lunes 6 de julio de 2020
Policiales | Homicidio | Rodríguez | robo

Confirman la calificación más grave para el menor que disparó y mató al taxista Fernando Rodríguez

Un tribunal de la Cámara de Apelaciones confirmó la responsabilidad penal por homicidio criminis causa. Ahora debe definirse la pena que le corresponde.

El Tribunal Pluripersonal de la Cámara de Apelación conformado por los jueces Roberto Prieu Mántaras, Oscar J. Burtnik y Bruno Netri confirmaron la responsabilidad penal de Ivan Cesar B. (quien era menor de edad al momento del hecho) por los delitos de robo calificado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y homicidio "criminis causa" en perjuicio del taxista Fernando Rodríguez, en diciembre de 2017.

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La resolución dictada en primera instancia por el juez Darío Sánchez había sido apelada por los asesores de menores Jorge Luis Ingaramo y María Laura Bonino, y solicitaron que se encuadre la conducta del acusado como "homicidio en ocasión de robo", que admite el dolo eventual y no el accionar más grave que implica el "criminis causa". El defensor remarcó que Ivan Cesar B. dio su versión y explicó que no tuvo intención de matar a Rodríguez, sino que se asustó y el arma se disparó.

A su turno, la fiscal Laura Botbol, solicitó que se confirme la resolución que declara responsable a B. por los delitos expuestos. Entendió que el juez realizó un correcto análisis de las circunstancias de lo ocurrido el 11 de diciembre de 2017 en barrio Roma: quedó acreditada la intervención del menor, quien además admitió su responsabilidad haber sido el autor de los disparos, y que además se cuenta con varias declaraciones de testigos y del padre del acusado. Por último, sostuvo que la calificación es correcta ya que el menor y su cómplice quisieron robarle al taxista, que éste intentó evitar que se fuguen y por eso lo mataron.

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Un disparo al corazón

El fallo de los camaristas repasa las circunstancias del crimen de Fernando Rodríguez: la noche del 11 de diciembre de 2017, los imputados Iván César B. y Marcelo Bruno (quien aguarda el juicio en prisión preventiva) abordaron el taxi que era conducido por Rodríguez, y se hicieron conducir hasta la intersección de las calles Crespo y Juan Díaz de Solís, en barrio Roma.

Al llegar al lugar intentaron sustraerle dinero mediante la utilización de un arma de fuego, lo que no pudieron consumar. Ambos bajaron del taxi, y Rodríguez también se bajó. Bruno y el menor emprendieron la huida en distintas direcciones. El chofer siguió a Ivan Cesar B. y llegó a darle alcance. Entonces el agresor efectuó el disparo que impactó en el pecho de Rodríguez y le causó la muerte.

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Para confirmar la calificación otorgada a los hechos, de robo calificado en grado de tentativa y homicidio criminis causa, los camaristas dieron por acreditado en primer lugar que el homicidio de Rodríguez concurrió con otro delito, el intento de robo.

En segundo lugar los jueces dieron por acreditado también que el menor “efectuó el disparo que causó la muerte de Fernando Javier Rodríguez con dolo directo”, elemento fundamental para el agravante criminis causa. En su declaración, Cesar Ivan B. había expresado que cuando Rodriguez le dio alcance le advirtió “quedate ahí”, que se puso nervioso y el arma se disparó.

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La versión del imputado es contrastada principalmente por uno de los testigo presenciales, quien vio el episodio a unos seis metros, y dijo que “como sintió que lo tocó el chofer (...) hizo el disparo que le dio al chofer. (...) Para mí fue un disparo con intención, según lo entiendo". Los camaristas destacaron que de este testimonio se desprenden varios datos fundamentales: el chofer del taxi perseguía al menor; la víctima "tocó" a quién le disparó; que en ese momento efectúa el disparo a muy corta distancia y que el disparo fue, en su apreciación, intencional.

La autopsia precisó que la herida causada por el disparo se ubica en el cuadrante superior e interno de la cara anterior del tórax del lado izquierdo del cuerpo de Rodríguez, es decir que el disparo fue dirigido directamente contra una parte vital del cuerpo de la víctima y obviamente con un medio extremadamente letal.

Los camaristas entendieron entonces que “el dolo homicida queda acreditado por lo siguiente: está demostrado que Rodríguez alcanzó a tocar B. cuando lo perseguía; está demostrado que ante esto B. gira su cuerpo, aunque no totalmente, direccionado el brazo en el que llevaba el arma (artefacto letal sin duda) hacia quién lo había tocado; está demostrado entonces que a muy corta distancia efectúa el disparo y por último está demostrado que dirige el disparo a una zona vital del cuerpo de la víctima”.

Para el tribunal, las pruebas arrimadas al proceso acreditan que el imputado tuvo conciencia que actuando de la forma en que actuó, garantizaba su impunidad por el hecho del robo tentado: “Se presenta incuestionable que el accionar de B. fue doloso, que dicho dolo fue directo, y que mató para procurar su impunidad por el delito de robo tentado, debido a que la víctima lo perseguía con la finalidad de aprehenderlo”

Ahora las actuaciones serán remitidas al juez que tendrá a su cargo definir el monto de pena que deberá cumplir Ivan Cesar B. por un delito que la justicia ordinaria establece la prisión perpetua.

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