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Las extorsiones en Rosario: un negocio criminal que funciona en base al terror de las balas y preocupa a los empresarios

En el primer semestre del 2022 se denunciaron 796 casos de aprietes con armas y tiros para pedir dinero o propiedades a comerciantes. "En cinco denuncias que se hicieron en una semana en dos pagaron. La gente tiene mucho miedo", advirtió la fiscal Valeria Haurigot, que está al frente de la unidad que investiga las balaceras

El clima de violencia parece irrespirable en Rosario. A los homicidios y heridos de armas de fuego, que este año podrían superar los de 2013 y 2014, los años en los que la llamada guerra narco provocó el alza más grande de la historia, se suma otro engranaje de la mafia que también está en crecimiento: las extorsiones, un delito que se ejecuta desde las cárceles por los mismos protagonistas que dominan la venta de drogas y la violencia.

“Con la mafia no se jode”. “Plata o plomo”. Los mensajes mafiosos siempre terminan con esas frases. Era un sello de la banda de Los Monos, que se popularizó a partir de 2018 entre los narcos y ahora se usa para sembrar miedo. Esas consignas y los disparos obligan pagar a las víctimas sumas que varían de acuerdo a quiénes son los protagonistas. Los Cantero cobran en dólares o con propiedades; el resto se conforma con valores que van desde 100.000 a los 500.000 pesos.

Ante ese escenario, en el que se conjugan los aprietes mafiosos a empresarios y comerciantes con un incremento de los homicidios con sicarios, se creó hace dos años una fiscalía especializada en “balaceras”. Esta unidad, que está a cargo de Valeria Haurigot y posee tres fiscales, no da abasto. En el primer semestre ingresaron 796 denuncias por extorsiones, que casi en su totalidad se ejecutan con “soldaditos” que reciben órdenes desde las cárceles, donde están alojados los líderes de los grupos narco que siguen con el manejo de la droga y la violencia desde la prisión con los smartphones como si fuera home office.

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Las extorsiones y balaceras las organizan las cabezas de las bandas narco desde las cárceles.

Las extorsiones y balaceras las organizan las cabezas de las bandas narco desde las cárceles.

La expansión de este negocio de la violencia amenaza insertarse en conflictos que no tienen que ver con la venta de sustancias prohibidas sino con conflictos sindicales, algo que desde hace tiempo preocupa a sectores empresarios, porque la mano de obra es la misma. Esta semana los ataques contra el grupo Razzini y la balacera a las oficinas de La Virginia generaron la reacción de los miembros del Foro Regional Rosario, el Grupo Trascender y la Fundación Apertura. Estas instituciones vinculadas al mundo empresarios expresaron su profunda preocupación por los múltiples actos de violencia ocurridos en las últimas semanas y a través de un comunicado expresaron su solidaridad con ambas empresas donde “sus directivos y trabajadores fueron víctimas de graves hechos de intimidación y extorsión”.

El contexto atemoriza a sectores que nunca imaginaron tener miedo. En 434 de las denuncias presentadas en el MPA se confirmó que se usaron armas y disparos para intimidar y reclamar dinero a comercios y empresas.

La mecánica que se usa más asiduamente es rústica y simple: un joven en moto dispara contra el frente de un negocio. El hecho genera terror, porque no se sabe quién está detrás. Los atacantes dejan una nota o escriben a la víctima al celular. Le dicen que debe pagar una suma de dinero, que si no lo hace va a morir su familia. “En cinco denuncias que se hicieron esta semana en dos pagaron. La gente tiene mucho miedo”, cuenta a Aire de Santa Fe la fiscal Valeria Haurigot, que agrega que la mano de obra para este tipo de hechos violentos parece inagotable. En la mayoría de los casos las extorsiones se ordenan desde las cárceles”.

En los últimos tres meses quedaron detenidas 94 personas por delitos vinculados a este tipo de hechos violentos que pertenecen sólo a cuatro bandas, como Los Monos, Los Funes, los Caminos y los Jerez.

El dueño del supermercado Corazón, que está ubicado en la zona sur de Rosario, decidió publicitar en el canal de noticias de Buenos aires Crónica TV un grupo de música tropical que integra desde hace años. Para las contrataciones aparecía sobre un fondo rojo un número de celular para posibles contrataciones.

Luego de que el anunció comenzó a aparecer en la pantalla de TV le llegó, el 7 de julio pasado, un mensaje muy puntual: "No llames a la yuta, tenés que pagar o si no te zarpamos la familia". Le exigían en una carta que le dejaron en el negocio una suma en dólares. En el papel figuraba un número de celular al que tenía que contactarse para coordinar el pago. El dueño del supermercado Corazón decidió romper el papel.

Esa misma tarde, cerca de las 16.30, recibió la respuesta en su casa que fue baleada. Tres tiros en la pared y en una ventana le advertían que el tema iba en serio. Dos días después apareció una nueva nota en el supermercado. Decía: "Gordo Corazón pagá o te zarpamo la familia. Comunicate solo por wsp". A la par de los mensajes en papel le llegaban a su celular nuevas amenazas y también se produjo un nuevo ataque a balazos a la casa del dueño del supermercado. El comerciante hizo la denuncia en la Fiscalía de Rosario, donde el caso lo tomó el fiscal Federico Rébola de la unidad de “Balaceras”.

