domingo 20 de septiembre de 2020
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Femicidio: Para los jueces, Valdez "eliminó a Rosalía sin reparos cuando se convirtió en un obstáculo"

El tribunal que impuso la prisión perpetua para el docente de educación física de Fortín Olmos dio a conocer los fundamentos de la sentencia, y considera "indudable" que el condenado terminó con la vida de Rosalía Jara.

Los jueces Gonzalo Basualdo (presidente), Norma Senn y Mauricio Martelossi condenaron por unanimidad a Juan Valdez por la desaparición y muerte de Rosalía Jara, una joven de 18 años oriunda de Fortín Olmos. La sentencia se conoció el pasado lunes 3 de agosto, y diez días después se publicaron los fundamentos del tribunal.

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En los fundamentos de la sentencia, un escrito de casi 500 páginas que repasa la totalidad de lo expuesto en el juicio, precisan que “de la prueba rendida en el debate surge de manera indubitada que en fecha y hora no determinadas, pero luego de las 22:20 hs del día 01 de julio de 2017, Juan Oscar Valdez, ejerció violencia -de un modo que no se pudo establecer en su totalidad- contra Rosalía Daniela Jara, con quien mantenía un vínculo sentimental afectivo y una hija en común, causándole la muerte, haciendo desaparecer el cuerpo de Rosalía con el objeto de permanecer impune”.

A continuación los magistrados concluyen que Rosalía y Juan hablaron repetidamente por teléfono el día 01 de julio de 2017, la más larga de estas conversaciones fue de 20 minutos: había un interés mutuo en la comunicación. “Para Rosalía el vínculo era significativo, tenían una hija. Rosalía estaba preocupada por la notificación recibida por la impugnación de paternidad por parte de Mansilla: tenía temor de perder la casa y la cuota alimentaria. Rosalía estaba contenta cuando salió de su casa: esa noche se iba a encontrar con Juan”, valoran.

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El tribunal del juicio por el femicidio de Rosalía Jara: Norma Senn, Gonzalo Basualdo y Mauricio Martelossi

El tribunal del juicio por el femicidio de Rosalía Jara: Norma Senn, Gonzalo Basualdo y Mauricio Martelossi

Los magistrados repasan lo ocurrido esa noche del 1 de julio del 2017: Valdez llamó a Rosalía unos diez minutos antes de las 10 de la noche, dos veces. Luego salió en el auto. El acusado le expresó a la hija de su esposa que iba a lo de José. No fue a lo de ningún José. A su esposa le negó que hubiera salido, y luego, ante la evidencia le dijo que había salido a dar una vuelta en el auto.

Su auto fue divisado al lado de la garita donde fue vista Rosalía por última vez, minutos después de las 10 de la noche. La última llamada recibida en el celular de Rosalía es la de Juan; además, era habitual que Valdez buscara a Rosalía en esa garita.

Los restos de Rosalía fueron encontrados con las mismas prendas que vestía la noche que desapareció, lo que permite inferir que la muerte se produjo en período temporal próximo a su desaparición. Fueron encontrados en un lugar bastante lejano a la garita. Esa noche fría Valdez volvió a su casa pasada la medianoche vistiendo una remera, “lo cual es indicativo de que pudo haberse cambiado o sacado algún abrigo con huellas comprometedoras”.

Los magistrados analizaron también la actitud posterior del acusado: “habiendo sostenido una relación de varios años con una hija en común y comunicaciones telefónicas a diario con Rosalía, luego de las 22:17:36 del 01 de julio de 2017 Juan nunca más llamó a Rosalía. Ni aun cuando ese último día había hablado 14 veces con ella e incluso habían mantenido una conversación de más de 20 minutos. Ni aun cuando supo que la estaban buscando. Que Rosalía se estaba transformando en una molestia para Juan se infiere de la cantidad de llamadas en momentos puntuales que se producen en situaciones de crisis de Rosalía. Considero que la única manera de entender el hecho de la muerte de Rosalía es por la autoría de Valdez”.

"Cierto es -como lo pone de manifiesto la Querellante- a Rosalía no la encontró el Estado. Fue un hallazgo casual de los cazadores. Cierto es que la familia de Rosalía tiene interrogantes a los que no se les dio ni ya se les dará respuesta".

En resumen, para los jueces “ el enlace lógico de los indicios reseñados indican que Juan Oscar Valdez se encontró con Rosalía Daniela Jara la noche del 1 de julio de 2017, en inmediaciones de la garita. Que en fecha y hora no determinadas pero luego de las 22:20 hs del mismo día, ejerció violencia -mediante al menos un golpe importante que provocó mareo, desmayo, o estupor en ella y le fracturó el malar- y de un modo que no se pudo establecer en su totalidad le causó la muerte, haciendo desaparecer el cuerpo de Rosalía con el objeto de permanecer impune. La autoría de la muerte de Rosalía a manos de Valdez no resulta ser una mera explicación posible acerca de lo ocurrido, sino la única lógica sumando la pluralidad de indicios cuya explicación se ha desarrollado”.

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Femicidio

Por último, el tribunal valoró los agravantes en el homicidio de la joven: por la relación de pareja entre ambos y por ser cometido por un hombre contra una mujer y mediando violencia de género —femicidio—.

