Romeo Díaz Duarte, el abogado de la familia de Hugo Oldani, el empresario asesinado en 2020 en la galería Rivadavia, solicitó al fiscal regional Carlos Arietti la intervención de la Unidad Fiscal de Delitos Complejos en la causa que investiga el homicidio. El pedido surgió tras considerar que existieron graves irregularidades por parte del fiscal Gonzalo Iglesias, que en diciembre pasado ordenó la detención del bioquímico Alfredo Sadonio, tras imputarlo como el supuesto "autor intelectual" del crimen. Sin embargo, diez días después fue luego liberado por falta de pruebas.
En ese entonces se determinó que las comunicaciones y mensajes que vinculaban a Sadonio con la muerte de Oldani no estaban en manos del Ministerio Público de la Acusación, y que sólo el testimonio de un imputado bastó para la detención del bioquímico. Se trata de más de 600 llamados telefónicos que "se perdieron", según las palabras de Iglesias, pero nunca se supo si realmente existieron.
Mediante un escrito presentado, Díaz Duarte calificó a la pérdida de las evidencias como "un hecho de gravedad institucional, que nos coloca en un grado de inseguridad jurídica". Además destacó que tal situación es "una razón más que suficiente para solicitar que la Unidad Fiscal de Delitos Complejos se haga cargo de continuar la investigación del homicidio. Confío plenamente que el fiscal regional atenderá las razones solicitadas por la familia Oldani", sostuvo el representante legal de la hija del empresario asesinado.
El querellante pidió además que se analice la "responsabilidad penal en la supuesta pérdida y/o ocultamiento de la desaparición de los informes telefónicos" tras asegurar que, tanto para la familia del fallecido como para la querella, jamás existió motivo para pedir la detención de Alfredo Sadonio, posición que mantuvieron durante la audiencia.
En ese marco, la actual auditora general del Ministerio Público de la Acusación, Cecilia Vranicich, inició una investigación interna sobre el desempeño que realizó el fiscal Gonzalo Iglesias tras haber ordenado la detención del bioquímico. Dicha pesquisa interna fue solicitada por la propia Fiscalía General, a cargo de Jorge Baclini, que pidió que se revea la actuación del funcionario de la Unidad Especial de Homicidios de Santa Fe.
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Los hechos
La confusa situación se generó a raíz de que Brian Damiani, en carácter de arrepentido, declaró que el día previo al homicidio de Oldani, la banda involucrada había ido a una farmacia ubicada por calle Belgrano y que allí un hombre les informó dónde tenían que robar; a ello se le sumó la elaboración de un identikit con el rostro de ésta persona. Así fue como el Organismo de Investigaciones buscó farmacias a tres cuadras de boulevard, tal como había informado el imputado, y dieron con la propiedad de Alfredo Sadonio.
El 29 de diciembre, se produjo la detención del profesional de la salud y dos días después fue llevado a una audiencia imputativa donde se le atribuyeron los delitos de coautoría de homicidio doblemente calificado en concurso real con la coautoría del delito de robo doblemente calificado (por el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en conjunto con otras personas).
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Días más tarde, la defensa, a cargo de Martín Durando, reunió elementos que posiblemente acreditaron que el bioquímico no se encontraba en la ciudad de Santa Fe el día del crimen de Oldani sino que estaba en Ataliva. No obstante, Damiani que lo había involucrado, no pudo identificar a Sadonio durante una rueda de reconocimiento.
El caso
El empresario Hugo Oldani fue asesinado durante la tarde del martes 11 de febrero de 2020 en el local Oldani Turismo, ubicado en la galería Rivadavia en pleno microcentro de la ciudad de Santa Fe.
El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad, donde se pudo ver que una pareja ingresa a la galería; luego, los dos asaltantes corren hacia la salida, donde un tercero los esperaba haciendo de campana. Mientras el hombre de 66 años, estando herido, corrió a los malvivientes e intentó retenerlos, los asaltantes escaparon a bordo de un automóvil que se encontraba estacionado frente a las oficinas de Aguas Santafesinas, sobre calle La Rioja.R
El primer llamado al 911 está registrado a las 17:51 de ese día, y fue realizado por unos comerciantes vecinos que no sólo escucharon el disparo, también fueron testigos oculares cuando los delincuentes huyeron y se subieron a un Toyota Corolla blanco con vidrios polarizados.
La muerte del comerciante se produjo por una bala calibre 9 mm que ingresó a la altura del abdomen, lo atravesó y ocasionó daños irreversibles; pese a que la víctima fue trasladada al Hospital Cullen, falleció mientras intentaban estabilizarlo.
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