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La moneda de cambio en la geografía narco: sicarios, armas y muerte

Esta semana en Rosario se produjeron siete crímenes, cinco de ellos con sicarios y dos como consecuencia de demenciales ataques entre bandas. El sicario armado y en moto es el actor principal de las ejecuciones y las órdenes siguen llegando en algunos casos desde las cárceles.

La muerte y las armas son monedas de cambio en el negocio de la droga. Se transformaron en instrumentos vitales en la geografía de la violencia, focalizada en cuatro barrios de Rosario, como La Tablada, Ludueña, Empalme Graneros y Godoy, donde se concentró la mayoría de los 161 homicidios que se produjeron en lo que va de este año.

Según datos del Observatorio de Seguridad Pública, como publicó AIRE, en Rosario el primer semestre fue el más violento desde 2014, con 139 homicidios. Esta tendencia siguió en alza, y esta semana se produjeron siete crímenes, cinco de ellos con sicarios y dos como consecuencia de demenciales ataques entre bandas que terminaron con el asesinato de una mujer de 58 años que esperaba el colectivo con su hija, que resultó gravemente herida. Son métodos que se transformaron en una maquinaria de la muerte, cuyo eslabón principal es el negocio del narcomenudeo, gerenciado desde las cárceles.

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El ataque contra las mujeres que esperaban el colectivo ocurrió el sábado pasado, alrededor de las 19, entre las calles Maestros Santafesinos e Isola.

El ataque contra las mujeres que esperaban el colectivo ocurrió el sábado pasado, alrededor de las 19, entre las calles Maestros Santafesinos e Isola.

En el horizonte no parece asomar una solución, porque no hay políticas públicas que muestren ni siquiera un síntoma para generar un cambio. El Ministerio de Seguridad de Santa Fe parece ausente de la crisis, corrido de la escena, como si hubiese descargado el problema sólo en la policía, cuya estructura está debilitada desde años, con cuadros poco formados y sin especialización, y muchos uniformados que aparecen cercanos y colaborativos a los grupos narcos, como mostró con claridad el juicio del narco Esteban Alvarado.

“Una mayor autonomía policial tiene como contracara menor poder de los gobiernos para controlar efectivamente a las fuerzas de seguridad. Esta situación se desarrolla por dos procesos distintos. Por un lado, el poder político deja de lado su capacidad de ejercicio del control policial y «deja hacer», esperando que los resultados sean positivos. Cuando no se logran los resultados esperados, la solución es el cambio abrupto de un jefe policial”, describe Lucía Dammert, una reconocida socióloga que investiga el crimen organizado y actualmente se desempeña como jefa de asesores del gabinete del presidente chileno Gabriel Boric.

"Cuando no se logran los resultados esperados, la solución es el cambio abrupto de un jefe policial”, describe Lucía Dammert.

Esta mirada parece calcada de lo que sucedió en la policía en Rosario. En abril cambiaron por novena vez el jefe de la Unidad Regional II en lo que va de esta gestión provincial, sin encontrar al salvador con uniforme, que es muy difícil que aparezca.

A nivel nacional, el ministro Aníbal Fernández delegó a su vez el problema en la Gendarmería. Se desligó al cumplir la demanda del gobernador Omar Perotti de sumar efectivos de esa fuerza: actualmente hay unos 3500 efectivos en total, cientos de ellos desplegados en cuatro barrios, donde realizan controles rutinarios, que por los resultados no parecen alcanzar. Sin embargo, desde la llegada del comandante Ricardo Castillo los gendarmes volvieron a patrullar en los barrios más complicados, como La Tablada, Godoy-Larrea, Empalme Graneros y Ludueña y abandonaron los operativos de puntos fijos en el centro.

Esta postura displicente de los sectores estatales y una oposición que tampoco exige demasiado frente al fenómeno de la violencia responde al desinterés social: una marcha contra la inseguridad, como ocurrió el 26 de julio pasado, no logró juntar más de 200 personas. Sólo se movilizan los familiares directos de las víctimas -que en su mayoría son de los barrios de la ciudad alejados del centro-, a diferencia de lo que ocurrió con las masivas manifestaciones de agosto de 2016 bajo el lema Rosario Sangra. Esta semana el grupo que reúne a familiares de víctimas de la inseguridad montó una carpa frente a la Municipalidad de Rosario para que el intendente Pablo Javkin logre convencer al gobernador para que se reúna con los parientes de las víctimas. El encuentro se llevó adelante el viernes en la intendencia.

