Eran las 10 de la mañana del jueves 13 de septiembre. La abogada Alicia Beatriz Arzadum se dirigía como cada día, a realizar tareas relacionadas con su profesión.
La mujer de 65 años, dedicada a asuntos legales penales y de familia, decidió pedirle a su hija que la llevase hasta la audiencia en la que debía estar presente. Jamás imaginó que ese día, su vida sería interrumpida dramáticamente.
Alicia subió a su automóvil y esperaba que su hija cerrara las puertas del garage de su modesta vivienda de barrio Guadalupe. En ese momento lo vió. La estrechez del Pasaje Leiva le permitió observarlo con detenimiento. El sujeto parecía sospechoso: estaba encapuchado, llevaba un bolso y esperaba solitariamente en la esquina de Javier de la Rosa.
Desde el asiento de acompañante del Volkswagen Suran color gris, Arzadum le advirtió sigilosamente a su hija sobre la presencia del desconocido. Pero desde ese momento, todo ocurrió de repente.
Aquel sospechoso se acercó rápidamente al auto de Alicia y sin mediar palabra efectuó un disparo certero hacia la cabeza de la abogada. La bala entró por el ojo izquierdo y quedó alojada en el cráneo.
A partir de ese momento, todo fue desesperación y carreras contra el tiempo. La hermana de la abogada recuerda haber escuchado los gritos de su sobrina, quien observó a su madre inconsciente con la cabeza tendida en sangre sobre el asiento del coche. Según los testigos, el asesino se esfumó en cuestión de segundos.
Los familiares de la mujer de 65 años subieron al auto y se dirigieron en busca de auxilio al destacamento de la Policía Comunitaria de Aristóbulo del Valle y Padre Genesio. Desde allí, el auto tomó nuevo rumbo hacia el Hospital Cullen, escoltados por personal policial. Pese al sobrehumano esfuerzo de los médicos, la grave herida puso fin a la vida de la abogada pasadas las 3 de la tarde.
¿Un intento de robo que terminó en un fatal final? Fue la primera e inmediata conclusión. Pero el correr de las horas abrió un abanico de hipótesis. Los investigadores aseguran que hay inconsistencias entre el relato de la hija de Alicia y las pericias recabadas. La hermana de la mujer muerta confesó haber finalizado en malos términos una relación sentimental con un poderoso hombre de la política. ¿La bala fue para la persona equivocada? ¿Qué involucramiento tiene la hija de Alicia? ¿Por qué relató hechos diferentes a los sucedidos? ¿El móvil del crimen tiene relación con las cuestiones legales que manejaba Arzadum?
Once días pasaron desde aquel jueves 13 de septiembre. Sin embargo, con el correr de las horas, las dudas sobre el crimen de la abogada, aumentan sin encontrar respuesta alguna.
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