El jueves a la noche un matrimonio de Arroyo Leyes se convirtió en víctima de una violenta entradera a mano de tres delincuentes. Por los golpes y cortes que sufrió durante el ataque, el hombre de 67 años fue asistido en el hospital Cullen.
Desde la escena del ataque, en diálogo exclusivo con AIRE, Deomar relató los pormenores de la escena de terror que vivió junto a su mujer en el interior de la vivienda.
“Eran las 22.30 de la noche cuando escuché ruidos que venían de la puerta del fondo”, comenzó contando Deomar. Tras darse cuenta de que un hombre intentaba ingresar a las patadas a la casa, alertó a su mujer para que llame a la policía.
A pesar de los esfuerzos del dueño, los delincuentes ingresaron. “Yo vi uno que estaba armado”, confirmó el hombre a Luis Mino en Ahora Vengo. En ese momento comenzó un forcejeo en el que al ladrón se le escapó el disparo.
Ante la resistencia de la víctima, uno de los atacantes comenzó a golpearlo con culatazos en la cabeza, al grito de: “Dame la plata”.
Los ladrones trasladaron al hombre al dormitorio en donde se encontraba la mujer, los maniataron con cinta de embalar y a él le pusieron una toalla en la cabeza, al mismo tiempo que exigían que les entregaran el dinero. “Todo el tiempo nos ataron – relató Deomar – Zafamos porque encontraron un poco de plata y ya habían revuelto todo, estaban cansados de pegarme".
Los delincuentes también golpearon a la mujer. “Le dieron un par de cachetadas en la cara porque eran más chicos, lo único que pretendía era que no la lastimen”, agregó el entrevistado.
En la situación, que se extendió por más de una hora, participaron tres hombres de los cuales uno sobresalía por el nivel de violencia que manejaba y era que el que daba las órdenes. “No tuve ni tiempo de pensar si me iba a matar”, aseguró la víctima.
Tras encontrar una importante suma de dinero dentro de uno de los muebles del dormitorio, los sujetos abandonaron el ambiente dejando a los dueños de casa maniatados en la pieza y se dirigieron hacia el comedor donde siguieron hurgando en las pertenencias y elementos.
A pesar de los gritos y el llanto de Deomar, era imposible que alguien los auxiliara, ya que la vivienda más cercana a su casa se ubica a 150 metros de distancia.
Tras lograr zafarse y liberar a su mujer, el matrimonio se dirigió a la sub comisaría 20 a denunciar el hecho. La víctima llegó a la dependencia sangrando y visiblemente herido. Hasta anoche, el matrimonio nunca había imaginado que podían convertirse en víctima de un roto tan salvaje."Ahora tenemos que acostumbrarnos o irnos”, el entrevistado.
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