De los búnkeres a las fichas del casino de Rosario: la ruta del dinero de la banda de Junior Vivas

La fiscalía federal detectó más de 19 millones de pesos girados desde billeteras virtuales al casino City Center por allegados al narco de zona norte. El juego, legal o clandestino, se convirtió en una de las vías preferidas de las bandas para mover las ganancias de la venta de droga.

Vivas fue condenado en 2012 por tenencia simple y luego en dos causas por tráfico agravado.

Vivas fue condenado en 2012 por tenencia simple y luego en dos causas por tráfico agravado.

El dinero de los búnkeres de la zona norte de Rosario recorría dos caminos. Uno era físico: bolsas pesadas que pasaban de mano en mano hasta llegar a Arnaldo Andrés "Junior" Vivas, de 39 años. El otro era digital: cientos de transferencias por billeteras virtuales entre familiares y allegados, una parte de las cuales terminaba en cuentas del casino City Center.

Así lo describe el pedido de allanamientos y detenciones que presentó el fiscal federal Franco Benetti, de la Oficina de Narcocriminalidad de la Unidad Fiscal Rosario, y que derivó el martes en la detención de Vivas.

La Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) hizo 17 allanamientos en Rosario, Granadero Baigorria, Funes, Ibarlucea y Casilda. Hubo siete detenidos y dos personas siguen prófugas. Según la fiscalía, Vivas encabeza una organización de base familiar que compraba cocaína en la provincia de Buenos Aires, la acopiaba en Funes y Rosario y abastecía puntos de venta en la zona norte de la ciudad.

El escrito, de 48 páginas, fue presentado el 30 de octubre ante un juez de Garantías. Reúne más de 60 informes de la PSA, escuchas telefónicas, seguimientos, datos de GPS y análisis de movimientos bancarios y de billeteras virtuales. Es en ese último punto donde aparece el casino.

Las cifras del juego

Según la investigación, S.N.T., pareja de M.E.I. —a quien la fiscalía señala como la mano derecha de Vivas—, giró más de 17 millones de pesos al casino solo desde billeteras virtuales. Entre agosto de 2024 y abril de 2025, además, le transfirió 7.260.000 pesos en 15 operaciones a M.S.B., a quien los investigadores identifican como testaferro y gestor financiero del líder de la banda.

Se giraron más de 17 millones de pesos al casino solo desde billeteras virtuales.

Se giraron más de 17 millones de pesos al casino solo desde billeteras virtuales.

M.S.B., a su vez, hizo 31 transferencias al casino por 2.380.700 pesos. También le envió 20 transferencias a Vivas por 2.220.000 pesos y otras 43 a un familiar por 1.913.580 pesos. En total, los giros al City Center superan los 19,4 millones de pesos.

G.V.Y., madre de M.E.I., movió más de 57,1 millones de pesos en Mercado Pago entre 2024 y 2026: envió 31,6 millones y recibió 25,5 millones. I.D.A., señalado como encargado de los puntos de venta de las calles Maratón, Centeno y Pueyrredón, transfirió 4.284.100 pesos a M.E.I. en 76 operaciones y 3.377.500 pesos a S.N.T. en otras 15.

La fiscalía no imputa por ahora el delito de lavado de activos. Los hechos que Benetti anticipa atribuir son de comercio de estupefacientes. Pero el escrito describe estas maniobras como un "probable lavado" y señala al casino como un mecanismo típico para dar apariencia legal a fondos de origen ilícito. Todavía no se sabe cuánto de ese dinero se perdía efectivamente en las apuestas y cuánto volvía a las cuentas de la banda con el respaldo de un premio.

Manejo de efectivo y maniobras financieras

El circuito físico quedó registrado en los seguimientos. La PSA registró a M.E.I. entregándole bolsas a Vivas entre marzo de 2025 y junio de 2026. En julio de 2025, según la fiscalía, compró una máquina para contar billetes.

En las escuchas, Vivas aparece guardando dinero en su casa. En enero le reclamó a su madre dos millones de pesos que faltaban de una caja. En febrero y en mayo pagó en efectivo cubiertas por más de 2,4 millones de pesos.

