martes 29 de septiembre de 2020
Policiales | femicidio | Rosalía | Rosalía Jara

En una extensa audiencia, el caso Rosalía Jara tuvo sus alegatos finales y ahora se aguarda el veredicto

Las partes sostuvieron sus pretensiones ante el tribunal. El fiscal y la querella solicitaron la prisión perpetua por el femicidio de Rosalía. Valdez habló, sostuvo su inocencia y responsabilizó a "una corporación de policías, fiscales y jueces" por el crimen.

Rosalía Jara fue vista por última vez el 1 de julio de 2017 en la localidad de Fortín Olmos. Sus restos fueron encontrados un año y un mes después en una zona rural, denominada “El bonete”. El principal sospechoso de su muerte es Juan Valdéz, quien mantenía una relación sentimental con la joven y es el padre de su hija.

El juicio a Valdez comenzó el pasado 7 de julio en los tribunales de Vera y esta mañana se desarrollan los alegatos de cierre en los que la fiscalía y la querella mantendrán la acusación y el pedido de prisión perpetua a Valdez. En tanto, el defensor Jorge Faisal mantuvo desde el comienzo de la investigación la inocencia del acusado.

El tribunal a cargo del juicio oral y público está conformado por los jueces Gonzalo Basualdo (presidente), Norma Senn y Mauricio Martelossi. La lectura del veredicto será el 3 de agosto.

El fiscal Gustavo Latorre sostuvo con su alegato el pedido de prisión perpetua para Juan Valdez por el femicidio de Rosalía. Al repasar la prueba producida en el juicio, Latorre sostuvo que se pudo acreditar la relación amorosa entre el acusado y la joven, y que tenían una hija en común.

Varios testigos dieron cuenta ante el tribunal que la relación entre ambos comenzó cuando Rosalía tenía 12 años y era alumna de Valdez. Una amiga de la joven declaró que sabía que ellos se veían los fines de semana y mantenían relaciones sexuales. A los 15, Rosalía quedó embarazada.

La paternidad de Valdez fue confirmada por un análisis de ADN realizado cuando Rosalía ya estaba desaparecida, pero los allegados de la joven sabían que el imputado le daba dinero a Rosalía, entre 300 a 500 pesos. La mamá de Rosalía declaró que su hija nunca le expresó que la nena era hija de Valdez, pero sabía que él la ayudaba con los gastos.

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Una vez que se pudo confirmar el vínculo que Valdez mantenía con Rosalía, el fiscal Latorre enumeró la prueba que vincula directamente al imputado con la desaparición de Rosalía, lo que se sostiene en una importante cantidad de testimonios que vieron a Rosalía salir del bar minutos después de las 22, y dirigirse hacia la garita. Otros testimonios ubicaron al auto de Valdez, un automóvil Toyota Corolla blanco, nuevo, en la misma zona.

La pericia telefónica aportada permitió precisar que ese 1 de julio de 2017 Rosalía y Valdez se comunicaron catorce veces. La última llamada fue cerca de las 22 horas y los teléfonos celulares de ambos se encontraban en la misma área de cobertura, la misma área donde se ubica el bar en el que estaba Rosalía. El fiscal Latorre remarcó que después de esa llamada de las 22.17 Valdez no volvió a intentar comunicarse con el celular de Rosalía.

Declararon también dos testigos que esa noche del 1 de julio circulaban por la ruta 40 y fueron sobrepasados a toda velocidad por un auto Toyota Corolla blanco, a 10 kilómetros de Fortín Olmos.

La hija de la esposa de Valdez declaró que esa noche el hombre salió de la casa cerca de las diez de la noche y no volvió hasta pasada la medianoche. Las amigas que cenaron en su casa también declararon que Valdez no estuvo en su domicilio. Valdez le dijo a la joven que se iba a la casa de José. En el juicio declararon dos amigos de Valdez llamados José, y ambos negaron haber estado con el imputado esa noche.

El fiscal expresó entonces que “está probado que Valdez salió de su casa esa noche y no fue a la casa de ningún José. que fue su auto el que vieron en inmediaciones de la garita, que vieron detrás de la garita y pasar por la ruta 40”.

A Rosalía también la buscaron con canes de rastros. Latorre repasó que el animal siguió el rastro de Rosalía desde el bar hasta la garita, y también y marcó la presencia de Rosalía en el auto de Valdez.

