ver más

Fútbol y narcos: Los Monos le exigían dinero a la dirigencia de Newell's, el control de la venta ambulante y la reventa de entradas

La justicia condenó a seis años y ocho meses de prisión a un miembro de la banda criminal. Luciano Gallardo fue quien recibió 3.000.000 de pesos que le entregó un empleado del club.

Un integrante de la banda de Los Monos fue condenado a seis años y ocho meses de prisión por extorsionar a la dirigencia de Newell’s, que pagó 3.000.000 de pesos a Luciano Gallardo, que cobró ese dinero en nombre de Ariel Cantero, alias Guille. Esta banda narco no sólo le sacaba dinero al club, sino que también tenía a cargo distintos negocios paralelos, como la venta ambulante, carritos de comida y reventa de entradas, entre otras cosas.

La jueza Valeria Pedrana sentenció este jueves a Gallardo en un juicio abreviado. Los Monos pidieron al expresidente de la entidad Ignacio Astore 8.000.000 de pesos, pero el dirigente, a través de un encargado de la seguridad del club, le entregó el 30 de julio de 2024 3.000.000. Según la imputación que llevó adelante la fiscal Paula Barros, Guille Cantero era quien se beneficiaba de estas extorsiones, a pesar de estar detenido en el penal de máxima seguridad de Marcos Paz.

La banda de Los Monos aún tiene el liderazgo de la barra de Newell’s, que está gerenciada por otro ladero de Cantero, Leandro “Pollo” Vinardi, quien está detenido en el penal de Ezeiza. Durante los últimos meses existieron fuertes rumores de que el grupo criminal que es rival de Los Monos, como es la banda de Los Menores, que gobierna la barra de Rosario Central, tras la muerte de Andrés Pillín Bracamonte, pretende tener la hegemonía de la hinchada leprosa.

LEER MÁS ► Un arsenal narco capaz de perforar blindados: la sospecha de un plan de Los Menores para atacar a Maximiliano Pullaro

La postura de Astore, que en este caso aparece cediendo a la presión de este grupo narco, insinuaba que no estaba en sus planes enfrentarse a Los Monos, como cuando monitoreó en junio de 2023 que sacaran del club la bandera que el clan Cantero había desplegado en el partido homenaje a Maximiliano Rodríguez.

El 24 de junio a la noche Los Monos extendieron una bandera gigantesca en la tribuna, cuando posaban los jugadores, entre los que se encontraba Leonel Messi y Ángel Di María. El “trapo” tenía la imagen de un mono, un pollo y un toro. Esa exhibición demostró el poder de la banda narco dentro de la barra, luego de los problemas internos que provocaron varios muertos.

Bandera Los Monos Despedida Maxi Rodríguez Newells 2.jpg

Los Monos extendieron una bandera gigantesca en la tribuna.

Gallardo organizó en nombre de la barra y de la banda de Los Monos la reinauguración de los llamados “parrilleros”, donde se junta parte de la hinchada. Astore, según se señaló en la imputación, no había dado autorización para este evento, que incluía la contratación de artistas para un espectáculo musical. El entonces presidente de la entidad prohibió el evento, porque –según evaluaron- no se daban las condiciones de seguridad. La reacción de Los Monos fue pedirle dinero a Astore. Primero le exigieron 8.000.000 de pesos, aunque Gallardo terminó recibiendo 3.000.000. Ese monto se lo entregó el jefe de seguridad del club.

Gallardo, quien estaba a cargo de la barra de Newell’s en nombre de Los Monos, fue detenido en octubre de 2025 en la casa de Sabrina Barrías, pareja de Vinardi. Gallardo habría baleado la casa de una dirigente de Newell’s, que en el momento del ataque se encontraba en una asamblea en el club.

Las bandas narco coparon los núcleos duros de las hinchadas Newell’s y de Rosario Central por una estrategia y necesidad propia del negocio narco, que tiene varias raíces. Una es incrementar la fidelización a partir del “amor” a la camiseta con el grupo criminal, como ocurrió en el club del Parque de la Independencia con la banda de Los Monos. Otra es controlar los negocios paralelos en torno al club, como, por ejemplo, el alquiler para espectáculos del estadio cubierto, como así también el merchandising no oficial, los trapitos, la venta ambulante y hasta los pases de algunos jugadores. A esto se suma, el dominio territorial que tiene la hinchada en determinados barrios, que significa el control de determinadas zonas. Muy pocos se animan a desafiar ese entretejido mafioso, como ocurrió con Astore.

Esta mafia enquistada en esta institución llegó a cometer crímenes terribles y amenazas de extrema gravedad, como la que sufrió el jugador Ángel Di María. En marzo de 2024, a su hermana le dejaron en la puerta de su inmobiliaria una caja con la cabeza de un chancho con un disparo en la cabeza. Y el country donde vive la familia del jugador fue tiroteado. Estas intimidaciones buscaban que el futbolista no volviera a Rosario Central, algo que se concretó recién en julio pasado. Quienes llevaron adelante estas acciones eran barras de Newell’s que pertenecen a la banda Los Monos, encabezados por Alejandro Ficcandenti.

