Un agente penitenciario que presta servicios en el área de requisas de la Unidad Penitenciaria N° 1 de Coronda fue imputado este sábado en los tribunales de Santa Fe en el marco de una investigación que encabezan los fiscales Mariela Jiménez y Ezequiel Hernández del Ministerio Público de la Acusación.
La acusación fue formalizada por la fiscal Jiménez en una audiencia que fue por videoconferencia en la cual la funcionaria judicial atribuyó al agente el delito de “violación de los medios de prueba e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.
Durante la audiencia, la fiscal le imputó al penitenciario haber tenido en su poder un celular que era utilizado por un preso que fue asesinado el 23 de marzo pasado cuando en el penal de Coronda se desató un motín para que se active un protocolo de prevención del virus del Covid-19.
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Tras ser imputado, el agente del grupo de requisa acordó, por medio de la defensa, obtener la libertad y transitar el proceso judicial que lo tiene imputado con medidas alternativas a la prisión preventiva.
La pesquisa surgió luego de que el Organismo de Investigaciones, que busca establecer cómo fue el asesinato del interno Alem Montenegro en el techo del pabellón 9 de la cárcel de Coronda, detectaron que el teléfono del recluso había desaparecido.
Luego de una serie de peritajes, los investigadores lograron establecer que ese teléfono se encontraba en poder de un penitenciario que justamente oficiaba en el Grupo de Requisas de la unidad carcelaria.
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