A más de diez meses de que el empresario Hugo Oldani haya sido asesinado en el interior de su local de la galería Rivadavia, la causa que investiga el asalto seguido de muerte cerró el 2020 con los presuntos "autores intelectuales" del crimen, detenidos y formalmente imputados en el subsuelo de tribunales.
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Este jueves, el fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Gonzalo Iglesias, acusó formalmente a dos hombres de formar parte del plan que tuvo como objetivo asaltar el local Oldani Turismo y que terminó el 11 de febrero con el comerciante muerto producto de un balazo en el abdomen. Se trata del “relacionista público”, Andrés “Andresito” Kaipl (29) y el farmacéutico, Alfredo Manuel Sadonio (59).
Ambos fueron imputados por el delito de “homicidio doblemente calificado por ser perpetrado mediante el empleo de un arma de fuego y criminis causae y robo doblemente calificado por ser perpetrado mediante el empleo de un arma de fuego apta para el disparo en poblado y en banda”.
La imputación tuvo lugar en una audiencia que se llevó a cabo ante el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sergio Carraro y de la que también participaron el querellante, Romeo Díaz Duarte, el abogado particular Martín Durando (por Sadonio) y la defensora pública, Sonia Bustos (por Kaipl). El caso volverá a tener un nuevo avance el próximo lunes, cuando en una audiencia de medidas cautelares, se defina si los acusados permanecerán detenidos con prisión preventiva o transiten la causa con medidas alternativas a la cárcel.
Datos y custodia
En su imputación, el fiscal Iglesias acusó a Kaipl de haber sido quien trasladó a los otros imputados de la causa (Juan Manuel Ruffino, Bruno Figueroa y Brian Nahuel Damiani) a bordo de un Fiat Palio Fire, a una farmacia de Junin y Diagonal España. Allí, mantuvieron contacto con Sadonio quien según develó el fiscal les brindó "información sustancial y decisiva para ejecutar el hecho".
Dicha información se basó en aportar características personales de Oldani, el horario en que podría encontrarse solo en su comercio, una persona "a quien invocar para ganar su confianza" y que tipo de operación realizar y donde se encontraba la caja fuerte del local.
Según explicó Iglesias, aquel encuentro se llevó a cabo el mismo día del crimen cerca de las 10 de la mañana y que tras esa reunión, la banda fue hacia inmediaciones de Oldani Turismo a tomar fotografías y relevar la zona. Un claro trabajo de inteligencia criminal previo.
El fiscal acusó además a Kaipl y Sadonio de haber acompañado, a bordo del Fiat Palio, al Toyotta Corolla blanco que manejaba Ruffino y que trasladó Damiani, Figueroa y la menor de edad cuando se cometió el crimen. Tal escoltamiento fue según el fiscal para realizar una custodia y control respecto al desarrollo del plan y ante un eventual apoyo para "trasladar el dinero y efectos a sustraer".
Finalmente, Iglesias le atribuyó a los nuevos implicados del caso haber ayudado a Damiani a refugiarse luego de trasladarlo desde una vivienda del barrio Los Troncos a la que la banda fue luego del homicidio de Oldani.
Una banda presa
Por el caso también se encuentran detenidos los cuatro jóvenes que irrumpieron en la galería Rivadavia. Los primeros en caer en manos de la Justicia fueron Ruffino y Damiani. El primero fue quien manejó el Toyota Corolla que trasladó a parte de la banda hasta las inmediaciones del local; y el segundo fue el “campana” que se apostó en la puerta de entrada de la galería.
El primero en ser detenido fue Damiani, el cual fue sorprendido el 16 de febrero por los investigadores cuando se encontraba en un corso de carnaval en el barrio Guadalupe. Casualmente, llevaba puestas las mismas zapatillas que había utilizado el día en que ocurrió el homicidio del empresario. Horas después, en Arenales al 9200, terminó siendo aprehendido Ruffino.
Ambos fueron imputados por la entonces fiscal del caso, Cristina Ferraro, la cual les atribuyó haber sido coautores de los delitos de homicidio doblemente calificado (por el empleo de arma de fuego y por ser cometido para consumar otro delito –criminis causae–), en concurso real con el delito de robo doblemente calificado (por el empleo de arma de fuego apta para el disparo y por haber sido cometido en poblado y en banda).
Dos días después, en la audiencia de prisión preventiva, Ruffino pidió declarar y ante el juez Jorge Patrizi y aportó datos centrales para los investigadores: que quien había gatillado el arma era Bruno Figueroa y que el mismo, junto al resto de la banda, se retiraron de un domicilio al que fueron minutos después del crimen a bordo de un Palio gris.
El 18 de abril, tras estar prófugo durante dos meses, Figueroa fue detenido en un allanamiento que hicieron los pesquisas de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) en una vivienda ubicada en un pasillo de Gorostiaga al 3700. Tres días después, el 21 de abril, la jueza Rosana Carrara, ordenó la prisión preventiva para Figueroa.
Dos meses después, fue detenida en Castelli y avenida Peñaloza la única mujer implicada en el caso. Se trata de A.C.G. la cual tenía al momento del hecho 17 años. La misma se encuentra detenida con prisión preventiva y recientemente el juez de menores, Manuel Games, le atribuyó responsabilidad penal del crimen de Oldani. Dicho fallo aún aguarda resolución en la Cámara de Apelaciones de Santa Fe ya que fue apelado por la defensa de la joven.
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