Luego el fiscal se refirió a las maniobras de Valdez para intentar desvincularse de la desaparición de Rosalía. El peritaje realizado al teléfono celular permitió determinar que el sospechoso borró toda la información del celular, desvinculó las cuentas de Google y reinstaló las aplicaciones el 4 de julio, es decir, tres días después del hecho y uno antes de que lo allanaran.

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El fiscal Gustavo Latorre expone su alegato final. A su lado, la abogada querellante, Carolina Walker.

El fiscal Gustavo Latorre expone su alegato final. A su lado, la abogada querellante, Carolina Walker.

Los restos hablaron

Nada se supo de Rosalía durante más de un año. En agosto de 2018 sus restos óseos fueron encontrados en un campo ubicado a unos 15 kilómetros de Fortín Olmos. La autopsia permitió detectar un hundimiento en el cráneo, probablemente por un golpe, que podría haberle causado mareos o desmayos pero no la muerte. La causa de muerte de Rosalía no pudo ser determinada por los forenses.

Además, la perito que trabajó en el lugar donde se encontraron los restos de Rosalía remarcó en el juicio dos cosas que le llamaron la atención: la ubicación de los restos, con los miembros inferiores apoyados en un tronco que daban cuenta que la víctima fue recostada, sentada, y no tirada. “El victimario tuvo una conducta de cuidado lo que demuestra una relación previa entre ellos. La dejó en una posición digna”, explicó Latorre.

La segunda cosa que le llamó la atención es que la víctima no tenía puesto el pantalón. “Sólo Juan Valdez podía haber actuado de esa manera”, insistió Latorre. “Existía una relación amorosa desde que Rosalía tenía 12 años, una hija en común, entrega de dinero, salidas frecuentes. El cuerpo fue depositado, y no tirado”, resumió.

Valdez tenía con Rosalía la confianza suficiente para citarla, para que se suba a su auto y conducir varios kilómetros; además posee la contextura física para poder trasladarla alzada 150 metros, desde el camino hasta donde encontraron sus restos.

“Valdez se aprovechó de la vulnerabilidad económica, social y de género de Rosalía. La relación empezó cuando él era docente de ella. Rosalía era humilde y con necesidades de todo tipo, y por otro lado estaba el profesor Valdez”, expresó el fiscal.

Latorre concluyó que la única hipótesis razonable es la presentada por los acusadores. La defensa intentó desviar la atención hacia el hombre con el que Rosalía mantenía una relación, pero es una persona que presentaba problemas de salud y que esa noche estuvo en un bar. En cambio la coartada presentada por Valdez fue rebatida por la evidencia expuesta en el juicio.

“El hecho por el que se acusa a Valdez ocurrió una fría noche de julio del 2017, en una zona aledaña al pueblo, sin luces, sin cámaras y sin testigos presenciales. Debe contextualizarse el hecho con los indicios y la prueba producida. Estos hechos de violencia contra la mujer no pueden ser investigados como delitos comunes y por eso se establece el principio de amplitud probatoria”, remarcó Latorre.

Finalmente, el fiscal pidió al tribunal que Juan Valdez sea condenado a la pena de prisión perpetua por el homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género - femicidio; en perjuicio de Rosalía Jara y en calidad de autor.

La relación entre Rosalía y Valdez y el abuso sexual infantil

Tras la exposición de Latorre, tomó la palabra la abogada querellante, Carolina Walker Torres. Adhirió a todo lo expuesto por la Fiscalía e hizo hincapié en que "existen suficientes pruebas directas, y también indiciarias, que nos llevan a concluir la culpabilidad de Valdez en el feminicidio de Rosalía Jara".

La abogada alegó que "la coartada que intentaron construir los familiares de Valdez cae por ser evidentemente falsa, contraria a los numerosos testimonios que lo sitúan fuera de su domicilio entre las 21 y las 2.51 de la mañana" y anticipó que va a solicitar que el MPA investigue si los allegados al imputado incurrieron en el delito de falso testimonio.

Walker Torres recordó que el vínculo entre víctima y victimario no era reciente: "Hemos logrado probar también otros hechos que no eran objeto del presente debate pero que no puedo dejar de mencionar. Probamos, claramente, que Valdez es un abusador sexual infantil. Rosalía tenía entre 12 y 13 años cuando Valdez la coopta, la seduce y al introduce al mundo de la sexualidad, la corrompe y la prostituye pagándole dinero a cambio de sexo. Esto denota la personalidad del individuo que estamos juzgando: el hecho de ser un abusador sexual infantil está muy relacionado a la violencia de género que sufrió Rosalía por parte de Valdez", afirmó la querellante.

