domingo 21 de noviembre de 2021
Policiales Los Monos | Narcotráfico | Servicio Penitenciario Federal

La mafia que maneja el crimen organizado desde las cárceles, bajo la lupa de los fiscales federales

La Procuraduría de Narcocriminalidad advirtió sobre el problema de que los líderes narco sigan con el manejo de sus organizaciones desde las prisiones en diferentes partes del país. También alertó sobre el uso de los celulares.

Las cárceles se transformaron en gerencias del crimen organizado. El fenómeno que hizo eclosión en la provincia de Santa Fe, luego de que los principales líderes narco fueran detenidos a partir de 2013, empezó a ser ahora un problema común en los penales federales de todo el país.

Un informe elaborado por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), al que tuvo acceso AIRE, advirtió que dentro de las unidades penitenciarias las altas jerarquías de las organizaciones narco continúan, a través del uso de celulares compartidos y los teléfonos públicos, con el tráfico de estupefacientes y también ordenando crímenes. Uno de los focos del informe está puesto en los grupos narco santafesinos, como Los Monos, Funes y Ungaro, pero también de otras organizaciones que tienen base territorial en otras provincias, como Corrientes, Salta y el conurbano bonaerense.

AIRE publicó el 23 de junio pasado que en la cárcel de Marcos Paz se había producido en una verdadera selección de narcos del país. Allí se encuentran alojados Máximo Ariel Cantero, alias Guille, líder de Los Monos; Marco Estrada Gonzáles, jefe de la villa 1-11-14; Néstor Rojas, capo narco del Primer Comando de Frontera, y Carlos Bareiro, cabecilla de la banda que manejaba el ingreso de la marihuana al país desde Itatí.

Telefono en la celda de guille cantero los monos en marcos paz
Este el teléfono que le encontraron en la celda a Guille Cantero, el líder de la banda narco Los Monos.

Este el teléfono que le encontraron en la celda a Guille Cantero, el líder de la banda narco Los Monos.

El 27 de junio pasado, tras la fuga y ataque al penal de Piñero, ubicado a 20 kilómetros de Rosario, comenzaron a ser trasladados a los penales federales de Ezeiza y Marcos Paz otros jefes narco santafesinos, alojados hasta ese momento en Piñero, como Esteban Alvarado, René Ungaro, los hermanos Funes y el peruano Julio Rodríguez Granthon, que está acusado de participar de la ejecución del exconcejal Eduardo Trasante, entre otros.

Ante el temor de que se repita un ataque y otra fuga en Piñero, estos presos con causas federales por narcotráfico fueron enviados a estos penales en Buenos Aires. El problema ahora lo tiene el Servicio Penitenciario Federal, que se encuentra intervenido desde el año pasado y cuya titular María Laura Garrigós de Rébori está en la cuerda floja desde los episodios que protagonizó Guille Cantero, cuando en menos de 15 días le secuestraron dentro de su celda un teléfono fijo, como si fuera de uso personal, en dos oportunidades.

La situación es delicada e inédita en la Argentina, un país que no ha tenido problemas profundos con el crimen organizado si se lo compara con otros países de la región, como Brasil y Paraguay, donde las cárceles se transformaron en la última década en la gerencia del narcotráfico.

El informe de Procunar pone en evidencia este problema y abre líneas de trabajo para que los fiscales se ocupen de investigar este nuevo escenario que asoma en el país. Cuando el problema había asomado en Santa Fe, desde hace casi una década, nadie le dio relevancia desde Buenos Aires. Ahora, que los presos santafesinos fueron enviados a Marcos Paz las autoridades reaccionan sobre este fenómeno criminal.

“A partir de la intervención de la Procunar en los casos relevados, se detectó la existencia de personas en niveles jerárquicos de organizaciones o bandas narcocriminales de gran complejidad e influencia en sus territorios interviniendo en estas maniobras desde los establecimientos penitenciarios en los que se encontraban detenidas”, advirtió el documento al que tuvo acceso AIRE.

Indica además que “se advirtió la presencia de personas en el exterior de las cárceles, que fueron parte o contribuyeron las actividades ilícitas, al cumplir con las directivas impartidas por los eslabones superiores de la organización, que se encontraban privados de la libertad”.

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La fuga de la cárcel de Piñero concentró más narcos

La fuga de la cárcel de Piñero concentró más narcos "pesados" en el penal federal de Marcos Paz.

“Las estructuras superiores de las organizaciones ejercen la planificación, coordinación y control de las actividades delictivas tanto de manera individual a través de medios de comunicación, o también organizadas con otras personas, dentro o fuera de los establecimientos penitenciarios, exponiendo en muchos casos los entramados o redes de contactos en el exterior, que actúan para continuar llevando a cabo las operaciones de la organización”, apuntó Diego Iglesias, titular del Procunar.

