El misterio de la Mantovani: descubrieron qué era la bóveda que muchos creían un túnel secreto

Una investigación de Manuel Canale, docente e investigador de la escuela Mantovani, permitió revelar el origen de una estructura que alimentó durante años las leyendas urbanas. Los documentos del Archivo General de la Provincia confirmaron que era una letrina construida a fines del siglo XIX.

Una estructura abovedada en la escuela Mantovani alimentó durante años las leyendas sobre posibles túneles secretos o antiguas celdas en el casco histórico de Santa Fe.

Una estructura abovedada en la escuela Mantovani alimentó durante años las leyendas sobre posibles túneles secretos o antiguas celdas en el casco histórico de Santa Fe.

Durante años, una estructura abovedada en el edificio que hoy ocupa la escuela Mantovani alimentó el misterio y las leyendas urbanas en Santa Fe. Algunos imaginaban que podía tratarse de un túnel secreto o una antigua celda. Sin embargo, una investigación documental permitió conocer su verdadera función: era una letrina construida a fines del siglo XIX.

El hallazgo surgió del trabajo de Manuel Canale, profesor y licenciado en Artes Visuales, docente de la institución e investigador de su historia. A partir de planos y documentación conservados en el Archivo General de la Provincia de Santa Fe, logró reconstruir el origen de la estructura y precisar para qué se utilizaba.

“Pudimos dilucidar qué era realmente”, explicó Canale durante una entrevista en el programa Por Ahora. Y agregó que los documentos permitieron confirmar que se trataba de “una letrina que fue construida a finales del siglo XIX”.

Aunque la explicación deja atrás las versiones sobre túneles o mazmorras, el descubrimiento aporta información relevante sobre uno de los edificios civiles más antiguos de la ciudad y sobre las condiciones sanitarias de la época.

La bóveda de la Mantovani y el origen de la leyenda

El edificio tiene una historia que se remonta a mediados del siglo XIX y atravesó diferentes etapas y usos. Primero estuvo destinado a un convento de las Hermanas Rosas, luego funcionó como escuela normal de señoritas y, desde 1877, albergó al Poder Judicial hasta comienzos de la década de 1930.

Fue durante una de las intervenciones realizadas en ese período cuando se construyó la estructura que despertó tantas preguntas. Según reconstruyó Canale, las obras tuvieron distintas etapas, en 1877, 1892 y 1896. Esta última permitió identificar el origen de la bóveda.

“En la última, que fue en 1896, es cuando se hace esta letrina, este baño en los fondos de la institución”, precisó.

La clave apareció en los planos y en los registros diarios de la obra, que se conservan en el archivo provincial. Allí quedaron asentadas las tareas realizadas, desde la excavación hasta la colocación de los ladrillos, el revoque y el posterior relleno.

“Se hizo un registro pormenorizado de lo que se hacía diariamente. Detallan cómo se hizo el pozo, qué día se hizo, después cuándo fue rellenado, cuándo se colocaron los ladrillos y cuándo se revocó”, contó el investigador.

Esa documentación permitió descartar que se tratara de una estructura preexistente que luego se hubiera aprovechado para otro fin. Para Canale, los registros son concluyentes: el espacio fue construido como un pozo de letrina.

Qué revela el hallazgo sobre la vida cotidiana en Santa Fe

Más allá de resolver una incógnita, la investigación permite conocer aspectos de la higiene y la sanidad de fines del siglo XIX. Canale destacó que la estructura conserva un sistema sanitario que, según su conocimiento, no tiene equivalentes en otros edificios públicos de la ciudad en un estado similar.

“Para mí, lo significativo es la salubridad de ese momento”, señaló.

El investigador también reparó en un dato que surge de la documentación: en ese momento había un solo baño en el edificio. Para Canale, ese aspecto abre interrogantes sobre la organización de los espacios y la presencia de mujeres en el lugar durante aquella etapa.

El descubrimiento también puede servir como referencia para estudiar otras estructuras abovedadas encontradas en distintos puntos de Santa Fe, algunas de las cuales quedaron tapadas después de su hallazgo.

Canale mencionó antecedentes de construcciones similares en el barrio Sur, aunque aclaró que no puede asegurar que todas hayan tenido la misma función. Por eso, consideró que el caso de la Mantovani puede despertar nuevas investigaciones sobre otros edificios históricos.

Una estructura que se conserva en buen estado

La bóveda cuenta con una cubierta de vidrio colocada en 2012 para protegerla. Aunque no tiene acceso público permanente, puede observarse desde el sector donde funciona la cantina de la escuela.

Canale explicó que pudo ingresar y fotografiar el interior, que encontró en muy buen estado de conservación. La estructura cuenta, además, con un sistema de aireación que permite mantener el espacio y controlar el crecimiento de vegetación en la parte superior.

Los documentos hallados en el Archivo General de la Provincia permitieron a Manuel Canale determinar que la bóveda de la Mantovani era una letrina construida en 1896.

Los documentos hallados en el Archivo General de la Provincia permitieron a Manuel Canale determinar que la bóveda de la Mantovani era una letrina construida en 1896.

“Creo que hay que conservarlo más ahora, sabiendo cuál era la función que tenía, para su estudio y para entender las dinámicas de sanidad del siglo XIX”, sostuvo.

El hallazgo abre también la posibilidad de revisar la información con la que se identifica actualmente el espacio. Canale señaló que todavía no hay una decisión tomada sobre posibles cambios en la cartelería o en la manera de presentar la estructura a quienes visitan la institución.

La investigación sigue: ahora, el aljibe del edificio

El estudio de Canale sobre la Mantovani abarca mucho más que la letrina. El investigador lleva adelante una reconstrucción de los distintos usos del edificio a partir de documentación del Archivo General de la Provincia, archivos municipales y registros conservados en la propia escuela.

El trabajo le demandó cerca de cuatro meses de investigación, con jornadas de entre cuatro y cinco horas dedicadas a revisar fuentes primarias y contrastar información.

El texto sobre el edificio y sus distintas etapas de funcionamiento será publicado, según anticipó, en la revista institucional Ojo que ves, con la intención de compartir los resultados de una investigación que aporta nuevos datos a la historia de la escuela y de la ciudad.

Ahora, el próximo paso será examinar otro sector del establecimiento: el aljibe, cuya construcción se estima que podría remontarse a 1877.

“Ahora lo que tengo pensado es ir hacia el otro patio y ver el aljibe, a ver si se puede encontrar”, adelantó.

La investigación sobre la bóveda de la Mantovani demuestra cómo los documentos históricos pueden confirmar o desmentir relatos que perduran durante décadas. En este caso, detrás de una de las leyendas del edificio no había un túnel secreto, sino una antigua letrina que hoy permite conocer un aspecto concreto de la vida cotidiana y las condiciones sanitarias de la Santa Fe del siglo XIX.

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