Condenas a la banda de Fran Riquelme: el juicio que midió la violencia barrio por barrio
Doce perpetuas, 42 hechos juzgados y una pericia balística sin precedentes en América Latina: el proceso contra la banda de Fran Riquelme cerró un capítulo de la historia más cruenta de Rosario.
Francisco Ezequiel Riquelme creció en la trama del crimen organizado rosarino como hombre de confianza de Esteban Alvarado.
El viernes 30 de mayo de 2026, el tribunal integrado por Natalia Benvenuto, Ariel Rodríguez y Gustavo Pérez de Urrechu dictó doce condenas a prisión perpetua contra integrantes de la organización criminal que operó bajo el mando de Francisco "Fran" Riquelme en la zona noroeste de Rosario.
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El fallo cerró un debate oral que duró casi tres meses, abarcó 42 hechos juzgados —balaceras, homicidios, femicidios y extorsiones—, y produjo una pericia balística que el fiscal Patricio Saldutti calificó entre las más importantes realizadas en juicios del continente, incluidos casos de México y Colombia. Los números solos no explican por qué el proceso fue considerado histórico. Lo que lo distingue es el método.
La innovación central del juicio fue metodológica. Los investigadores no abordaron los delitos como hechos aislados sino en función del territorio y el contexto en que ocurrieron. Esa decisión, impulsada por los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Tassini, permitió reconstruir el accionar de la organización como un sistema: conectar armas y vainas servidas entre sí, vincular episodios que en apariencia no tenían relación y trazar la lógica de expansión territorial de la banda a lo largo de casi dos años.
La pericia balística, encargada a la Policía Federal Argentina, demandó siete meses de trabajo. Su escala y su rigor técnico la ubican en una categoría poco frecuente en la justicia provincial. El resultado fue una cadena de prueba que articuló más de 30 homicidios cometidos entre 2022 y principios de 2024 en los barrios Empalme Graneros, Ludueña, Industrial y Larrea.
Esa geografía no es azarosa. Es el espacio donde Riquelme construyó su poder y donde la guerra interna de la criminalidad organizada rosarina dejó sus marcas más visibles durante los años de mayor violencia de la ciudad.
Quién es Fran Riquelme
Francisco Ezequiel Riquelme creció en la trama del crimen organizado rosarino como hombre de confianza de Esteban Alvarado, el narco preso que dominó parte de la economía ilegal de la ciudad durante años. Fue su sicario. Cuando Alvarado comenzó a perder posiciones, Riquelme consolidó una estructura propia en los barrios del noroeste, especialmente en Ludueña e Industrial.
Su particularidad operativa fue dirigir la banda desde adentro de la cárcel. Entre 2021 y 2023, los años de mayor actividad y violencia del grupo, Riquelme estuvo alojado en el pabellón 16 de la Unidad Penitenciaria N°11 de Piñero. Desde allí coordinó el accionar de sus hombres en la calle. Actualmente se encuentra detenido en el penal federal de Marcos Paz.
La disputa que la fiscalía reconstruyó en el juicio enfrentó a la banda de Riquelme —alineada con Alvarado— contra otra organización que había "franquiciado", en términos del propio lenguaje del submundo criminal, la marca Los Monos. Esa facción estaba liderada por Julián Aguirre y Andy Benítez. El escenario de ese conflicto fueron cuatro barrios: Empalme Graneros, Ludueña, Industrial y Larrea. Las víctimas, en su mayoría, también eran vecinos de esa zona.
Para entender la magnitud de lo que se juzgó, hay que situar los hechos en su contexto estadístico. En los primeros cuatro meses de 2022, Rosario registró 94 homicidios. Solo en abril de ese año se produjeron 35 muertes violentas: el mes más violento del que haya registro en la historia de la ciudad. La banda de Riquelme tuvo un papel central en varios de esos episodios.
El año 2022 marcó el pico de una curva que venía escalando desde la pandemia. Rosario cerró ese año con más de 280 homicidios dolosos, una tasa que la colocó entre las ciudades más violentas de América Latina fuera de las zonas de conflicto armado activo. El año siguiente, 2023, fue apenas menos letal. Recién en 2024, con la implementación de medidas de seguridad extraordinarias en el marco del plan provincial, la tasa comenzó a descender de manera significativa.
