Cerca de las 10 de la mañana del sábado 22 de julio de 2023, dos hombres golpearon la puerta de la distribuidora de bebidas Belloni, ubicada en la calle Bartolomé Zapata al 1000, en Paraná; dijeron que iban a retirar el pedido de un cliente habitual. El empleado les abrió la puerta y como respuesta recibió un culatazo en la cabeza, lo amordazaron y lo maniataron. Mientras uno de los ladrones se dirigía a la oficina donde se encontraba el dinero, el otro desenfundo un arma de fuego y efectuó un disparo al piso. Luego, huyeron a bordo de la misma camioneta en la que habían llegado: una Ford Ranger blanca, y se llevaron con ellos 30 mil dólares y casi dos millones de pesos.
A seis meses del hecho dos hombres se encuentran imputados como coautores de robo agravado, y permanecen en prisión preventiva mientras se intenta dar con el tercer involucrado que está prófugo hace seis meses: un exfutbolista que se retiró en Patronato, a inicios del 2000.
El hecho es investigado por el fiscal de Delitos Complejos de Paraná, Mariano Budasoff, junto a los agentes de la División de Robos y Hurtos de la policía entrerriana. El 28 de diciembre, el juez de Garantías Eduardo Ruhl presidió la audiencia en la que se ventilaron más detalles de la causa y la participación que se le atribuye a Luciano Emanuel Alegre, un empleado de la empresa que brindó información trascendental para la comisión del golpe.
Golpe millonario
Hasta el momento la investigación permitió determinar que los protagonistas del golpe fueron tres hombres: Luciano Alegre, su suegro Sebastián Ramón Brítez, y un hombre oriundo de Uruguay y radicado en Lomas de Zamora, identificado con Leonardo Antonio Román.
El sábado 22 de julio Alegre fue a tomar mates con los compañeros de la distribuidora, lo que no era habitual en él, y se fue del lugar cerca de las 9 de la mañana, pocos minutos después que se retirara el último de los jefes. Poco después, llegaron dos hombres que golpearon la puerta y dijeron que venían a retirar un pedido a nombre de un cliente habitual. Una vez que les abrieron la puerta, comenzó el accionar delictivo: el empleado fue reducido y golpeado, y los malvivientes huyeron llevándose 30 mil dólares y dos millones de pesos, recaudación que la empresa guardaba de viernes a sábado.
La huida de la Ford Ranger utilizada por los ladrones quedó registrada por varias cámaras de seguridad que permitió a los investigadores reconstruir el recorrido e identificar al propietario a través de la patente. En tanto, en las pericias realizadas por los investigadores en el lugar del hecho se detectó una huella dactilar: era de Leonardo Román, un uruguayo con frondosos antecedentes radicado en Ingeniero Budge.
El golpe a la distribuidora es investigado por el fiscal de Delitos Complejos Mariano Budasoff, junto con los agentes de la División de Robos y Hurtos de la policía entrerriana. El fiscal solicitó un allanamiento en la vivienda de Román. Allí encontraron la camioneta utilizada, una importante suma de dinero en efectivo, parte del botín, y al propio Román, que fue detenido y trasladado a Paraná.
Ante los investigadores, Román sostuvo que iba a contar todo cuando estuviera preparado. Tiempo después, vinculó como ideario del golpe a un empleado de la empresa y al suegro de este, Sebastián Ramón Brítez, exfutbolista que logró el ascenso con Huracán en 1990 y jugó en Patronato, donde se retiró en 2002.
La declaración de Román fue cotejada por los investigadores, y se logró acreditar como cierto todos los dichos del detenido: dijo que estuvo alojado el día anterior al golpe en un hotel del centro de Paraná, donde se había reunido con sus cómplices. Las cámaras de seguridad del hotel registraron la reunión entre los tres involucrados. Román aporto también información para precisar las identidades de los demás involucrados: “Entré a robar con un exjugador de Patronato, lo conozco como Seba, le dicen el negro y su apellido es Brítez”. En esa misma declaración señaló a Luciano Alegre, un empleado de la empresa que había aportado la información necesaria para el golpe.
Así se supo que la visita de Alegre a compartir unos mates con sus compañeros tuvo como finalidad aportar información a sus laderos: “le sacaba fotos a la secretaria contando dinero; el día anterior nos dijo que él nos iba a avisar cuándo teníamos que entrar”. Alegre fue detenido el 27 de diciembre, gracias a que Román aportó la dirección; cuando se realizó el allanamiento, los investigadores reforzaron la veracidad de la declaración del uruguayo: la casa de Alegre era tal cual Román la había descripto.
En la causa se precisó también que Alegre está en pareja con una hija de Brítez, y la detención del empleado generó resquemores familiares: la mujer considera que el verdadero responsable del golpe comando es su padre, que se valió de la información que poseía Alegre por ser empleado de la empresa y que lo presionó para participar del hecho.
El juez Ruhl dictó la prisión preventiva de Alegre por 40 días en una audiencia realizada en los tribunales de Paraná el 28 de diciembre. El datero comparte la misma imputación que Román: ser coautores de robo agravado por el uso de arma de fuego. Al concretar la imputación, el fiscal detalló que los hechos ocurridos la mañana del 22 de julio en la empresa Belloni Distribuciones, ubicada en Bartolomé Zapata al 1000 de Paraná, “con conocimiento previo del lugar de guardado del dinero, Román se dirigió al interior de las oficinas y sustrajo la suma de 30.000 dólares estadounidenses y 2.000.000 de pesos”.
La investigación permitió determinar que los tres involucrados repartieron el botín en partes iguales; Alegre se compró un bar en Paraná y su suegro Brítez una lancha. Mientras tanto, hace seis meses que nada se sabe del paradero del exfutbolista, y pesa sobre él un pedido de captura por rebeldía.
Exfutbolista
Brítez fue jugador de fútbol profesional durante 20 años; se desempeñaba como defensor y debutó en Huracán, donde obtuvo el campeonato y el ascenso a primera en 1990 y el ascenso a Primera División.
Llegó a formar parte de la Selección Argentina sub-17 que participó en el Mundial juvenil realizado en la República Popular China en 1985. Finalmente se retiró en 2002 cuando jugaba para Patronato.




