La sugestiva presencia de Salmain en Comodoro Py y un mensaje de su abogado a los fiscales que lo acusan
El extraño episodio desató fuertes críticas de Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la Nación.
Gastón Salmain, juez federal de Rosario.
Fue un mensaje sin sutilezas. El juez federal de Rosario, Gastón Salmain, protagonizó una jugada que dejó a muchos en la justicia perplejos. No sólo por cierta temeridad, sino también por la demostración de que este magistrado peleará hasta el último minuto permanecer en el cargo. Salmain, suspendido y con un pedido de juicio político en marcha por dos causas de corrupción, reapareció la semana pasada en un lugar inesperado: entre el público de una audiencia del juicio por la causa “Sueños Compartidos”, en los tribunales de Comodoro Py, en Buenos Aires.
Te podría interesar
No era parte del expediente ni tenía nada que ver con esa trama. El juez se ubicó detrás de los imputados y de la defensa, en un sector que no correspondía al público general. Y desde ese lugar asistió a la intervención de uno de sus propios abogados, que aprovechó la ocasión para lanzar una frase que en el Ministerio Público Fiscal fue leída como una advertencia.
Por eso la escena no pasó inadvertida. Los fiscales que actúan en Sueños Compartidos son dos funcionarios de la Procuración de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac): Diego Velasco y Juan Argibay Molina, que este último se desempeña en Rosario. Ambos son, además, los mismos que sostienen la acusación contra Salmain en la causa Attila, el expediente por el que el magistrado ya está camino a juicio y por el que se le dictó una prisión preventiva que solo se hará efectiva si pierde sus fueros. El Consejo de la Magistratura aún no inició el proceso de jury contra el juez para destituirlo.
El abogado que ese día debía alegar era Yamil Castro Bianchi, uno de los defensores de Salmain en la causa de Attila. Al cuestionar el monto de las penas que la fiscalía reclamaba para sus asistidos —los exfuncionarios Daniel y Silvia Nasif—, deslizó una frase dirigida a Velasco. Dijo que debería haber "menos doctores Velasco", que la acusación fiscal equivalía a criticar una política de Estado destinada a los que menos tienen, y agregó que el día que le tocara pedirle pena a Salmain "en la causa que tienen con el presidente de la Corte Suprema", él empezaría por el mínimo, para diferenciarse en materia de principios.
La alusión a Horacio Rosatti remite a la línea defensiva que Salmain viene planteando de manera reiterada. El magistrado sostiene que sus causas son un armado, y lo atribuye de modo explícito al titular del máximo tribunal. Cuando lo imputaron por un nuevo pedido de coima —esta vez de 100 mil dólares al exdirector regional de la AFIP en Santa Fe, Carlos Vaudagna—, Salmain sostuvo que su persecución guardaba relación con una investigación que tramita en Comodoro Py sobre una presunta asociación ilícita que involucraría a Rosatti, a su secretario Silvio Robles y a fiscales de la jurisdicción de Rosario. La intención del juez era radicar sus expedientes en Comodoro Py, algo que la jueza María Romilda Servini rechazó.
Desde el Ministerio Público Fiscal de la Nación calificaron el episodio como inhabitual y extraño. "Un mensaje más", resumió un funcionario, en referencia a un patrón que atribuyen al magistrado: el de aludir, en plena audiencia donde resulta acusado, a figuras de poder. Diez días atrás, en otra ocasión, Salmain no solo mencionó a Rosatti sino que apuntó también al ministro de la Corte Ricardo Lorenzetti —a quien aludió explícitamente, mostrando incluso una publicación periodística—, el mismo que participó de la ceremonia en la que Salmain asumió como juez federal de Rosario en julio de 2024. En esa oportunidad, según recordaron quienes estuvieron en la asunción, Lorenzetti lo calificó de “soldado”.