En los fundamentos, los jueces sostienen que quedó evidenciado que Valdez y Rosalía mantuvieron una larga comunicación por teléfono, y luego se encontraron en inmediaciones de la garita. “Motivado por los reclamos de Rosalía, Valdez la golpeó ocasionando una fractura,que no le causó la muerte, pero si una conmoción incluso desmayo y luego la abandonó y descartó, sin poder determinar como ni donde, hallándose de manera fortuita, casi un año y medio después el cuerpo en un campo a mas de 80 km de la localidad de Fortín Olmos”.

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Los restos de Rosalía fueron encontrados por dos cazadores en un campo a 80 km. de Fortín Olmos

Los restos de Rosalía fueron encontrados por dos cazadores en un campo a 80 km. de Fortín Olmos

Juan Valdez mantuvo con Rosalía una relación signada por una marcada desigualdad, relación clandestina, negada y ocultada por Valdez, de la cual nació una hija que aún hoy no reconoció. Los jueces encontraron la motivación de Valdez para atacar a Rosalía en las dificultades que le generaban el no poder seguir ocultando esa relación ni la hija que tuvieron en común: “Rosalía pasó a ser un obstáculo en su vida y sin tener mayores reparos, tomó la decisión de eliminarla. A su vez, el hecho de que la haya abandonado y descartado de manera tal que no se la encuentre, de hecho lo logró por más de un año, no hace más que confirmar esa hipótesis, pues esa era la única manera de lograr su impunidad”.

Ese “descarte” es evidenciado también en la actitud de Valdez posterior a la desaparición de Rosalía: “Valdez se comunicó por última vez con Rosalía a las 22:17, y que esa fue la última vez que Rosalía fue vista con vida, cuando se dirigió en dirección a la garita, lugar hacia donde también se dirigió Valdez. Desde ese momento nunca más la llamó por teléfono ni tampoco intentó comunicarse con ella. También el hecho de que el 4 de julio de 2017, la noche previa a que le secuestraran el celular, reinició el aparato y las aplicaciones de mensajería, su llamada pidiendo informes, las declaraciones de su hijastra diciendo que mintió, entre otras. Así las cosas, no hay dudas en cuanto a que Valdez, desplegó una maniobra con total conocimiento de su idoneidad para en primer lugar atontar o desmayar a Rosalía y luego hizo desaparecer su cuerpo, por lo que la conducta debe reputarse dolosa”.

"Mantuvieron una relación signada por una marcada desigualdad, relación clandestina, negada y ocultada por Valdez, de la cual nació una hija que aún hoy no reconoció. Rosalía pasó a ser un obstáculo en su vida y sin tener mayores reparos, tomó la decisión de eliminarla".

Valdez y Rosalía mantuvieron una relación de pareja. “Surge claro que la relación no se trató de un encuentro o serie de encuentros ocasionales, sino que fue una vinculación que se prolongó en el tiempo, y que sobre todo para Rosalía generó esa relación de confianza. Tenemos por acreditado, más allá de toda duda razonable, que Valdéz se valió para la ejecución, de la existencia, previa o actual, de una relación con la víctima, que le proporcionó así una mayor eficiencia a la comisión del delito, en tanto se aprovechó de la mayor vulnerabilidad de la víctima”.

En cuanto al contexto de violencia de género, el tribunal reseñó que “quedo demostrado que Rosalía (mujer) era una niña cuando conoció a VALDEZ (hombre), docente de Educación Física; este a partir de su condición de docente gana su confianza y comienza así una relación desigual. El tenía mas de treinta años cuando comenzó la relación, relación marcada por la desigualdad, por la clandestinidad, signada por la diferencia de edad, cultural y económica. Valdéz se aprovechó de ello durante años, la vulneró, la ocultó, la negó y aún hoy la niega, la violentó afectiva, sexual y económicamente; sostuvo con ella una relación clandestina durante años, la embarazó y luego despreció a su propia hija, no la asistió ni emocional ni económicamente; y finalmente la asesinó y abandonó su cuerpo de tal manera que solo de manera fortuita pudo ser encontrado”.

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La relación entre ambos siempre estuvo signada por la desigualdad, y lo que puso en evidencia la escalada de violencia que culminó en la muerte de Rosalía no fue otra cosa que el reclamo de paternidad y alimentos.

“Valdéz en cada una de sus actitudes evidenció un desprecio al vínculo que había contraído con Rosalía desde el inicio. No debe perderse de vista que Valdéz supo siempre que Alma era su hija pero ni siquiera en el presente proceso lo reconoció, sino que pidió un ADN, continuó invisivilizando a Rosalía y desconociendo su relación. La marcada indiferencia de Valdéz hacia Rosalía, su destrato, el hecho de entregarles exiguas sumas de dinero, de llamarla o verla solo cuando el quería, de manera clandestina, en modo alguno son irrelevantes pues lo que interesa para el análisis del caso es mostrar cómo éstas acciones se ensamblan con lo ocurrido en la tarde noche del 1 de julio y que en conjunto resultaron reveladores del sometimiento padecido por Rosalía que, a última hora, se potenció y derivó en el modo más extremo de violencia, como fue su muerte y lo más significativo la desaparición de su cuerpo, abandonándolo para que nunca aparezca”, remarcaron los jueces.

Finalmente, el tribunal se hizo eco de las propias palabras del condenado para reflejar su actitud durante el proceso. En su declaración, Valdez dijo que la familia de Rosalía necesita saber qué pasó con ella, “no el propio Valdez, siquiera en este momento le interesó saber qué pasó con Rosalía, quizás, porque como quedó acreditado, él sabe que pasó”.

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