jueves 27 de febrero de 2020
Policiales | Narcotráfico | corrupción policial |

Los crímenes y una violencia que regurgita como resistencia a los cambios en la policía santafesina

Las bandas criminales actuaron desde hace más de una década en sociedad con sectores de la fuerza de seguridad, que están en contra de las reformas

Regurgitaron los crímenes en las calles de Rosario y Santa Fe, en un escenario donde los protagonistas, sobre todo en el primer caso, son actores secundarios de las bandas narco que luchan por un territorio acotado para la venta de drogas. Explotó esta crisis tras una serie de cambios profundos y drásticos en la policía que implementó ni bien asumió como ministro de Seguridad Marcelo Sain, que el jueves a la tarde decidió relevar al jefe de la fuerza en Rosario Claudio Antonio Romano.

En el primer mes de gestión en Seguridad cambiaron 30 jefes de las unidades regionales e intervinieron uno de los nudos del problema, la jefatura de Policía de San Lorenzo, donde dos altos comisarios están involucrados en una causa emblemática que atraviesa la sociedad entre la policía y el narcotráfico, que tiene como protagonista al narco Esteban Alvarado. Y se crearon tres estructuras nuevas dentro de la Policía: una que estará a cargo de la parte preventiva, otra de investigaciones de delitos complejos y un área renovada de Asuntos Internos.

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Sain, ministro de Seguridad, cambió 30 jefes policiales en su primer mes de gestión.

Sain, ministro de Seguridad, cambió 30 jefes policiales en su primer mes de gestión.

La respuesta a la decisión del ministro Marcelo Sain al relevo del nuevo jefe de Rosario pareció hacerse visible unas horas después, durante la madrugada, en el frente de Secretaría de Asuntos Penitenciario de Rosario, organismo que depende del Ministerio de Seguridad, donde una bala atravesó una ventana. El 3 de enero pasado ocurrió otro atentado al Centro de Justicia Penal de Rosario, donde siete balazos atravesaron los vidrios de blindex y se incrustaron en la explanada de ingreso al edificio.

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Romano, el jefe la policía de Rosario que fue corrido, no habría cumplido con las directivas del Ministerio de Seguridad, pero además se sospecha que tenía vínculos con “la vieja policía”, comisarios retirados que se anidaron en San Lorenzo. Fuentes del gobierno señalan que enfrentan dos problemas simultáneos: la falta de operatividad de la policía y los nichos de corrupción históricos que nunca se rompieron.

“No hay grupo criminal en Rosario que no tenga vinculación con la policía, como se puso en evidencia con Los Monos y Alvarado”, afirmó Sain el martes pasado.

"Acá nadie, por el grado, por sus antecedentes, por sus relaciones políticas tiene el comprado su cargo. Si no se cumplen los objetivos, que son ambiciosos, pero razonables, tiene que dejar su lugar a otro hombre", aseguró Victor Sarnaglia, jefe de la Policía, en una entrevista en Aire de Santa Fe, tras al poner al mando de la policía de Rosario a Danilo Villán.

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Claudio Romano, exjefe de Policía de Rosario, apenas duró un par de días en su cargo.

Claudio Romano, exjefe de Policía de Rosario, apenas duró un par de días en su cargo.

"Más allá de la disputa que existe entre las organizaciones criminales, hoy en la calle está en lucha un poder legítimo, que es el del Estado, contra un poder ilegítimo, ilegal y mafioso que no quiere dejar de ganar y de comprar a los funcionarios públicos", disparó.

En la provincia no se puede pensar el fenómeno narco sin la sociedad con sectores de la alta jerarquía de la policía. Lo demuestran causas emblemáticas, como la de los clanes mafiosos de Los Monos y Alvarado, entre otros, que dividieron durante una década la pertenencia de los efectivos a estas organizaciones, y generaron estructuras paralelas que ahora comenzaron a romperse. “No hay grupo criminal en Rosario que no tenga vinculación con la policía, como se puso en evidencia con Los Monos y Alvarado”, afirmó Sain el martes pasado.

El problema de la seguridad fue uno de los ejes de las últimas tres campañas electorales del actual gobernador Omar Perotti. Confió esa cartera en Saín, que venía trabajando con el llamado grupo Callao, cercano a Alberto Fernández, y por su extensa trayectoria de haber participado como viceministro de Seguridad en la reforma policial que encabezó León Arslanian en la provincia de Buenos Aires y en gestar la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

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Sain compartía la misma sala en la Universidad de Quilmes con la ministra de Seguridad de la Nación Sabina Frederic, a quien le planteó una semana después de asumir poner en marcha una herramienta de la ley de seguridad interior, que es la creación de un consejo complementario de seguridad.

El martes pasado desembarcó en Rosario la plana mayor del Ministerio de Seguridad de la Nación con los secretarios de Seguridad y Política Criminal, Eduardo Villalba, y de Articulación Federal de la Seguridad, Gabriel Fuks, quienes llevaron a la reunión con los santafesinos a los cuatro nuevos jefes de las fuerzas federales a nivel nacional.

En Santa Fe el desmadre de la estructura policial tiene que ver, según creen en el gobierno, en las conducciones paralelas y superpuestas que se profundizaron durante los últimos años.

Ante los problemas internos con la policía, la presencia de los gendarmes y policías federales se hace vital en Rosario y Santa Fe. Se acordó poner en marcha un núcleo de trabajo coordinado sobre tres ejes: narcotráfico, el principal problema; seguridad preventiva y vial.

El ministro de Seguridad afirma que tiene un respaldo absoluto y libertad para meter el cuchillo hasta el hueso en una fuerza que está regida por una ley de 1975, considerada obsoleta.

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Parte del fracaso de la reforma policial en la provincia de Buenos Aires no provino solo por la resistencia policial, sino por la política que manejaba la policía, describió Sain en el libro El Péndulo.

En Santa Fe el desmadre de la estructura policial tiene que ver, según creen en el gobierno, en las conducciones paralelas y superpuestas que se profundizaron durante los últimos años. En ese esquema de poder no sólo interactuó el socialismo sino también el peronismo, a través de los senadores, que por el presupuesto que manejan son una especie de virreyes en sus departamentos de la provincia.

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