Los tres escaparon un 27 diciembre del penal de General Alvear, en provincia de Buenos Aires, y se los buscó por distintas localidades del conurbano bonaerense. Sin embargo, su escondite fue descubierto semanas después en una tapera de la zona rural de San Carlos, a 40 kilómetros de la ciudad de Santa Fe.
Su aguantadero fue descubierto el 7 de enero del 2016 por los gendarmes José María “el Oso” Valdez y el suboficial Roberto Encina que, en el marco de tres allanamientos ejecutados por el juez federal Sergio Torres, allanaron tres inmuebles rurales del departamento Las Colonias.
Al culminar uno de los procedimientos y mientras patrullaban, vieron como tres hombres se escabullían por un campo de soja por lo que pararon la Citroen Berlingo en la que circulaban y buscaron identificar a los sospechosos.
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Valdez gritó “Alto, Gendarmería” y fue ahí cuando Martín Lanatta (que era instructor de tiro) disparó y lo hirió en uno de sus brazos para luego reducirlo. La misma secuencia ocurrió con Encina que terminó retenido en el suelo.
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Los tres fugitivos huyeron a bordo de la camioneta de los gendarmes Váldez y Encina y en medio de la huida fueron perseguidos por una Volskwagen Amarok en la que iban varios gendarmes y con los que se tirotearon. Al igual que como hizo con Valdez, Lanatta disparó hacia la zona del motor de la Amarok y logró detener la marcha de los agentes.
Inclusive, en medio de aquel escape, un grupo de gendarmes se cruzaron otros por los caminos rurales y, creyendo que eran los prófugos, se tirotearon, hecho que fue catalogado como un “fuego amigo”.
Durante el escape se toparon con un ingeniero agrónomo que realizaba estudios en un campo de la zona. Los tres lo apuntaron con sus armas largas y luego lo subieron a su camioneta Amarok llevaron hasta su departamento en pleno centro de Santa Fe en donde lo tuvieron cautivo.
Durante su estadía en el departamento, los prófugos hicieron compras en un supermercado y hasta llegaron a comprar productos de librería para ejecutar una fase inesperada del plan de fuga: plotear la camioneta del ingeniero con insignias de la Gendarmería.
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Al día siguiente huyeron de la ciudad, pero al llegar a un control de la ruta 1, policías de Santa Fe los descubrieron, por lo que escaparon por caminos rurales hasta volcar la camioneta trucha de Gendarmería.
Urgidos por la necesidad de tener un nuevo vehículo, se metieron a una casa de campo y asaltaron a una pareja a la cual le sustrajeron su camioneta para emprender nuevamente la fuga de las fuerzas policiales.
Sin embargo, no lograron llegar muy lejos, ya que la camioneta se empantanó y quedaron nuevamente varados. Esa secuencia fue el punto de quiebre que motivó la salida del plan de escape de Martín Lanatta quien fue capturado horas después por agentes policiales de Santa Rosa de Calchines.
Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, por su parte, huyeron del lugar e intentaron guarecerse en un molino arrocero de Helvecia en donde mantuvieron como cautivo a un empleado de la firma. Dos días después, fueron sorprendidos y capturados por un procedimiento de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) que puso punto final a triple fuga.