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Y amplió: "Rosalía conoció a Valdez cuando éste era su profesor de educación física y él utilizó su condición de docente para ganarse su confianza y comenzar esta serie de abusos sistemáticos a lo largo del tiempo. Durante años sostuvo una relación clandestina en la que la violentó sentimental, física y económicamente, la embaraza y desprecia a su propia hija, y finalmente la asesina", expuso.

Además, la abogada inscribió el crimen de Rosalía en el contexto de violencia de género generalizado en el país, que se reflejó femicidios en el último mes en la provincia: el de Rocío Vera en Reconquista, Gisela Fiamaca en Santa Fe y Julieta Del Pino en Beravebú.

En esta misma línea, denunció la falta de recursos estatales para investigar los crímenes por razones de género y reveló la complicidad entre los efectivos de la Comisaría de Fortín Olmos y el acusado: "El imputado le confiesa a su esposa a través de un mensaje de WhatsApp el 4 de julio de 2017 que le habían anticipado que al día siguiente le iban a sacar el auto y el teléfono, y que le advirtieron que borre todo lo que lo podía comprometer. A todas luces la impunidad con que se manejaba en connivencia con la Policía", señaló Walker Torres.

La defensa de Valdez disparó contra todos

A su turno, el abogado defensor Jorge Faisal (que además es cuñado del imputado), insistió en la inocencia de Valdez y dijo que "las agencias de poder han sido las culpables de no buscar al verdadero asesino de Rosalía Jara".

En primer lugar apuntó contra Aldo Mansilla, un hombre mayor con el que Rosalía Jara había convivido y quien también la habría golpeado y amenazado en reiteradas oportunidades. Luego, responsabilizó al primer fiscal de la causa (Martín Gauna Chapero) por "el mal cuento" construido en torno al caso y lo acusó de direccionar las declaraciones de los testigos. También criticó al juez Gustavo Gon, que es quien dispuso la prisión preventiva de Valdez hasta el juicio y acusó también al camarista Amílcar Renna, juez de Cámara que ha confirmado los fallos de Gon. También sumó al fiscal regional Rubén Martínez a la lista de personas que integrarían la "corporación" que se forjó para culpar a su cliente por el femicidio. "Todos van a tener que dar explicaciones por haber violado los derechos humanos de Rosalía y de Valdez", manifestó.

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Faisal también cuestionó todos los procedimientos que se realizaron en el marco de la investigación, como la pericia con canes que detectaron los rastros de Rosalía Jara en auto del acusado y sostuvo que el listado de llamadas del teléfono de Rosalía fue manipulado. Negó que Valdez y Jara hayan tenido una relación constante y afirmó que "nadie" sabía que Alma era hija de Valdez y que por lo tanto "claro está que no le hacía reclamos a Juan por esta paternidad".

El defensor advirtió que, según su criterio, no hay forma de probar que el traumatismo craneal que sufrió Rosalía en la cabeza a causa del golpe propinado haya causado su muerte. También disparó contra los medios de comunicación a quienes acusó de "mentir continuamente" en torno a la causa e, incluso, acusó a la mamá de Rosalía de faltar a la verdad en su declaración en el juicio.

El imputado tomó la palabra

La audiencia se cerró con una extensa alocución de Juan Valdez, que fue por los mismos rumbos que lo esbozado previamente por su abogado defensor. Denunció haber sido víctima de hostigamiento policial y señaló con nombre y apellido a efectivos que serían parte de la trama oculta para responsabilizarlo por el femicidio de Rosalía Jara. "Hay mucha gente que estaba esperando a ver qué decía hoy acá, a mí ya me arruinaron la vida, así que no tengo miedo de hablar", espetó.

"Hace tres años que estaba pidiendo que se haga el juicio. Espero que la investigación siga para encontrar al verdadero culpable. Creo que la familia de Rosalía Jara lo merece y yo también merezco saber quién se estuvo riendo en mi cara estos tres años. Justicia de verdad no es meter preso a un inocente para calmar el reclamo de la sociedad", concluyó.

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