Entraron a robar en Santa Fe por una pequeña ventana y el kiosquero explotó: "Más no puedo hacer, ¿tengo que poner un soldado?"
El hecho ocurrió el viernes por la noche, en un comercio ubicado entre Obispo Gelabert y bulevar. El ingreso quedó registrado por las cámaras de seguridad y un vecino ayudó a retener al hombre.
El hecho ocurrió el viernes por la noche, en un comercio ubicado entre Obispo Gelabert y bulevar. El ingreso quedó registrado por las cámaras de seguridad y un vecino ayudó a retener al hombre.
Un robo a un kiosco en calle 9 de Julio, en la ciudad de Santa Fe, quedó registrado por las cámaras de seguridad del comercio. El hecho ocurrió el viernes cerca de las 23, mientras el local permanecía abierto, en la zona de 9 de Julio al 3400, entre Obispo Gelabert y bulevar. El dueño, Diego, estaba en el depósito cuando un vecino lo alertó sobre lo que había sucedido.
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Según relató el comerciante en un móvil de AIRE, el hombre ingresó por un reducido espacio entre las rejas y tomó una computadora utilizada para el sistema de ventas, además de chocolates y cigarrillos. Sin embargo, no llegó a llevarse el equipo: lo dejó apoyado en el umbral de una ventana antes de salir.
Cómo fue el robo al kiosco en calle 9 de Julio
Diego contó que estaba en la parte trasera del negocio cuando escuchó los gritos de un vecino. Al salir, encontró al hombre afuera y advirtió que faltaba la computadora que utiliza para registrar las ventas.
El comerciante explicó que, al revisar las imágenes de las cámaras de seguridad, pudo reconstruir lo ocurrido. El registro muestra cómo el hombre ingresó al local, seleccionó mercadería y desconectó la computadora. También permitió observar que no avanzó hasta el sector donde se encuentra la caja, donde Diego estaba trabajando.
Con la ayuda del vecino, el kiosquero logró sujetar al hombre y le reclamó la computadora. Durante ese intercambio, advirtió que llevaba chocolates en un bolsillo y encontró el equipo apoyado en el umbral de la ventana.
"Lo que más bronca me da es que a mí la máquina me genera parar el negocio si la máquina no puede trabajar", explicó Diego. Según detalló, el sistema de ventas es una herramienta indispensable para atender a los clientes y su reemplazo implica un costo importante.
El kiosquero reforzó las rejas después del robo
El comerciante también manifestó su preocupación por la seguridad y las medidas que debe tomar para evitar nuevos episodios. Contó que el negocio ya cuenta con alarma, botón antipánico y dos cámaras de seguridad, pero que, después de lo ocurrido, decidió reducir el espacio entre las rejas: "Más no puedo hacer por tener seguridad. Si quiero hacer más, tengo que poner un soldado".
Diego sostuvo que no puede afrontar mayores gastos en seguridad y describió el impacto que un robo puede tener en un comercio pequeño. Además del valor de los elementos sustraídos, remarcó que quedarse sin la computadora puede impedirle trabajar con normalidad.
El episodio ocurrió en una noche de lluvia y, de acuerdo con el relato del comerciante, la secuencia quedó registrada por las cámaras del kiosco.
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