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Luego del brutal ataque a balazos en el cual quedaron atrapadas Claudia Deldebbio, quien falleció, y su hija Virginia Ferreyra, quien pelea por su vida en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), allegados convocaron a distintas manifestaciones el pasado martes para reclamar por justicia.  

Luego del brutal ataque a balazos en el cual quedaron atrapadas Claudia Deldebbio, quien falleció, y su hija Virginia Ferreyra, quien pelea por su vida en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), allegados convocaron a distintas manifestaciones el pasado martes para reclamar por justicia.

La cantidad de crímenes en este primer semestre de 2022 superó el registro más alto que existía hasta el momento, que era de 2014, cuando se produjeron en el departamento Rosario 135 crímenes en ese periodo, en un año marcado por lo que se llamó el estallido de la guerra narco, que había comenzado en 2013 –se cometieron 271 homicidios-, cuando se produjeron asesinatos emblemáticos de líderes narco, como el de Claudio Cantero, alias Pájaro, el líder de Los Monos, y el empresario narco Luis Medina.

El mes más violento del año fue abril, cuando se cometieron 35 homicidios, en un contexto marcado por los crímenes por encargo y las llamadas “balaceras”, ataques donde se usan una gran cantidad de disparos para instaurar el terror con el objetivo de luego extorsionar a las víctimas.

El sicario armado y en moto es el actor principal de las ejecuciones. Quienes ordenan los crímenes, la mayoría desde la cárcel, donde están alojados los líderes de las bandas narco, pagan entre 30.000 y 100.000 pesos, como señalan decenas de investigaciones judiciales.

En los mensajes de los celulares que se secuestran en las investigaciones aparece ese rasgo característico de un mercado de la muerte rústico y degradado a nivel económico. En una imputación que realizó la fiscal Valeria Haurigot hace dos semanas se trasluce cómo se mueve este tipo de sicarios. Bruno Gabriel P., de 24 años, que quedó detenido, fue convocado casi de forma diaria para realizar “trabajos” para bandas, como la de Alan Funes, preso actualmente en el penal de Ezeiza.

El ataque contra Claudia Deldebbio y Virginia Ferreyra, que eran ajenas a los enfrentamientos entre bandas narco, provocó un fuerte rechazo social en el barrio, que se multiplicó y se hizo visible en las redes sociales pero no en las calles céntricas, que es el termómetro que la política toma en cuenta.

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Una semana atrás, una balacera terminó con la vida de Claudia Deldebbio, de 58 años. Su hija Virginia Ferreyra, una profesora de danzas árabes, pelea por su vida.

Una semana atrás, una balacera terminó con la vida de Claudia Deldebbio, de 58 años. Su hija Virginia Ferreyra, una profesora de danzas árabes, pelea por su vida.

El impacto que tuvo la reunión de los jueces de la Corte Suprema de la Nación en mayo pasado en Rosario no se tradujo en nombramientos de fiscales federales ni la apertura de una secretaría exclusiva para temas de narcotráfico, como se había hablado anteriormente. No es sólo la política la que no muestra reacción.

“Somos gente descartable, un punto en la mira de una pistola. Y eso no le importa a nadie”, dijo un vecino que marchó en la plaza Rodolfo Walsh, en el parque del Mercado, donde el sábado pasado acribillaron a Deldebbio y su hija Virginia Ferreyra, que se encuentra en grave estado por las heridas que le provocó un demencial ataque a balazos cuando las dos mujeres esperaban el colectivo.

El trasfondo del ataque tiene como principal hipótesis un enfrentamiento entre dos grupos narco del sur de Rosario. Son jóvenes rústicos que viven en esa zona del barrio Municipal y Parque del Mercado. Los allanamientos se realizaron en el lugar donde viven “soldaditos” del llamado clan Ungaro.

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Tras el ataque a las mujeres, en la semana se realizaron múltiples allanamientos en la zona de Isola y Maestros Santafesinos.

Tras el ataque a las mujeres, en la semana se realizaron múltiples allanamientos en la zona de Isola y Maestros Santafesinos.

Los investigadores manejan como hipótesis que el ataque tiene como catalizador una disputa narco por la venta de drogas en el barrio La Tablada, entre dos bandas, una que lideran René Ungaro y Alan Funes, ambos presos en el penal de Ezeiza; y otra que encabeza Milton César, un joven que desde hace más de una década se mueve en el mundo criminal y actualmente está detenido en la cárcel de Piñero, condenado a 20 años de prisión por un homicidio que ocurrió justamente en el territorio que hoy está en conflicto.

