modas en vez de un atraco", cuestionó Alejandro Del Valle que sufrió a los delincuentes en su casa el pasado 17 de noviembre en horas de la madrugada.

Alejandro Del Valle, una de las víctimas que tuvo el asalto posterior al copamiento de la Subcomisaría de Arroyo Leyes, ratificó este miércoles las sospechas que tiene sobre el rol de la policía que se encontraba de guardia el día en que ocurrió el violento atraco. “No tengo dudas que tenía algo que ver”, aseguró en un reportaje realizado por Luis Mino.

Según Del Valle, le causó mucha sospecha la forma en que actuó la suboficial Gabriela M., la cual fue reducida por la banda que copó inicialmente la dependencia policial para luego asaltar la vivienda lindera. Inclusive, uno de los maleantes le supo decir "Gabi no me vendas".

Para la víctima del robo, fue muy raro que, tras la huida de la banda, los dos policías que fueron reducidos y maniatados lograron desatarse velozmente. “Cuando yo llegué ahí, los maleantes no habían hecho más de 700 metros. ¿Cómo se van a desatar tan rápido?”, se preguntó Del Valle.

“Un policía estaba descalzo y la otra policía parecía que había salido de un desfile de modas en vez de un atraco. Un acting infantil”, remarcó el propietario de la vivienda que fue atracada por la banda.

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Por el caso, ocurrido el 17 de noviembre pasado, la agente que se encontraba de guardia fue detenida la semana pasada, pero a raíz del testimonio de un imputado arrepentido, las fiscales a cargo de la causa, Laura Urquiza y Rosana Peresín, ordenaron liberar a la uniformada.

Un policía estaba descalzo y la otra policía parecía que había salido de un desfile de modas en vez de un atraco. Un policía estaba descalzo y la otra policía parecía que había salido de un desfile de modas en vez de un atraco.

Durante la entrevista, Del Valle destacó que la tranquilidad con la que vivía se acabó a partir del asalto en su casa, cuando el grupo comando irrumpió y con golpes y amenazas le exigió a él y su pareja la entrega de dinero, ya que tenían el dato erróneo de que allí había 200 mil dólares.

“Algunas noches no las paso acá. Anoche, por ejemplo, me dormí a las 3 de la madrugada. Siempre con esa incomodidad terrible y pensando y mirando para atrás y la ventana. La verdad que la tranquilidad se me ha terminado”, contó la víctima del suceso.