En el documento se hace hincapié que “en algunos casos, no puede dejar de suponerse una posible connivencia de parte de los agentes del servicio penitenciario, tanto para facilitar, como para permitir el ingreso de dispositivos de telefonía celular a los establecimientos penitenciaros. Al respecto, en uno de los casos analizados se investigó la conformación de una organización integrada por personal penitenciario que habría provisto a los internos de teléfonos celulares”.

Ese caso es el de Rojas, que era hasta hace unas semanas compañero de Cantero en el pabellón de Marcos Paz. El misionero, que había intentado comprar un misil dentro de la cárcel e intentó asesinar a dos magistrados de esa provincia con sicarios brasileños, usaba como método para comunicarse una triangulación que hacía con su pareja, que no estaba detenida.

Él la llamaba con un celular a su esposa y ella con otro teléfono se contactaba con los clientes de Rojas. De esa manera, el Loko hablaba con sus socios sin contactarse con ellos de manera directa. De esa manera evitaba que las autoridades judiciales que lo escuchaban pudieran escuchar sus voces. Cantero empezó a hacer lo mismo luego de ser compañero de Rojas.

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En la investigación que terminó con un megaoperativo de la Policía Federal hace dos semanas en Rosario, con la mira en Los Monos, quedó expuesto cómo es la matriz de funcionamiento actual de la banda. La organización se maneja desde las cárceles. En este caso Guille Cantero daba órdenes desde el penal de Marcos Paz, a través del teléfono fijo, o público de la cárcel. Pero las directivas no eran de forma directa. El líder de Los Monos llamaba por el teléfono fijo que tenía en su celda en dos horarios: a las 14 y a las 20.

Se contactaba a un celular de otro preso en el penal de Ezeiza. Este recluso llamaba a su vez con otro teléfono móvil a los miembros de Los Monos que están en la cárcel de Piñero, que escuchaban la voz de Cantero que hablaba por el teléfono público de Marcos Paz. Ese teléfono le fue incautado dos veces en las últimas semanas: una el 23 de agosto y otra vez el 3 de setiembre. Sin embargo, seguía hablando por esa vía.

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Desde las cárceles, los narcos ordenan crímenes y manejan la red de

Desde las cárceles, los narcos ordenan crímenes y manejan la red de "bunkers" que venden droga.

Con ese método el 17 y 19 de setiembre pasado Guille se comunicó con Leandro Vinardi, miembro de la banda y exjefe de la barra de Newell’s, que está preso en Piñero, para moldear el negocio de la droga en esas zonas. En Godoy, el lugarteniente de Guille y Pollo Vinardi era Pablo Caminos.

El recluso en Ezeiza, que hacía de operadora del clan Cantero, también recibía audios de Whatsapp de los lugartenientes de Guille, como por ejemplo, Marcos Mac Caddon, quien pretendía ser uno de los gerenciadores de Los Monos en San Lorenzo, otro de los puntos en disputa, donde están ubicados los principales puertos que exportan el 80% de los granos de Argentina.

“Estamos hablando de un negocio grande. Por eso te lo quiero ceder a vos para que me des el apoyo. Antes te daban 600 lucas. Yo te voy a dar 1.000.000 por semana”, le ofreció Mac Caddon a Cantero el 13 de setiembre pasado, a través de un audio de Whatsapp que le llegó a través de la “operadora narco”. También le aclaró que a él “no le interesa el cartel”.

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Guille Cantero buscaba un reemplazo en esa zona. Y todo era al mejor postor. Mac Caddon le ofreció 4.000.000 mensuales por manejar la red de búnkeres, que antes eran regenteados por otro lugarteniente de Cantero que cayó en desgracia, como Brandon Bay, un hombre al que el exministro de Seguridad Marcelo Sain definió como un narco que “mata a lo mexicano”. Este joven de 26 años está sospechado de descuartizar a dos hombres cuyos miembros fueron encontrados en dos contenedores de basura en diciembre pasado.

Mac Caddon pretendía manejar la franquicia de Cantero, que sólo ponía su nombre como marca del negocio narco. Si Mac Caddon luego se retrasaba en los pagos o intentaba independizarse de Los Monos, sabía que iba a ser blanco de la ira de los sicarios de los Cantero. En ese negocio mafioso todos conocen el desenlace.

El informe elaborado por Procunar termina con la propuesta de crear “una mesa de trabajo que convoque a distintas áreas del Ministerio Público Fiscal con incidencia en la materia y a otros organismos vinculados con la temática, para intercambiar diagnósticos, sugerencias y establecer un plan de política criminal que permita el abordaje de este fenómeno criminal específico”.

Más allá de este trabajo, la frase del fiscal de Rosario Pablo Socca, que investiga las balaceras, fue más que gráfica: "No investigar más a Guille Cantero, sino sacarle el teléfono" de la celda en la que se encuentra encerrado en la cárcel de Marcos Paz”.