Un hombre enfrenta una posible condena a 15 años de prisión, acusado por el abuso sexual de su sobrina, cometido el día de su cumpleaños número 18 en una zona rural del departamento Iriondo.
El pedido fue realizado por la querella en los alegatos de clausura de un juicio oral y público que se realiza en los tribunales de Santa Fe; la Fiscalía, en tanto, solicitó una condena a 10 años de prisión.
El debate se realiza ante el juez Sebastián Szeifert, y la acusación contra Mauricio Rodríguez es sostenida por la fiscal Luciana Escobar Cello y la abogada querellante Carolina Walker Torres.
El juez penal Sebastián Szeifert preside el juicio por abuso sexual
Abuso sexual
Rodríguez llegó al juicio en libertad, acusado por el abuso sexual con acceso carnal de su sobrina. El hecho ventilado en el juicio ocurrió el 9 de octubre de 2019, en una vivienda rural de la localidad de Clason, en el departamento Iriondo; ese día, G., la denunciante, cumplía 18 años.
La joven fue la primera en declarar en el juicio contra su tío; sus palabras fueron recordadas por el bloque acusador en los alegatos realizados este viernes. La querella destacó que el relato de la joven fue “preciso, sostenido, sin contradicciones”, en el que describió la relación que tenía con el imputado, hermano de su madre: dijo que siempre andaba junto a su tío, que lo ayudaba en el campo. “Es decir que era una relación de afecto, de confianza, G. lo quería a su tío”, remarcó Walker Torres.
En relación al día del hecho, “relató cómo fue sorprendida, tomada por la fuerza, arrojada sobre una cama, cómo dijo que no, cómo lloró, cómo se resistió”, y aún así fue abusada.
Ese día la familia estaba de mudanza, y la joven fue con su tío hasta el campo a buscar algunos muebles; su madre se quedó en la casa preparando un bizcochuelo para celebrar el cumpleaños. Tras cargar un par de muebles en la camioneta, Rodríguez llevó a la joven hasta un dormitorio, donde estaba la cama de su madre, y allí la forzó y la abusó, a pesar de la resistencia que opuso G. en todo momento.
Las acusadoras recordaron también cómo cambió la vida de la joven tras la agresión sexual: comenzó a sufrir angustia e incluso intentó atentar contra su propia vida un par de días después.
En los alegatos se repasaron los testimonios de la familia de G., de cómo relató lo sucedido a sus padres inmediatamente después de la agresión, y cómo comenzó a rehuir al contacto físico: recién después de su declaración en el juicio se dejó abrazar, por primera vez en siete años.
El relato de la joven fue corroborado por sus hermanas, quienes también habían padecido situaciones abusivas por parte del imputado; la propia G. había relatado que desde los 15 años había padecido tocamientos por parte de su tío, hasta la violación consumada el día de su cumpleaños.
En el debate también declaró la psicóloga que asistió a la joven, quien recordó que fue muy difícil que hable en detalle de la situación, porque cuando quería indagar sobre lo ocurrido se quebraba, lloraba, sentía vergüenza, sentimiento de culpa, expresaba incomodidad, irritabilidad, se enojaba, se frustraba, se angustiaba.
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Carolina Walker Torres, la abogada querellante del caso.
La querella remarcó también cómo la situación partió a la familia, y la joven fue dejada de lado por parte de su familia materna, que cree en la inocencia del acusado: “Este tipo de delitos no destruyen solo a la víctima directa, destruyen familias enteras. Las familias se parten, se dividen entre quienes apoyan a la víctima y quienes defienden al victimario, generando aislamiento, segregación, culpas impuestas y dolores que se arrastran por generaciones”.
El día de su cumpleaños
Finalmente, Walker Torres hizo hincapié en “un dato que atraviesa este caso con una carga simbólica de una perversidad extrema”: la elección del día del cumpleaños número 18 de su sobrina para cometer el abuso. “Ese día, que debía marcar el inicio de su vida adulta, de su autonomía, de su proyecto personal, quedó para siempre resignificado como el día de la violencia sexual, del miedo y de la ruptura definitiva”, sostuvo la querellante.
Con el abuso, G. “fue privada simbólicamente de su cumpleaños, de su paso a la adultez, de la posibilidad de recordar ese día sin revivir el horror. Esa fecha se repite año tras año, reabriendo el trauma, recordándole lo sucedido, condicionando su memoria, su identidad y su proyecto de vida. Recién hace dos años nos permitió volver a saludarla, dijo su mamá”, sostuvo la querella.
“Elegir ese día es dejar una huella destinada a durar toda la vida, es transformar un hito personal en una herida abierta, es asegurarse de que el daño no termine con el acto, sino que se prolongue indefinidamente en el tiempo”, refirió Walker Torres para reclamar que Mauricio Rodríguez sea condenado a 15 años de prisión por el abuso sexual de su sobrina.
El veredicto del juez Szeifert será dado a conocer el lunes a las 12 en Tribunales; Rodríguez llegó al juicio en libertad y los acusadores, además de la condena, reclamaron la imposición de prisión preventiva.