Mateo, el nene de nueve años que la madrugada del 1ro de enero recibió un disparo en la cabeza en el barrio Estanislao López de la capital provincial, fue operado con éxito esta mañana en el hospital de niños Orlando Alassia. Los médicos lograron extraer el proyectil que será remitido a la justicia para ser peritado.
Tamara, la mamá del niño, brindó una entrevista a Fabiana Chapero en 7 AM por Aire de Santa Fe, y dijo que todo fue "una desgracia con suerte, se acaba de despertar y estamos tratando de alimentarlo un poquito". A continuación, conmovida, la mujer expresó su profundo agradecimiento "a todo el personal, a los médicos, enfermeros, a toda la gente que me manda mensajes con su apoyo, a toda la gente que me mando su fuerza y sus buenas vibras, gente conocida, gente que no conozco, estoy muy agradecida por el apoyo de toda la gente", sostuvo.
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A continuación, Tamara explicó en qué circunstancia se produjo la herida de Mateo: "cerca de la 1:30 pidió permiso para saludar a un amiguito al lado de casa, yo lo autoricé y salí a verlo. Le dije a Mateo: un ratito más y nos vamos adentro. Fueron cinco minutos que cerré la puerta y vino a decirme que estaba lastimado en la cabeza. Pensé que era una piedra, que se había lastimado jugando", explicó Tamara.
Al notar que el niño tenía sangre en la cabeza, y pensando que podía tratarse de un golpe o un piedrazo, lo llevaron de manera particular al hospital Iturraspe. Allí le realizaron las primeras curaciones y notaron que en realidad se trataba de una herida de arma de fuego, por lo que se dispuso el traslado al hospital de niños.
Tamara remarcó que se trató de una bala perdida, y no de un enfrentamiento entre bandas: "no puedo decir que haya tiroteos permanentes, fue una bala perdida... no puedo decir que estaban tiroteándose cerca de los chicos, no se escucharon detonaciones de arma de fuego", explicó.
La mujer expresó que fue el propio Mateo quien le dijo que estaba herido en la cabeza: "él al principio pensó que había sido la tapa de la botella con la que estaban jugando, prendían fosforitos y los hacían explotar en la botella. El sintió el golpe y se cayó, pero se levantó enseguida, jamás perdió el conocimiento, no tuvo fiebre, jamás se mareó. Él me dijo "tengo sangre en la cabeza" y lo llevamos al hospital, pero siempre pensamos que fue un golpe o un piedrazo", sostuvo Tamara.
En cuanto a la operación, la mujer explicó que fue exitosa, que los médicos lograron extraer el proyectil y que le dijeron que "estuvo la mano de Dios porque si el proyectil iba más fuerte o ingresaba en otro lado no estaríamos hablando de una operación de cráneo exitosa".
Finalmente, Tamara dijo que su hijo siempre estuvo muy bien de ánimo y que cuando salió del quirófano le dijo: "mamá estoy aburrido, quiero ir a jugar al fútbol".
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