Luego de que la presencia de Salmain en el juicio en Comodoro Py trascendiera por las redes y los medios, el presidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la Nación, Ricardo Toranzos, fue el que puso palabras públicas al malestar. En diálogo con Cadena 3 Rosario, calificó como "muy extraña" la presencia de Salmain en una causa en la que no era parte, y remarcó que el detalle de dónde se ubicó no era menor. "La presencia de Salmain justamente en ese lugar parecía todo concordar con este ataque a quien también comanda su imputación en Rosario", sostuvo.
Para Toranzos, el episodio tuvo un perfil deliberado. "Creo que no se le escapa justamente a Salmain que su presencia en ese lugar iba a producir esta reacción, sobre todo porque parece provocadora, buscando amedrentar", afirmó. El fiscal señaló, además, que Velasco no estaba en la sala ese día porque tenía otra audiencia, y planteó que el contexto podría haber sido distinto si el titular de la fiscalía hubiera estado presente.
El dirigente de los fiscales fue más allá de la situación puntual y la inscribió en lo que describió como una degradación de las reglas del juego en las audiencias. Dijo que últimamente se observa cómo "el principio ético ha desaparecido, o por lo menos se ha visto menoscabado", y precisó que el problema es que ya "no se cuestiona la evidencia, no se cuestiona la prueba, no se respeta el rol del Ministerio Público, sino que se ataca a la persona de quien desarrolla esa tarea". Una defensa —admitió— puede estar en desacuerdo con una imputación y manifestarlo, pero debe hacerlo dentro de las reglas del proceso; cuando lo que aparece es una confrontación personal con los fiscales, eso constituye una falta de ética.
"No sé si da para una imputación, pero lo que sí creo es que es una alerta para el Consejo de la Magistratura para inmediatamente hacer el análisis sobre su juicio político", planteó. Y cerró: "Lo llamativo es que en ese contexto que tiene, se haga presente en un tribunal, en el momento en que van a alegar y que van a cuestionar la persona de los fiscales. Me lleva a calificarlo como provocador y pretendiendo un amedrentamiento en los fiscales".
El trasfondo de todo esto es la acumulación de causas penales que Salmain cargó en apenas dos años en Rosario. Son tres expedientes, y dos de ellos son por pedidos de sobornos. El más avanzado es Attila, donde está procesado por cohecho pasivo agravado, prevaricato e incumplimiento de los deberes de funcionario público. La imputación sostiene que dictó una medida cautelar a favor de la firma Attila Fideicomisos, del financista Fernando Whpei —hoy imputado colaborador—, que ordenó al Banco Central autorizar la compra y transferencia de 10 millones de dólares al exterior en plena vigencia del cepo. A cambio, según la acusación, Salmain habría acordado, con la intermediación del escribano Santiago Busaniche, una coima equivalente al 10 por ciento de la diferencia cambiaria. El negocio se frustró cuando la devaluación posterior al cambio de gobierno pulverizó la brecha entre el dólar oficial y el blue.
En paralelo, la Cámara Federal de Casación Penal viene rechazando de manera sistemática los intentos de la defensa de frenar o archivar los expedientes. Esta semana, los camaristas Mariano Borinsky y Gustavo Hornos convalidaron una causa por abuso de autoridad desprendida de Attila —vinculada a los oficios que Salmain habría enviado, con membrete y sellos del juzgado, para acceder a un expediente que lo tenía como principal imputado— y desestimaron un planteo de nulidad sobre los allanamientos y secuestros de dispositivos. Los jueces recordaron que la validez de esas pruebas podrá discutirse en el juicio oral.
Salmain enfrentará un jury en el Consejo de la Magistratura, que ya lo suspendió por unanimidad y que evaluará tanto los hechos de Attila como un segundo cargo: haber ocultado en su currículum que fue apartado del Poder Judicial en 2002 por ofrecer una coima para direccionar un expediente. La suspensión, además, abre un escenario delicado, porque si la destitución avanza y pierde los fueros, se activa la prisión preventiva ya dictada. Es en ese contexto —el de un juez que juega cada movimiento para no quedar preso— donde se inscribe su reaparición en Comodoro Py y el mensaje de su abogado a los fiscales que lo acusan.






