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Policiales Rosario | narco | Narcotráfico

El narco se reconfigura en Rosario y la violencia extrema es un problema controlado

En los últimos 11 meses se produjeron, según datos oficiales, 104 homicidios en el departamento Rosario. En 2023 esa estadística fue de 260 personas asesinadas.

La violencia extrema, en su forma más descabellada como emergió desde 2012 y se extendió más de una década, empieza a dejar de ser una amenaza latente en Rosario, donde a lo largo de este año quedó confirmado que el narcotráfico cambió esa matriz del negocio, que dejó en ese periodo 2.547 muertos, con un promedio de 18 crímenes cada 100.000 habitantes.

El problema de fondo aún está lejos de solucionarse, porque hay una economía criminal que sigue siendo sólida en torno a la venta de drogas que derrama en inversiones y lavado de activos que no están en el foco de las preocupaciones judiciales.

La tasa de homicidios en 2025 será la mitad. En los últimos once meses se cometieron 104 asesinatos. Los números marcan que algo cambió en una dinámica criminal, vinculada al narcomenudeo, que se asentaba en los disparos calibre 9 mm, como forma de imponerse en un mercado que se atomizó con el tiempo, pero que quedó marcado a fuego por el “modelo de exterminio” de Los Monos, que también se trasladó al dominio dentro de las cárceles, desde donde por varios años dominaron el negocio.

En diciembre, el termómetro de la violencia empezó a preocupar otra vez por el incremento de las llamadas “balaceras”. Este martes, una nena de 7 años resultó herida en Empalme Graneros por un ataque a balazos.

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En un plano más general, Rosario volvió a tener índices de homicidios tolerables, aunque siguen siendo altos. La ciudad tiene hoy una tasa de asesinatos que es el doble que la media nacional, pero antes, entre 2012 y 2023, era cuatro veces más alta.

La desfederalización del combate contra el menudeo, a partir de enero de 2024, le dio más herramientas a la provincia para intervenir en un problema que generaba sangre en las calles y que la justicia federal ignoraba.

Durante mucho tiempo la discusión política, sobre todo cuando gobernó el Frente Progresista, ponía el foco en que el narcotráfico era un delito federal y que la Nación, tanto a nivel de gobierno como de la justicia, debía hacerse cargo. El temor de adherir a la desfederalización del llamado narcomenudeo recaía sobre la premisa de que el remedio podía ser peor que la enfermedad, porque el control del negocio quedaría en manos de la Policía de Santa Fe, perforada por la corrupción.

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Días atrás, el gobernador Maximiliano Pullaro y la fiscal general María Cecilia Vranicich anunciaron la creación de una Unidad especial de Microtráfico en el Ministerio Público de la Acusación.

Días atrás, el gobernador Maximiliano Pullaro y la fiscal general María Cecilia Vranicich anunciaron la creación de una Unidad especial de Microtráfico en el Ministerio Público de la Acusación.

La creación de una Unidad especial de Microtráfico en el Ministerio Público de la Acusación buscó demarcar una política criminal sobre un tema sensible y contrarrestar la influencia de la policía provincial. Franco Carbone, a cargo de esta área, señaló que el microtráfico funciona como un “puente” entre el narcomenudeo y el narcotráfico, y que el principal objetivo es atacar a las organizaciones que, además de vender droga, están directamente asociadas a homicidios, balaceras y extorsiones. “El pasamanos puede ser un búnker o en la vía pública, pero alrededor de todo esto está la violencia. Y es ahí donde nosotros hacemos foco”, remarcó el fiscal en diálogo con AIRE.

La intervención judicial y policial tiene como prioridad intervenir en casos de violencia. No hay síndrome de abstinencia en Rosario, sino que se estableció, como en la mayoría de las ciudades, reglas informales que apuntan a un control de daños más riguroso. En la calle se entiende con la frase, a manera eslogan: “Si vendés, no mates”.

En los últimos once meses se produjeron, de acuerdo a cifras oficiales, 104 homicidios en el departamento Rosario. Los datos del Observatorio de Seguridad Pública de Santa Fe revelan que en noviembre de 2024 se registraban 85 homicidios, mientras que en 2025 se alcanzaron los 104, lo que muestra un incremento del 22,4%. Pero esa cifra es menos impactante si se contrasta con 2023, cuando fueron asesinadas 260 personas en Rosario.

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Las armas de fuego siguen siendo el medio empleado en la gran mayoría de los homicidios en Rosario. Según los datos de noviembre de 2025 del Observatorio de Seguridad Pública, representan el 79,8% de los casos (83 víctimas).

Paralelamente al incremento de los asesinatos, los informes oficiales muestran un aumento de personas heridas por armas de fuego en Rosario. Durante 2025, el departamento registró 363 heridos acumulados hasta noviembre, lo que evidencia un panorama de violencia armada sustancialmente más amplio que el reflejado en homicidios consumados.

En noviembre de este año se registraron 41 heridos por armas de fuego en Rosario, lo que sitúa este mes como uno de los más críticos del año en términos de víctimas no letales de violencia armada. Este dato sugiere que, mientras el número de homicidios ha aumentado, la exposición general a la violencia por armas de fuego es aún más extensa.

Según el informe de noviembre de 2025, el 56,7% de los homicidios en Rosario ocurren en contextos vinculados a economías ilegales u organizaciones criminales (59 casos). Los conflictos interpersonales explican el 25,0% de los casos (26 víctimas), mientras que los homicidios en ocasión de robo representan el 3,8%.