Ángel Di María

Se cometieron amenazas de extrema gravedad, como la que sufrió el jugador Ángel Di María.

El plan para amenazar a Di María fue diseñado por Ficcadenti, que era parte de un sector de la banda que pretendía quedarse con el manejo de la hinchada. Este barra planeó el ataque a balazos contra el country donde vivía la familia de Di María y le envió la cabeza de un chancho con un balazo a la hermana del jugador.

En junio de 2025, Ficcadenti, Guillermo “Chupa” Sosa, Esteban Alegre y Brian Dittler fueron condenados a prisión perpetua por el crimen de otro barra leproso, Nelson “Chivo” Saravia, que fue ejecutado mientras lo filmaban el 23 de octubre de 2021 en su casa de San Nicolás al 3700.

Las duras condenas por este crimen marcan también el intento de la justicia de que no se repitan maniobras tan crueles para ordenar un negocio que nada tiene que ver con el deporte, sino con el narcotráfico y la violencia.

Las actividades criminales de la barra de Newell’s, gobernada por Los Monos, tiene varias aristas, algunas de ellas muy lejos de las tribunas. El trabajo de varios fiscales, entre ellos de Franco Carbone, logró revelar otro capítulo en la trama que tenía a la barra.

En las escuchas telefónicas y las pericias debelaron que este barrabrava había participado junto a Sergio Gabriel “Bebe” Di Vanni en el secuestro del empresario Gastón Tallone, que operaba el puerto de Concepción del Uruguay y aún está desaparecido desde el 8 de julio de 2024. Los fiscales enviaron al juez federal Pablo Seró parte de la investigación, que fue clave para que luego el fiscal Carlos Stornelli, quien tomó el caso, dictara la detención e indagara a Ficcadenti y a Di Vanni, quienes ya estaban recluidos en el penal de Piñero, en Santa Fe.

Luego de la trágica muerte del magistrado de Concepción del Uruguay, que falleció el año pasado tras caer de un edificio, la mirada sobre este sector de Los Monos, que habría participado en el secuestro del empresario desaparecido, está puesta con preocupación, porque no sólo muestra los tentáculos de la banda, sino también las vinculaciones con un universo criminal de alto vuelo, que tiene en este caso detenido a Gustavo Juliá, condenado en 2011 a 13 años por traficar 944 kilos de cocaína en un jet privado a España.

Ezeiza

Leandro “Pollo” Vinardi está detenido en el penal de Ezeiza.

Ficcandenti fue detenido unos días después de que se concretara el secuestro de Tallone. Los fiscales Pablo Socca y Carbone ordenaron su detención por las amenazas contra Di María, pero luego se gestó una causa más profunda sobre las maniobras ilícitas de la barra de Newell’s.

Esta investigación, en la que se desgranó el funcionamiento del brazo violento de la hinchada, conducido y ligado a la banda de Los Monos, reveló también un esquema en el que, tras el endurecimiento de las condiciones de detención en las cárceles federales para los presos de alto perfil, estar en libertad y fuera de los radares de la justicia tiene un alto valor. Aparecen y desaparecen jóvenes que pueden sortear esas limitaciones y no están en el radar de las fuerzas de seguridad, como es el caso de Diego Gabriel Cantero, primo en los papeles de Guille.

Los fiscales expusieron la declaración de Ignacio Astore, en la que el presidente de Newell’s mencionó que la relación con la barra se había tensado cuando la dirigencia comenzó a negarle a la barra el permiso para utilizar el estadio cubierto para realizar fiestas electrónicas. A partir de entonces tuvo cruces personales en el club, que escalaron a un ataque a piedrazos contra el Hospital Privado Rosario (HPR), donde trabaja Astore.

Uno de esos encuentros fue con Lucho Gallardo, quien como referente de la barra lo interceptó en el club para ponerlo en comunicación telefónica con Pollo Vinardi. "Esa apretada no me la olvido más. Me pasó el teléfono, no pude negarme", dijo Astore. Vinardi le pidió el estadio cubierto, camisetas, dinero y le dijo que lo piense tranquilo y que lo manejara con Lucho.

La dirigencia también estuvo en medio del conflicto entre las facciones de la barra, cuando el 22 de julio pasado antes del partido contra Independiente de Rivadavia le entregaron las 1.700 entradas al grupo disidente comandado entonces por Ficcadenti. En la tribuna se leyó como un “visto bueno” del club a la nueva facción, pero duró poco. Según la Fiscalía, "luego de un intercambio de mensajes y llamados telefónicos", Ficcadenti devolvió las entradas que finalmente terminó administrando Lucho Gallardo. En ese contexto fue atacada a tiros la casa de María Fernanda Corte, vocal del club que mediaba entre la dirigencia y la barra.

Temas

Últimas Noticias

Más Leídas