lunes 19 de octubre de 2020
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En un año sin viajes, ¿qué pasó con la Causa Maros Turismo?

El 2 de enero de 2017 la dueña de la agencia de viajes Maros Turismo fue detenida tras denuncias de clientes que vieron frustradas sus vacaciones. A casi cuatro años, sólo una persona fue condenada y el resto se encamina a juicio.

El 2 de enero de 2017 un nutrido grupo de santafesinos se congregó en la puerta de la empresa de Turismo Maros, ubicada en 1ro de Mayo al 6900 de la ciudad de Santa Fe. Desde hacía algunos días había empezado a circular la versión que no se iba a poder concretar el viaje a Cancún que habían contratado con la agencia.

En el interior del local, Marcela Arévalo, la propietaria, recibía de a una a las personas para intentar resolver la situación. Pero el ánimo no era el mejor, la paciencia de quienes esperaban su turno en la vereda se iba agotando y para evitar que la situación se tornara incontrolable, personal policial arribó al lugar y trasladó a Arévalo a sede policial.

En tanto, la fiscal en turno María Lucila Nuzzo comenzaba a tomar conocimiento de lo que ocurría y dispuso entonces que Arévalo quedara detenida por el delito de estafas reiteradas. Al poco tiempo quedaron involucrados en la causa su madre Ana Felice como titular del negocio, los empleados Lucila García y Miguel Ángel Correa, y quien oficiaba como idónea ante la Secretaría de Turismo, Ivana Álvarez Flores.

Comenzó una investigación titánica que permitió la individualización de más de un centenar de víctimas que, con la esperanza de recuperar el dinero invertido en viajes que nunca se concretaron (ni se iban a concretar, sostienen los acusadores), se presentaron como querellantes en la causa.

Al trabajo de Nuzzo se sumó el fiscal Omar De Pedro, y presentaron la acusación para los imputados a mediados de 2017 junto a los abogados querellantes Celeste Roa, Balbina Cavallieri, César Andrés Rojas y Marcelino Lago. En la acusación, los fiscales adelantaron pedidos de pena de entre 6 y 9 años de prisión por los delitos de estafas reiteradas y falsificación de documentos.

A casi cuatro años del inicio de la causa y a más de dos de haberse presentado la acusación, la audiencia preliminar se vio postergada varias veces, la última en noviembre de 2019. Entre tanto, Correa fue condenado a través de un procedimiento abreviado, y Arévalo iba en el mismo camino pero el acuerdo se frustró en una audiencia escandalosa: la imputada dijo haber sido "engañada" y "extorsionada" por la Fiscalía para suscribir el acuerdo abreviado tras haber estado un años presa, e insistió que no cometió ningún delito: “Todo porque quise posponer un viaje”.

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Marcela Arévalo en la puerta de tribunales, la mañana que rechazó el acuerdo abreviado y se dijo víctima de una extorsión

Marcela Arévalo en la puerta de tribunales, la mañana que rechazó el acuerdo abreviado y se dijo víctima de una extorsión

Sabían que no iban a cumplir

La acusación afirma que Correa, Felice y Arévalo obtenían provecho patrimonial de los clientes de la agencia, mediante maniobras engañosas. Las personas les entregaban dinero, o los datos de sus tarjetas de crédito o débito, confiando que iban a ser destinados a la compra de pasajes aéreos, alojamiento en hoteles, excursiones con destinos turísticos, pero en realidad estas contrataciones nunca se concretaron.

Para lograr que los clientes contrataran el servicio de la agencia de viajes, los acusadores sostienen que los agencieros aparentaban solvencia en la empresa “como si la misma no tuviera problemas previos de considerables faltantes de dinero” para hacer frente a los viajes contratados como a aquellos contratos que no lograron cumplir.

Además, los imputados “abusaban de la confianza de los clientes”, quienes dejaban fotocopias o datos de sus tarjetas de crédito, y los agencieros los utilizaban para fines no aprobados por sus dueños. Los acusadores sostienen que los imputados utilizaban esto para su propio beneficio “sea aumentando su propio patrimonio, sea para solventar negocios o transacciones que no tienen relación con el fin para el que fueron abonados, o utilizando lo obtenido para cubrir deudas propias o compromisos asumidos frente a terceros”.

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En quiebra

Los acusadores recuerdan que pocos días antes de la detención de Arévalo, el 29 de diciembre de 2016, Felice presentó un concurso en mesa de entrada del juzgado civil y comercial. Sin embargo, Maros Turismo “continuó operando mediante estas maniobras engañosas, cobrando importantes sumas de dinero (por ejemplo, el día 2 de enero de 2017, mediante transferencia bancaria, a una cuenta corriente, una por la suma superior a 24 mil pesos, y otra por 33 mil pesos), derivando ilegítimamente esos fondos hacia otros destinos diferentes para el que habían sido abonados.”

