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Policiales Entre Ríos |

El misterio de la familia Gill: a 20 años de su desaparición, hay nuevas pistas y ofrecen 9 millones de recompensa

Una pareja de Entre Ríos y sus cuatro hijos fueron vistos por última vez el 13 de enero de 2002. Hace 20 años que nadie sabe nada sobre su paradero. A raíz de nuevas pistas, esta semana se realizaron rastrillajes y excavaciones. Ofrecen 9 millones de pesos para quienes aporten información certera.

Esta semana, en una estancia ubicada en el departamento de Nogoyá, en la provincia de Entre Ríos, se llevaron a cabo excavaciones para intentar dar con los restos de una familia completa, desaparecida a principio de 2002. Se trata de la familia Gill, de la cual no se tiene información hace más 20 años. Las seis personas fueron vistas por última vez el domingo 13 de enero cuando se dirigieron a un velorio a localidad entrerriana de Viale. Se trata de José Rubén "Mencho", el peón rural que tenía 56 años cuando desapareció; de su esposa Margarita Norma Gallegos, de 26; y también de sus cuatro hijos: María Ofelia, de 12; Osvaldo José, de 9; Sofía Margarita, de 6; y Carlos Daniel, de 2.

Los nuevos trabajos en la estancia La Candelaria fueron ordenados por el juez Gustavo Acosta, quien está a cargo de la investigación y son desarrollados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). La causa se tramita bajo el sistema conclusional, ya que se inició en 2002. La estancia que se está excavando cuenta con unas 500 hectáreas y se ubica en el pueblo de Crucecita Séptima, a 50 kilómetros de Paraná.

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Una pareja y sus cuatro hijos fueron vistos por última vez el 13 de enero de 2002. Hace 20 años que nadie sabe nada sobre su paradero.

Una pareja y sus cuatro hijos fueron vistos por última vez el 13 de enero de 2002. Hace 20 años que nadie sabe nada sobre su paradero.

La orden del magistrado fue a raíz de una declaración clave: un vecino de la estancia recordó que, a finales de 2001, José Rubén "Mencho" Galli, una de las personas desaparecidas, fue visto junto con el dueño de La Candelaria - Alfonso Goette-, haciendo un pozo de agua. Al testigo le llamó la atención que se haga un pozo de agua teniendo a pocos metros, un arroyo. “Eso fue muy llamativo para el vecino”, indicó el juez.

Con la finalidad de obtener información certera sobre lo ocurrido con la familia Gill, se ofrecen 9 millones de pesos de recompensa.

El juez Acosta informó que el expediente de la causa tiene 18 cuerpos, debido a la antigüedad y a las medidas que se han tomado. Hubo allanamientos, rastrillajes, búsqueda de pozos, de movimiento de suelo, excavaciones, búsqueda con georadares, drones, y perros adiestrados. “Todos con resultado m negativo”, agregó.

“De 2015 en adelante, hemos entrevistado en reiteradas oportunidades a vecinos de la zona y en función de ello, se cuenta con información, por eso, se están haciendo trabajos en una parcela de la estancia”, reveló el juez.

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Con la finalidad de obtener información certera sobre lo ocurrido con la familia Gill, se ofrecen 9 millones de pesos de recompensa.

Con la finalidad de obtener información certera sobre lo ocurrido con la familia Gill, se ofrecen 9 millones de pesos de recompensa.

El magistrado reconoce que hay otra hipótesis que señala que la familia Gill se fue a vivir a otro lado. Sin embargo, informes de Migraciones y de las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales no cuentan con información al respecto.

Federico Uriburu, fiscal a cargo del caso, afirmó que "la investigación siempre se siguió", y remarcó que el dueño del campo "era una persona de temperamento muy fuerte, y muy temido en la zona". Según informó el fiscal, tras su muerte, aparecieron nuevos testigos que "perdieron el temor y aportaron datos", confió.

Pocas esperanzas de la familia

María Adelia Gallegos, madre de la mujer desaparecida, aseguró años atrás que "el error de la Justicia era que los buscaban vivos" y consideró que toda la familia "está muerta y enterrada en el campo de Alfonso Goette".

La desaparición de la familia Gill fue dada a conocer, en primer lugar, por el empleador, quien visitó a una de las hermanas de "Mencho" para preguntar por ellos, y seis meses después, en agosto de 2002, un familiar hizo la denuncia.

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