Por ADNSUR
La Prefectura Naval Argentina (PNA) encontró el cuerpo de Sofía Devries, la joven de 23 años que había desaparecido el lunes 16 mientras realizaba una práctica de buceo en Puerto Madryn, Chubut. El cuerpo fue hallado en la popa del pesquero chino Hu Shun Yu 809, un buque hundido que funciona como parque de turismo submarino para buzos con experiencia y para certificaciones de nivel avanzado.
El Ministerio Público Fiscal de Chubut interviene para esclarecer lo sucedido y determinar las circunstancias de la muerte de Devries. Apenas se denunció el episodio tomó intervención la fiscal María Angélica Carcano. Luego, informó el organismo, el expediente fue derivado a la fiscal María Eugenia Vottero, a cargo de las medidas investigativas en curso.
¿Qué sucedió en la práctica de buceo?
Según la información preliminar, Devries tenía el objetivo de obtener una certificación internacional de la Asociación Profesional de Instructores de Buceo (PADI). La joven había contratado a la empresa Freediving Patagonia para realizar la actividad.
En un principio se especuló con que podía tratarse de una inmersión de bautismo, un dato que fue descartado. Mariana Carrieri, instructora y directora del centro Abramar Buceo, en Puerto Madryn, contó que el buque hundido está a 20 metros de profundidad, dependiendo de la altura de la marea, y que “habitualmente buzos de certificación avanzada o que estén chequeando ese nivel son los que lo bucean”. En términos generales, no es una zona de capacitación inicial, conocida como Open Water Driver.
La inmersión fue en la zona de Punta Cuevas. La fiscal Carcano contó a la radio local LA17 que el grupo estaba compuesto por “siete personas más un instructor y el patrón del barco”. Devries estaba con su pareja, Leo, quien dio el aviso del incidente al mediodía.
En diálogo con el canal de streaming chubutense Seta TV, la fiscal dio más detalles: “El problema se produjo cuando intentaban ascender. En ese instante, la joven tuvo un inconveniente y no logró salir a la superficie. Se pierde de vista de manera inmediata”, relató.
El instructor descendió en reiteradas oportunidades para intentar encontrar a Devries y tuvo que requerir asistencia médica. Su pareja también, ya que se descompensó por la situación.
Ataque de pánico, obstáculos subacuáticos o negligencia: las hipótesis
En paralelo al operativo de búsqueda, los investigadores entrevistaron a quienes estaban junto a Devries para esclarecer las condiciones de su desaparición. Según contó Carcano a Infobae, Leo “relató que entró en crisis, quizás por miedo, y que se habría sacado la boquera para respirar debajo del agua”.
La principal hipótesis judicial apunta a una descompensación en medio de un ataque de pánico. También se barajaron otros escenarios, como que se haya quedado sin aire o que se haya enredado con algún obstáculo submarino
“Todo buzo certificado sabe que, a medida que aumenta la profundidad, el consumo de aire varía dado que aumenta la densidad, pero esa hipótesis fue descartada por los dichos de los testigos. Quedarse enganchado también podría ser un escenario, pero es más difícil porque es un sitio preparado para bucear”, contó Carrieri.
La investigación debe establecer si se cumplieron los protocolos de seguridad y si existieron fallas atribuibles a terceros para determinar si hubo negligencia.
“Esta situación nos golpeó a todos porque Puerto Madryn es la capital nacional del buceo y hace años años se viene trabajando en la calidad de servicio. Es lógico que, ante una situación así, se investigue igual qué ocurrió, como sucedería en muchas situaciones que no son el buceo”, sostuvo Carrieri.
Durante la búsqueda, el novio de Devries cuestionó la demora del accionar de la Prefectura en una publicación en la cuenta de Instagram VAMP (un emprendimiento familiar). Sin embargo, al día siguiente se disculpó con el prefecto mayor Savino Godoy: “Tuvo un gesto muy grande”, contó el efectivo.
Buceo seguro: las normas de la Prefectura Naval Argentina
La desaparición puso la atención en Freediving Patagonia, la operadora que guió la actividad y que figura como prestadora de actividades turísticas en el sitio oficial Chubut Patagonia y entre las entidades de buceo deportivo nacional reconocidas por la Prefectura Naval Argentina.
“Hay dos registros: el de la Prefectura Naval te registra como escuela nacional de buceo y te habilita a llevar gente a bucear y dictar cursos. Para trabajar en Chubut, una reglamentación provincial exige otra inscripción donde se detalla la embarcación, el responsable idóneo y el seguro, entre otras”, explicó Carrieri.
Tanto para el buceo deportivo como para el profesional, especialmente en zonas de alta circulación turística como Puerto Madryn, la Prefectura Naval Argentina establece una serie de requisitos para optimizar la seguridad de la actividad.
- Buceo en pareja o grupo: Es obligatorio para garantizar el auxilio mutuo. La soledad bajo el agua es uno de los mayores factores de riesgo.
- Embarcación de apoyo y señalización: Toda actividad debe contar con una embarcación que exhiba la bandera "A" (bandera de buceo) o luces reglamentarias. Si no hay nave de apoyo, se debe fondear una boya con la misma señalización.
- Límites de profundidad: Para buzos deportivos, el límite general es de 30 metros, siempre respetando la habilitación correspondiente.
- Documentación obligatoria: Es necesario contar con el certificado de buceador (1 o 2 estrellas) y un examen médico aprobado vigente.
- Ascensos controlados: Se deben realizar ascensos lentos y respetar las paradas de seguridad para evitar accidentes por descompresión.
- Parte de zarpada: Antes de salir, es obligatorio informar el zarpe a la Prefectura, club náutico o guardería, y verificar las condiciones climáticas y del equipo.
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- Autor: ADNSUR.
- Edición: Chequeado
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