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Los "soldaditos" de los narcos han atacado a balazos conocidos restaurantes de Rosario.

El 15 de julio se realizó una entrega controlada con efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), en pleno centro de Rosario, donde se usaron 12.000 dólares falsos. Un joven en moto recolectó el paquete con el dinero falso y logró huir de la policía. Los narcos continuaron con las amenazas, y además se dieron cuenta de la maniobra de la entrega controlada porque el dinero era falso.

Al otro día, el hijo del dueño del supermercado comenzó a ser el destinatario de los mensajes intimidatorios. "Tu mamá me jugó sucio. Donde salgan de la casa te la voy a matar, y decile a tu papá también. Jugaron sucio. La policía no la va a cuidar toda su vida. Mejor que paguen porque vamos a seguir insistiendo", decía el mensaje, según señala La Capital. Unos minutos después de que llegara esa nueva amenaza impactaron ocho disparos en el frente del supermercado.

Uno de los supuestos autores de la extorsión Brian M, de 25 años, fue detenido por otro hecho intimidatorio y en el allanamiento en su casa donde se secuestró su celular apareció una evidencia clave. Le había mandado una foto del frente del supermercado a su novia y le había escrito que había disparado ahí “por bronca”. Luego, fue detenido Juan Cruz T., de 20 años, quien había sido identificado en la entrega controlada del 15 de julio. Este joven fue detenido a unos metros de donde la policía realizaba diez allanamientos por el ataque a Claudia Deldebbio, quien falleció, y su hija Virginia Ferreyra, la profesora de danzas, que fue operada este viernes por tercera vez. Este viernes, el fiscal Rébola imputó a los dos jóvenes por el delito de extorsión.

El origen de esta modalidad nació a partir de fines de mayo de 2018, cuando la banda de Los Monos comenzó a disparar contra los domicilios de jueces y funcionarios judiciales, en venganza porque al líder de la banda lo habían trasladado de la cárcel de Piñero a la Unidad Penal Federal Nº7 de Resistencia (en Chaco). En esa prisión perdía por un tiempo los contactos con los miembros de su banda y por lo tanto mucho dinero. Ahora está alojado en el penal de Marcos Paz, donde por lo que se detectó en una causa de sicariato sigue dando órdenes.

En el lapso de un año y medio se repitieron unos 20 ataques, que tuvieron como blanco también edificios estatales, como el Centro de Justicia Penal, la sede de la Fiscalía de Rosario y el Concejo Municipal. En cada episodio aparecía un cartel que decía: “Con la mafia no se jode”.

Fiscal Valeria Haurigot
La fiscal Valeria Haurigot está a cargo de la unidad que investiga los ataques extorsivos a balazos en Rosario.

La fiscal Valeria Haurigot está a cargo de la unidad que investiga los ataques extorsivos a balazos en Rosario.

Ese sello empezaron a usarlo otros grupos criminales, que pretendían mostrar con los escritos que eran tan poderosos como Los Monos, que lograron construir en base a sangre y muerte un sello de la mafia narco.

El 22 de mayo del año pasado, un gendarme que presta servicios en Rosario fue blanco de este tipo de extorsiones. Buscaban que este efectivo dejara su casa a los narcos. Ese día el pasillo de su casa en Garay al 1200 fue atacado a balazos. Al día siguiente una vecina le entregó una nota que habían dejado los atacantes. “Dejen la casa en 24 horas o si no mucho plomo. Atte la mafia”, decía el mensaje que dejaron en la puerta junto a una bala calibre 45, en el que figuraba un número de teléfono al que el gendarme se debía comunicar para negociar la entrega del dinero al narco.

Ese número pertenece a un celular que tenía hasta esta semana en la cárcel de Piñero -de forma irregular- Luciano Bogado, un hombre que está condenado a 18 años de prisión por un homicidio. Según la investigación judicial, Bogado se dedica a coordinar desde el interior de la cárcel de Piñero balaceras, usurpaciones de casas y hasta homicidios con la ayuda externa de otros cómplices. Bogado sería uno de los extorsionadores que deja los carteles amenazantes. En las escuchas de la causa el propio preso señala: “Plata o plomo, soy yo boludo”.

Tras un allanamiento en la cárcel detectaron que Bogado tenía un plan para fugarse durante su casamiento que se iba a concretar el miércoles pasado. Este hombre había pedido permiso a la justicia y en la cárcel para contraer matrimonio con María del Rosario Castello.

El plan era escapar tras la boda. Eso le trajo problemas con su futura esposa, que se negaba a esa maniobra, que finalmente no se concretó porque se aceleraron los allanamientos en el pabellón Nº6 de la cárcel de Piñero.

Este nuevo escenario criminal, con las extorsiones y balaceras como salida económica de los narcos, provocó un incremento de los heridos de bala. Porque los disparos que se hacen casi siempre desde una moto provocan, muchas veces, heridas en personas ajenas a estas intimidaciones.

Esta mecánica mafiosa en expansión, que parece no tener freno por el crecimiento de los casos, derivó en que no sólo se creara una unidad especializada en la Fiscalía de Rosario sino también en la Policía. En mayo pasado comenzó a funcionar la Unidad Especial de Extorsiones, Amenazas y Balaceras, compuesta por 25 efectivos de la Agencia de Investigación Criminal.