viernes 14 de agosto de 2020
Policiales | Homicidio | Coronda | Crimen

Los testimonios que revelaron la trama oculta del crimen de Pedro Holman en Coronda

Un joven y una mujer oriundos de esa localidad quedaron en prisión preventiva tras ser imputados en la causa que investiga el homicidio cometido en febrero de 2019. Un abultado cúmulo de evidencias que los señala como responsables del crimen fue revelado en la audiencia celebrada este viernes.

El 7 de febrero de 2019, Pedro Hilario Holman comenzó su mañana como cualquier otro día en la casa en la que vivía en la zona rural de Larrechea (una comuna ubicada a 12 kilómetros de la ciudad de Coronda). Se levantó, preparó el mate, fue al corral a atender a los animales que criaba y a media mañana hizo planes para el día siguiente. Nada hacía presagiar el violento episodio que se desataría algunas horas después y que culminaría con su asesinato y la posterior quema de su vivienda.

Este viernes, casi un año y medio después del hecho, una mujer y un joven oriundos de Coronda quedaron en prisión preventiva, acusados de homicidio agravado por alevosía y por haber sido cometido para ocultar otro delito (criminis causae). También se les imputó los delitos de robo calificado y amenazas coactivas.

Se trata de Blanca Carolina Maciel, alias "Carola", de 42 años, y Guillermo Daniel Ojeda, de 22. Aunque ambos estuvieron señalados en la investigación casi desde el principio, recién en junio de este año surgió un testimonio que destrabó el caso, provocó la ruptura del pacto de silencio que se había generado en torno al crimen de Holman y echó luz sobre la responsabilidad de Maciel y Ojeda en el hecho.

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En el allanamiento a la vivienda de Ojeda se secuestró una máquina de cortar el pelo que era propiedad de Holman.

En el allanamiento a la vivienda de Ojeda se secuestró una máquina de cortar el pelo que era propiedad de Holman.

La prueba en cuestión fue aportada por alguien del entorno familiar de Maciel. Se trata de la nuera de una hermana de la imputada. La joven escuchó a su suegra contar que Carola había estado involucrada en el episodio que derivó en el crimen de Holman y el incendio de su vivienda. Fue y denunció lo que había oído, tras lo cual la hermana de la imputada fue citada a declarar. En esa primera comparecencia, negó tener conocimiento de lo denunciado por su nuera. Pero la joven no se quedó tranquila: volvió a hablar con su suegra, grabó la conversación y concurrió nuevamente a denunciar, esta vez acompañada por la grabación de la charla. Al ser citada en segunda ocasión, la hermana de Carola reconoció que lo que había contado en la charla con su nuera era verdad y explicó que antes había mentido por miedo, ya que estaba amenazada.

A partir de esa confesión, el fiscal del caso, Marcelo Nessier, empezó a atar los cabos aportados por las evidencias objetivas de la investigación (imágenes de cámaras de seguridad, localización de teléfonos celulares según la triangulación de antenas, listado de mensajes y llamadas de números telefónicos intervenidos) y reunió otros testimonios –incluidos los de los jóvenes que acompañaron a Maciel y Ojeda al lugar del crimen– que permitieron establecer lo que sucedió el 7 de febrero de 2019 y la participación de los imputados en el hecho. Esta semana se concretó su detención.

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El plan delictivo

Un joven, vecino de los acusados, reveló que fue Carola quien le pidió a Ojeda que "junte algunos pibes" para cometer un robo. Días antes de perpetrar el hecho, la mujer se juntó con "los pibes" convocados por su cómplice y les explicó que había "un viejo que vivía solo", que ella lo conocía porque en algunas ocasiones iba a su casa a realizar tareas de limpieza y que sabía que tenía dinero guardado porque "había vendido unos campos". El objetivo era aprovechar la vulnerabilidad de Holman para caerle "en banda" y robar. Aunque este testigo finalmente no participó del asalto, días después del hecho, cuando la conmoción reinaba en Coronda, lo encontró a Ojeda en la calle y, según sus dichos, el ahora imputado le confesó que, efectivamente, habían asesinado al anciano durante el robo.

La banda que se dirigió a la casa de Holman con fines delictivos estaba integrada por cinco personas: Maciel, Ojeda, otros dos varones (uno de ellos menor de edad) y una joven mayor de edad. Esta última relató en su declaración que, originalmente, el plan propuesto por Maciel era llegar a la casa de la víctima, "tomar unos mates, ponerle algo en el mate para que se duerma y aprovechar que esté dormido para robar". Con ese objetivo en mente, los cinco llegaron a la casa de Holman. La joven y el menor de edad se quedaron lejos de la vivienda, "del otro lado de la tranquera", mientras que el resto del grupo ingresó a la propiedad del anciano. Lo que la joven vio algunos minutos después fue a sus cómplices salir corriendo, mientras que Ojeda gritaba "lo maté, lo maté".

El muchacho que ingresó con Ojeda y Maciel al terreno de Holman también declaró, y es el único testigo que vio de forma directa el ataque al anciano. Contó que cuando Maciel y Ojeda se encontraron en la entrada a la propiedad se saludaron "con un beso y un abrazo", lo que muestra el conocimiento previa y la relativa confianza que había entre ellos. Carola dijo que el motivo de la visita era que uno de sus compañeros (Ojeda) quería comprar "un chancho o un cabrito" para festejar su cumpleaños. Con ese ardid lograron ingresar y acompañaron a Holman hasta el corral. Según el testimonio, en el momento en que el hombre se dio vuelta para mostrarles uno de los cabritos que criaba, Ojeda, sin mediar palabra, sacó del pantalón un cuchillo de unos "10 o 15 centímetros" con mango de hueso y se lo clavó a la víctima en el cuello. En medio de la conmoción que este acto inesperado generó, los tres salieron corriendo y en esa carrera el testigo le preguntó a Ojeda por qué había hecho eso, a lo que el acusado respondió que "no sabía".

