El fiscal de San Lorenzo, Aquiles Balbis, comanda la investigación que intentará determinar la responsabilidad de la creación de imágenes de contenido sexual y la divulgación de las mismas a través de la aplicación de mensajería Telegram. Un allanamiento realizado en la vivienda de la denunciante inclina las sospechas hacia el esposo de la misma.
La situación se remonta a mediados de septiembre, cuando los vecinos de la localidad de San Jerónimo Sud, a 35 kilómetros de Rosario, comenzaron a recibir imágenes en sus teléfonos celulares. Las protagonistas eran adolescentes y mujeres de la localidad, y se sospecha que habían sido generadas a través de un programa de inteligencia artificial.
Una de las mujeres que se vio perjudicada por la creación y divulgación de esas imágenes decidió radicar la denuncia; sin embargo, los investigadores se encontraron con la complicación de que las imágenes ya habían sido eliminadas.
Varias personas le habían comentado a la denunciante que las imágenes circulaban por la red de mensajería vinculadas a su línea telefónica. Cuando la denuncia fue notificada a la Fiscalía y se constataron los datos de la denunciante, un detalle llamó la atención de los investigadores: su pareja se había visto vinculado en un proceso penal por distribución de pornografía infantil que fue archivado por falta de pruebas.
El viernes se realizó un allanamiento en la vivienda de la denunciante y se secuestraron seis teléfonos celulares, dos pendrives, una notebook, 29 CDs y DVDs, una cámara de fotos y cinco archivos de memoria. Ahora, los peritos de la Agencia de Investigación Criminal deberán analizar los elementos secuestrados y establecer, en caso de encontrarse las imágenes referidas, si se trata de imágenes reales o montajes. Esto es necesario en el marco de la causa ya que si se trata de imágenes falsas no configura delito, pero sí da lugar a una demanda civil que implique resarcimiento o reparación a las mujeres damnificadas.
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