Crimen de Andrés Pillín Bracamonte: imputaron al Narigón Vázquez, el narco que llevó a los sicarios a la escena del crimen
El fiscal lo acusó de integrar el grupo que trasladó a los sicarios que asesinaron al líder de la barra de Rosario Central y a su segundo. Su detención, el mes pasado, puso fin a una fuga de casi una década.
Le atribuyeron a Vázquez el delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego, por la muerte de Andrés Pillín Bracamonte.
La causa por el doble homicidio de Andrés "Pillín" Bracamonte y Daniel "Rana" Attardo sumó un nuevo imputado clave: Fernando Vázquez, alias "Narigón", uno de los narcotraficantes más buscados de Santa Fe, que permaneció prófugo desde 2018 (por una causa federal) hasta su captura el 16 de junio pasado en Villa Gobernador Gálvez.
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En una audiencia realizada este martes en el Centro de Justicia Penal, los fiscales Agustina Eiris, Patricio Saldutti e Ignacio Hueso le atribuyeron a Vázquez el delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego. También lo acusaron de tenencia ilegítima de arma de fuego y de robo de un vehículo que había quedado estacionado en la vía pública.
Con esta imputación ya son tres las personas formalmente acusadas de participar en la logística que permitió el ataque a los barrabravas, ocurrido el 9 de noviembre de 2024 a metros del estadio Gigante de Arroyito. Además de Narigón, están imputados su hermano Alejandro Vázquez y Alejandro "Cani" Zamudio. Según la reconstrucción fiscal, en el operativo participaron varias personas más que todavía no fueron identificadas.
De acuerdo con la hipótesis que manejan los fiscales, momentos antes del ataque Alejandro Vázquez condujo una camioneta Citroën Air Cross en la que trasladó a su hermano Narigón y a al menos otra persona no identificada. El recorrido comenzó en Sánchez de Loria al 600 bis, siguió hacia el domicilio de Zamudio, en barrio Siete de Septiembre, y terminó en Almafuerte al 1100, cerca del lugar donde minutos después fueron acribillados Bracamonte y Attardo.
Los investigadores establecieron que ese vehículo fue seguido, desde la intersección de Sorrento y Rondeau, por una moto Honda Twister conducida por otro hombre que tampoco fue identificado. Finalmente, de la Air Cross descendieron los dos sicarios —aún desconocidos— que se acercaron a pie hasta Avellaneda y Reconquista, donde balearon a las víctimas dentro de la camioneta Chevrolet S10 en la que se encontraban. Los tiradores volvieron a subir a la moto, se reencontraron con la Citroën cuatro cuadras más adelante y regresaron con ella hasta la zona de la vivienda de Zamudio.
El crimen ocurrió pocos minutos después de que Rosario Central perdiera con San Lorenzo en Arroyito. La hipótesis inicial de la Fiscalía sostuvo que Bracamonte y Attardo llegaron a esa esquina tras recibir un aviso en el teléfono de uno de ellos, en una zona donde solía reunirse la facción de la barra referenciada por Leopoldo "Pitito" Martínez y su primo Marcelo Martínez.
La reaparición de Fernando Vázquez en la causa
Esto sorprendió incluso a quienes siguen de cerca el universo narco rosarino. Se trata de un hombre que se movía con extremo bajo perfil: abastecía a distintas bandas de la ciudad sin dejar rastros visibles para la Justicia, y mantenía vínculos con integrantes de Los Monos, como Ramón "Monchi" Machuca, del clan Cantero.
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Su nombre había empezado a circular en 2018, casi de casualidad, cuando quedó vinculado a una causa por venta de drogas de diseño ligada a una fiesta electrónica en Arroyo Seco, en la que murieron por intoxicación dos jóvenes que habían consumido LSD ante 3200 personas. Narigón era proveedor de un sicario de Los Monos que a su vez tenía contacto con los dealers que distribuyeron las pastillas aquel día. Hasta entonces había logrado mantenerse fuera del radar judicial, algo que algunas fuentes atribuyen no tanto a su habilidad para esconderse sino a los aportes que durante más de una década habría realizado a distintos sectores policiales.
Cuando agentes de la Policía Federal Argentina comenzaron a seguirlo a raíz de su vínculo con la fiesta de Punta Stage, detectaron que por su casa del barrio Abasto desfilaban vendedores que se llevaban la mercadería en cajas, en lo que parecía un esquema de distribución mayorista. La investigación, a cargo del fiscal Claudio Kishimoto, también reveló que Vázquez se movía en varios autos de alta gama pese a no tener ingresos formales declarados.
El 9 de junio de 2018, tras un año de escuchas ordenadas por la fiscalía federal que encabezaban Matías Scilabra y Franco Benetti, la policía intentó detenerlo cuando iba a encontrarse con un proveedor todavía no identificado, en Ferreira y Juan B. Justo. Los dos hombres advirtieron el operativo y escaparon; Narigón logró fugarse y desde entonces no volvió a tener rastro público hasta que su nombre reapareció, un año atrás, vinculado al crimen de Bracamonte.
Meses antes de su detención había sido visto en un complejo termal de Victoria, Entre Ríos, a unos 60 kilómetros de Rosario, pero un comisario de esa localidad filtró a los medios que lo estaban buscando, lo que le permitió escapar a pie hacia una zona de chacras. Recién el 16 de junio pasado fue finalmente atrapado por la Tropa de Operaciones Especiales en Villa Gobernador Gálvez —una localidad vecina que funciona con frecuencia como refugio de narcos rosarinos—, donde además le secuestraron un arma de fuego.
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Además de los tres acusados por la logística del ataque, otras tres personas cercanas a las víctimas están involucradas en la causa por el robo de sus pertenencias tras el homicidio. Dos de ellas —entre las que figura Leila Navarro, hija del histórico referente barrabrava Julio "Cara de Goma" Navarro— fueron imputadas por encubrimiento, mientras que Marcelo Martínez ya cerró un acuerdo abreviado por hurto agravado, con una condena de un año y seis meses de prisión efectiva. A partir de ese acuerdo, la Fiscalía retiró la imputación original por encubrimiento, algo que podría repetirse con los otros dos acusados por ese delito.
El asesinato de Bracamonte y Attardo se enmarca, según las sospechas de los investigadores, en un reacomodamiento del negocio narco en Rosario, con la banda Los Menores expandiéndose hacia el control de la hinchada de Central. Ese reacomodamiento ya había mostrado señales meses antes del doble crimen: en julio de 2024 una avioneta cargada con 460 kilos de cocaína realizó un aterrizaje forzoso en San Justo, a 260 kilómetros de Rosario, y dos semanas después Gendarmería detuvo a Carlos Andrés Suárez, un hombre de peso dentro de la barra de Central, y a Leopoldo "Pitito" Martínez, señalado como uno de los entregadores de Bracamonte.
Con la imputación de Narigón Vázquez, la causa avanza sobre el círculo que habría planificado y ejecutado el ataque, aunque los dos sicarios que dispararon contra Bracamonte y Attardo siguen sin ser identificados, al igual que el conductor de la moto que escoltó a la Citroën Air Cross durante el operativo.