En fecha 3 de enero de 2017, es decir al día siguiente de la convocatoria en la puerta de la agencia que culminó con la detención de Arévalo, la policía requisó el automóvil Chevrolet Prisma de Arévalo, de donde secuestraron $147.000 aproximadamente. Asimismo, fraguaron firmas obrantes en documentos secuestrados desde el interior de la agencia, de al menos 20 damnificados, “mediante las cuales aparecían como si los verdaderos titulares de las mismas hubiesen suscripto la documentación que los obligaba a la disposición patrimonial, mediante sus propias tarjetas de debito o crédito”.

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El fiscal Omar De Pedro, en uno de los encuentros informativos sostenidos con los damnificados

El fiscal Omar De Pedro, en uno de los encuentros informativos sostenidos con los damnificados

Los fiscales precisaron que Lucila García participaba de estas maniobras, y que sin su actuación, no se podrían haber realizado. García actuó de forma activa en el engaño, con conocimiento de no poder cumplir con los clientes, “frente a los que aparentaba solvencia de la empresa, y negociaciones o contrataciones que nunca se concretaron”. La imputada también participó en la falsificación de documentos privados que eran enviados a las empresas mayoristas para la utilización de tarjetas de crédito o débito contra lo convenido con los titulares de las mismas.

Finalmente, sobre la situación de Álvarez Flores, brindó su colaboración para las estafas a través de su rol de idónea, función sin la cual una agencia de turismo no puede funcionar regularmente (así lo exige la secretaria de turismo de la Nación). Álvarez Flores “omitió controlar acorde a su deber como tal, pese a tener conocimiento de las maniobras que se realizaban en perjuicio de los clientes, cubriendo el accionar de Arévalo y los demás implicados ante los organismos de control y efectuando gestiones para conseguir clientes y cobros, algunos de ellos, a favor de la empresa”.

Vínculo sentimental

Para fundamentar la acusación sobre la maniobra delictiva desplegada por los imputados, los fiscales sostienen que la relación afectiva entre Arévalo y Correa confirma más aún la hipótesis de la Fiscalía sobre una maniobra pensada para obtener dinero de las víctimas sabiendo que no cumplirían con lo pactado desde mucho tiempo antes de contratar.

Los acusadores sostienen que podrán demostrar a través de los mensajes y audios de whatsapp obtenidos en el celular secuestrado a Correa “que se demuestra la relación afectiva entre ambos así como el manejo de la empresa que tenían ambos, con pleno conocimiento del engaño que se realizaba a los clientes y del manejo patrimonial de la agencia por parte de los dos”.

La investigación de los fiscales precisa en el escrito acusatorio que la empresa “de manifiesta insolvencia y donde desde al menos julio de 2016 ya se tenía certeza de que no se iban a cumplir los compromisos asumidos con los clientes”, que se aprobará con testimonios ofrecidos, de los testigos que contrataron como clientes y también de las empresas mayoristas de turismo, “con la ausencia total de recibos o cualquier comprobante respecto a contrataciones a favor de los servicios contratados por los clientes que cerraran trato desde julio de 2016, sumándose los documentos secuestrado en la agencia Maros”.

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El personal policial arribó a la puerta de la agencia para contener la situación con los clientes

El personal policial arribó a la puerta de la agencia para contener la situación con los clientes

Los fiscales sostienen que se cuenta con documental secuestrada, mails que demuestran que no tenían intenciones de cumplir ni contabilidad acorde, ni contratos con mayoristas de turismo o líneas aéreas para afrontar los compromisos que se efectivizaron desde enero de 2017.

Las testimoniales ofrecidas para el juicio van a demostrar que Correa y García “no sólo conocen todo lo que ocurría sino que tenían manejo de la gestión y que en Maros Turismo se falsificaban firmas de los clientes en especial en relación a los formularios de autorización para la utilización de la tarjeta de crédito en beneficio de otra persona”.

Los hechos fueron calificados como estafas reiteradas en 323 casos en concurso real, falsificación de instrumento privado en concurso ideal reiterado en al menos 67 oportunidades.

Ahora parecen haberse agotado las variantes para arribar a un procedimiento abreviado, y los acusadores insistirán en resolver la causa en juicio para las cuatro personas que permanecen en el proceso: Arévalo, Felice, García y Álvarez Flores.

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