El primer regreso a la escena del crimen

La primera reacción de todo el grupo fue huir del lugar. Fueron hasta Larrechea, a la casa de la joven integrante de la banda, pero un rato después Maciel los instó a regresar al campo propiedad de Holman para consumar el robo que habían planeado. De acuerdo a la declaración del resto de los integrantes de la banda, cuando volvieron a la vivienda se encontraron con el anciano tendido en la cama –presumiblemente ya fallecido–, tras lo cual Carola y Ojeda se dedicaron a "revolver todo buscando plata". Incluso, movieron el cuerpo para revisar si había dinero escondido debajo del colchón. También sustrajeron numerosos bienes como copas, manteles, sábanas y algunos objetos de valor. La testigo dijo que mientras eso ocurría, al celular de la víctima llegó un mensaje de texto, que Maciel se encargó de leer y contestar, haciéndose pasar por el anciano, con la intención de "despistar" a quien estaba intentando comunicarse con el hombre.

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La persona que estaba intentando entablar comunicación con Holman era su hermana Teresa. Al día siguiente, con el crimen y el incendio de la vivienda ya consumados, dialogó con los investigadores y les reveló un detalle que le había llamado la atención: la respuesta que había recibido desde el celular de su hermano estaba correctamente escrita, sin errores de ortografía. Algo que desde un primer momento le había causado dudas ya que había términos que su hermano siempre escribía mal: el mensaje contenía las palabras "mañana", "hermana" y "vengas", que habitualmente Holman escribía "maniana", "ermana" y "bengas". Desde un primer momento, Teresa supo que algo andaba mal.

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El fiscal Marcelo Nessier estuvo acompañado en la audiencia de este viernes por el fiscal adjunto Francisco Cecchini.

El fiscal Marcelo Nessier estuvo acompañado en la audiencia de este viernes por el fiscal adjunto Francisco Cecchini.

Incendio y amenazas

Después de efectuar el robo, el grupo volvió a Coronda. Allí, según las declaraciones de los testigos, Carola les dijo que más tarde volvería a la vivienda "a prenderla fuego" para borrar cualquier rastro que haya quedado y que los pudiera vincular con el hecho. También les ordenó, bajo amenaza de atentar contra ellos y sus familias, que guardaran total silencio sobre lo ocurrido. Ya al atardecer, Maciel regresó al campo de Holman y cumplió con su promesa: ayudándose con algún tipo de sustancia combustible, inició dos focos: uno en la cocina y otro en el dormitorio, donde el anciano yacía sobre la cama. La mujer estaba acompañada por uno de los jóvenes, que relató que la vio "salir de la casa con un bolso con cosas robadas, mientras la casa se quemaba". El incendio se propagó y terminó por consumir completamente la vivienda. Hacia la medianoche, cuando los bomberos lograron apagar las llamas, encontraron el cuerpo del hombre completamente carbonizado.

En los días siguientes, Maciel se encargó de amenazar a sus cómplices (entre ellos al menor de edad, que también aportó su testimonio a la causa), le pidió a su hermana (la misma que un año y medio después declararía en su contra) que si la polícía la interrogaba, dijera que ella –Carola– no conocía a Holman y se fue de viaje, primero a Zárate (donde tiene familiares) y luego al sur del país, a Puerto Madryn. Ojeda intentó hacer lo mismo, pero no tenía los recursos para concretarlo porque, según las declaraciones reunidas, Maciel se había llevado el dinero obtenido en el robo.

Prisión preventiva

Aunque en la audiencia los abogados de los acusados (la defensora pública Andrea Alberto en representación de Maciel y el defensor particular Jorge Silva por Ojeda) trataron de poner en crisis la hipótesis de la Fiscalía al cuestionar los testimonios aportados, el juez a cargo, Leandro Lazzarini, aclaró que todo lo declarado por los testigos se sostiene no sólo al comparar los testimonios, sino también al contrastar sus dichos con las evidencias objetivas del caso. Las imágenes de las cámaras de Larrechea que muestran a las motos yendo hacia el campo en el horario previo al hecho, la localización de los celulares en la zona mediante la triangulación de las antenas, los mensajes de texto y las llamadas de los teléfonos intervenidos, el informe de los Bomberos Zapadores (que determinó que el incendio fue intencional) y el hallazgo en la casa de Ojeda de una máquina de cortar el pelo que pertenecía a Holman (su hermana Teresa reconoció el aparato) entre otras múltiples pruebas exhibidas en la audiencia, todos son elementos que refuerzan la cronología de hechos y de responsabilidades construida a partir de los testimonios y desmienten las declaraciones de Maciel y Ojeda, que negaron tener vinculación con el crimen o haber conocido a Holman.

En su fallo, Lazzarini avaló la imputación formulada por la Fiscalía y consideró que estaban corroborados los agravantes de alevosía (actuar sobre seguro, aprovechando la indefensión de la víctima) y criminis causae (perpetrar un delito para ocultar o facilitar la comisión de otro). También estableció que existían riesgos procesales, tanto de entorpecimiento probatorio –por los antecedentes de amenazas de los acusados a los testigos, entre otras conductas– como de riesgo de fuga. Por ello, resolvió que los imputados transiten el resto del proceso y lleguen a juicio en prisión preventiva.