M.S.B. figura como titular de un Fiat Cronos que usaba Vivas y como el encargado de pagar patentes y planes de ahorro de la banda. Según la fiscalía, también participaba en la compra de dólares con pesos que provenían de la venta de droga. El 3 de octubre, un hijo de Vivas intentó cambiar fondos bancarios por efectivo, una maniobra que los investigadores interpretan como un intento de cortar la trazabilidad del dinero.

Para el fiscal, el nivel de vida de la familia no se condice con su perfil fiscal. En la causa se mencionan un Peugeot RCZ, una Ford Raptor, una Toyota Hilux y un Mercedes-Benz C250. M.E.I. figura como titular de una Nissan Frontier que, según los seguimientos, quedaba estacionada en las casas de Vivas aunque él no estuviera. Benetti pidió el secuestro de los vehículos para un eventual decomiso y una medida de no innovar sobre una casa de Granadero Baigorria que no está a nombre de Vivas, pero que fue reformada mientras avanzaba la investigación.

Antecedentes, provisión de droga y operativos

La causa comenzó el 3 de diciembre de 2024, en un allanamiento por microtráfico en la zona norte. Un hombre detenido mencionó a Vivas y reclamó que se fuera por los responsables del negocio en el barrio.

Vivas no era un desconocido para la Justicia federal. Fue condenado en 2012 por tenencia simple y luego en dos causas por tráfico agravado. Las penas se unificaron en ocho años de prisión. Obtuvo la libertad condicional en agosto de 2022 y la condena venció en junio de 2025. La fiscalía sostiene que la nueva organización empezó a operar en marzo de 2025, cuando todavía estaba en libertad condicional.

Según el escrito, la cocaína llegaba desde 9 de Abril, en el partido bonaerense de Esteban Echeverría, donde un grupo familiar figura como proveedor. La banda deberá responder por la droga secuestrada en cinco procedimientos entre octubre de 2025 y abril de 2026. El más importante fue el 8 de abril en Centeno al 2400, donde se incautaron 1014 dosis de cocaína —269,7 gramos— y 1.770.000 pesos en efectivo. Entre los detenidos de ese día había un adolescente que, según la PSA, días antes custodiaba la puerta del búnker.

Parte de la prueba surgió del intercambio de información entre la fiscalía federal y el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe, y del aporte de un imputado colaborador. En la audiencia prevista para el jueves, la fiscalía expondrá la prueba y los acusados podrán ejercer su defensa.

Apuestas virtuales e investigaciones en red

El caso Vivas se suma a una serie de investigaciones que muestran cómo las bandas narco encontraron en el juego una vía para mover y blanquear dinero. En el caso de la banda de zona norte, el canal fue un casino legal y las transferencias desde billeteras virtuales. En otras causas, el soporte son las plataformas de apuestas online clandestinas, que funcionan como nuevas cuevas financieras y dificultan rastrear el origen y el destino de los fondos.

La causa contra Los Menores, la banda que lideraba Lisandro "Limón" Contreras, mostró ese modelo en Rosario. La organización, dedicada a balaceras, homicidios y control de búnkeres en la zona oeste, usaba el juego online como una línea de financiamiento. Fernando "Colo" Cappelletti, hoy prófugo con pedido de captura internacional, administraba las plataformas —entre ellas Casino Zeus y Bet32— y era el único que podía crear usuarios y cargar créditos. Ornella Dipietri, expareja de Contreras, le compraba fichas por transferencias a un alias de Mercado Pago y las revendía a cajeras que cobraban a los apostadores por billeteras virtuales. Dipietri fue condenada en un juicio abreviado con la fiscal Georgina Pairola a tres años de prisión en suspenso.

Esas plataformas compartían el mismo teléfono de soporte con sitios investigados en la ciudad de Buenos Aires, y el rastro conecta con causas como la de Celuapuestas, en la que la fiscalía federal estima un blanqueo de más de 7 millones de dólares y 17.000 millones de pesos a través de 31 sociedades pantalla, más de 200 vehículos y testaferros familiares. En 2024, la Caja de Asistencia Social-Lotería de Santa Fe denunció ante el MPA 385 sitios de juego ilegal.

El antecedente local es conocido: en 2020, Los Monos se quedaron con las salas de juego clandestino del empresario Leonardo Peiti, un caso que terminó con dos fiscales presos y el senador Armando Traferri acusado de garantizar protección judicial. Las causas actuales muestran que el negocio ya no depende de salas ni de máquinas, sino de cuentas virtuales.

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