El primer homicidio atribuido a la banda fue el de Brian Nicolás "Chichi" Ortigoza, cometido el 12 de febrero de 2022. Fue el punto de arranque de una serie que los fiscales lograron reconstruir como una cadena coherente de violencia instrumental: asesinatos por control territorial, eliminación de rivales, ejecuciones para demostrar capacidad de fuego frente a aliados y competidores.
El debate oral abarcó episodios que en su momento fueron cubiertos por las crónicas del periodismo local y que el juicio volvió a poner bajo la lupa judicial. Entre los más significativos: el asesinato de Cristian "Larva" Fernández, señalado como referente de Los Monos en la zona noroeste; una balacera contra un predio de fútbol 5 que dejó tres jóvenes heridos; el homicidio de Juan Cruz Ferrari, ejecutado tras una falsa venta de motocicleta; y el crimen de Ángel Coronel, cometido en un descampado de calle Donizetti. También se ventilaron extorsiones armadas contra vecinos para desalojar viviendas o ceder espacios para la venta de droga.
En total, 15 integrantes de la organización llegaron al debate oral. Otros 14 habían sido condenados mediante juicios abreviados antes del inicio del proceso. Tres menores de edad continúan sometidos a procesos en la Justicia de Menores.
Daniel Miranda fue condenado a perpetua por el homicidio de Ortigoza, el primero de la saga. Los otros once condenados a la pena máxima fueron Francisco Ezequiel "Fey" Cabaña, Lemuel Abraham "Lemo" Scireta, Daniel Martín "Gatito" Miranda García, Lisandro Joel "Parce" Orellana, Marcelo Andrés "Pachu" Chávez, Alexis David "Paisa" Álvarez, Lucas Tomás Racca, Franco Matías "Milanesa" Almaraz, Eric Gabriel Enrique, Kevin Leandro Sosa y César Matías Acosta Muñoz. Mauro Leonel Medina y Franco Darío Aguiar recibieron seis años. Riquelme fue considerado instigador en dos de los homicidios juzgados.
"Obtuvimos las sentencias esperadas", dijo el fiscal Spelta al concluir el debate.
El juicio cerró un capítulo, pero la organización que lo enmarca sigue activa. La banda de Riquelme no operó en el vacío: fue, y en parte sigue siendo, una de las piezas del entramado de Los Menores, la organización que nació en abril de 2020 en el barrio 7 de Septiembre y que en pocos años pasó de ser un grupo local a la principal estructura narco de Rosario, ocupando el espacio que dejó la desarticulación de Los Monos.
Los Menores no funciona como una estructura monolítica. Las fuentes de inteligencia la describen como una red de alianzas donde cada socio aporta territorio, mano de obra o recursos. El mapa es el siguiente: Claudio "Morocho" Mansilla en barrio Santa Lucía; Fran Riquelme en Ludueña e Industrial —cuya banda acaba de ser juzgada—; Leandro "Gordo" Vilches en Empalme Graneros; Mauricio Ayala en Parque Oeste; y Luis Lobos en Bajo Cullen, Villa Nueva, San Francisquito y La Lata.
El jefe visible de la red es Matías Gazzani, prófugo desde hace meses, cuyo nombre aparece de manera recurrente en banderas intimidantes que se despliegan en la vía pública. En la cárcel de Piñero, pabellón 25, está alojado uno de sus principales socios: Lisandro "Limón" Contreras, detenido en diciembre de 2024 en el country San Sebastián, en la provincia de Buenos Aires. La fiscalía sostiene que Contreras proveyó recursos económicos y contactos policiales a cambio de capacidad operativa violenta.
Las actividades centrales del conglomerado son el narcomenudeo, la usurpación de viviendas, las extorsiones y los atentados. A través de figuras como Chamí Mendoza, la red sumó además la gestión de arsenales y la penetración de estructuras de poder informal como las barras bravas.
El juicio a la banda de Riquelme fue la primera gran condena dentro de ese ecosistema. No la última.