Desde hace más de un año estas dos facciones se “tiran muertos”, explicó una alta fuente de la Agencia de Investigación Criminal (AIC). Los cadáveres sirven, aunque suene descarnado, para “pudrir” el negocio del otro grupo. Porque cuando ocurre un homicidio el lugar de venta de drogas hay que cerrarlo porque se llena de policías y gendarmes.

Otra mujer falleció el martes víctima de un sicario. Una joven de 22 años fue asesinada en la noche de este martes en el barrio Empalme Graneros, en la zona oeste de Rosario. Fue atacada desde una moto, cuando Brisa B. se encontraba en un kiosco junto a su hijo de cinco años. Su marido entró al negocio a hacer unas compras y ella quedó con el niño en la vereda, cuando en ese momento aparecieron dos jóvenes en moto que comenzaron a disparar. El hijo de la víctima no sufrió heridas. La mujer fue trasladada al hospital Alberdi y luego al de Emergencias pero falleció a los pocos minutos debido a una herida de bala en el abdomen.

Otro crimen con la misma mecánica se produjo en Gaboto y Paraguay, en la zona sur de Rosario, donde Bruno Barrios, de 18 años, fue atacado por dos hombres en moto que le dispararon directo a la cabeza. Barrios vivía muy cerca de donde fue asesinado. El informe de homicidios del Observatorio de Seguridad Pública señala que la mitad de las víctimas de los homicidios fue asesinada cerca de su casa, lo que marca que los enfrentamientos son entre bandas del mismo barrio.

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Gaboto y Paraguay, la zona donde asesinaron al joven de 18 años.

Gaboto y Paraguay, la zona donde asesinaron al joven de 18 años.

El escenario de otro homicidio con sicarios fue en la zona sur de Rosario, en el barrio Las Flores, dominado históricamente por la banda de Los Monos. Vecinos de la zona llamaron al 911 porque habían escuchado disparos. Cuando la policía llegó al lugar, Ceibo al 1400, encontraron a un joven de 25 años tirado en la calle muerte. La víctima fue identificada como Nicolás Insaurralde, quien tenía domicilio fijado en Pasaje Escalante al 6400. De acuerdo a lo que se pudo reconstruir hasta el momento en base al testimonio de familiares, Insaurralde había llegado anoche hasta Ceibo al 1400 donde vive una tía. En un momento, el muchacho habría solicitado dinero a sus parientes para ir a comprar comida y al salir a la calle fue ejecutado de más de 20 balazos por jóvenes que se movían en una moto.

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Nicolás Insaurralde, tenía 25 años y fue blanco de un ataque brutal en barrio Las Flores

Nicolás Insaurralde, tenía 25 años y fue blanco de un ataque brutal en barrio Las Flores

El miércoles y jueves se cometieron otros dos crímenes, con métodos similares. Cerca de las 21 de ese día en el barrio Godoy, de la zona oeste de Rosario, los vecinos llamaron al 911 porque habían observado el cuerpo de una persona tirado en la calle. Cuando la policía llegó a la calle Luis Ouvrard al 8000 se topó con el cadáver de un joven al lado de una moto.

La víctima fue identificada como Agustín Méndez, de 22 años. El cuerpo tenía un disparo en el cráneo y fue encontrado al lado de una moto marca Honda. El cadáver de Méndez tenía una herida de bala en la cabeza y se sospecha que fue ejecutado desde una moto. El joven tenía domicilio en Cabin 9, un barrio de la localidad de Pérez, vecina a Rosario, donde la semana pasada se hallaron los cuerpos de dos mujeres que fueron ejecutadas a balazos y arrojadas a un basural.

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Luis Ouvrard al 8000, el lugar donde encontraron el joven asesinado con un disparo en la cabeza.  

Luis Ouvrard al 8000, el lugar donde encontraron el joven asesinado con un disparo en la cabeza.

El segundo asesinato del miércoles se produjo en Villa Gobernador Gálvez, donde en las afueras de esa ciudad también vecina a Rosario fue encontrado el cadáver de un hombre que aún no fue identificado. El cuerpo, que tenía varios disparos de arma de fuego, fue hallado en la ruta s22 y la avenida Granaderos a Caballo. El cadáver tenía siete impactos de bala.

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El cuerpo del hombre asesinado en Villa Gobernador Gálvez fue hallado en la ruta s22 y la avenida Granaderos a Caballo. 

El cuerpo del hombre asesinado en Villa Gobernador Gálvez fue hallado en la ruta s22 y la avenida Granaderos a Caballo.

La policía halló horas después un auto incendiado cerca del lugar donde apareció el cuerpo de este hombre. La policía constató que el vehículo tenía pedido de captura y había sido robado el martes pasado. Se investiga si es el mismo vehículo que se usó para la ejecución de esta persona.