Mauro Exequiel “Oreja” Díaz (23), el autor de la masacre del barrio Scarafía que en 2019 dejó cuatro muertos y una mujer herida tras un infernal ataque a balazos dentro de un galpón, pasará 30 años en prisión luego de firmar un juicio abreviado y cerrar así uno de hechos policiales más sangrientos de la historia reciente en la ciudad de Santa Fe.
La flamante condena, que lleva la firma de los jueces Gustavo Urdiales, Nicolás Falkenberg y Octavio Silva, fue resuelta esta semana en tribunales y se dio luego de un juicio abreviado pactado entre la fiscal del caso, Ana Laura Gioria y la defensa del Oreja, a cargo de Lisandro Aguirre del Servicio Público de la Defensa Penal.
El fallo, al que tuvo acceso AIRE, declaró a Díaz autor de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego reiterado en cuatro hechos y tentativa de homicidio en perjuicio de una mujer que se encontraba en el lugar y la cual fue la única sobreviviente de la salvaje trama criminal ocurrida el 24 de noviembre del 2019.
Aquel día, “Oreja” o “Maurito”, como lo conocían en la barriada, compartió unas cervezas en el interior de un galpón de Arzeno al 7300 con a María Soledad Ingui (39), Antonio Marías Fernández (16), Omar Amarilla (37), Miguel “Pocho” Ravelli (35) y Celeste Rosa Villarraza. Sin embargo, lo que pareció ser un encuentro amistoso de domingo por la tarde terminó convirtiéndose en un reguero de sangre.
Es que cerca de las 17.50, un altercado desató una fuerte discusión que terminó con Díaz a los gritos y con un arma calibre 9 milímetros en su mano. "Los voy a matar a todos ustedes”, dijo y arrancó a los tiros en el interior del galpón.
Villarraza intentó frenarlo y recibió un fuerte golpe en su cabeza. Sin embargo, tras un forcejeo logró escapar de Díaz y pedir auxilio. No corrieron la misma suerte el resto de los presentes ya que terminaron siendo alcanzados por las balas.
Los primeros en morir fueron Fernández e Ingui, que fallecieron en el acto. Mientras que Amarilla y Ravelli agonizaron un tiempo más en el hospital Iturraspe. Primero falleció Ravelli, cuyo deceso se consumó unas horas después del ataque y dos meses después, el 18 de diciembre, se constató el fallecimiento de Amarilla.
La investigación determinó que el “Oreja” Díaz, tras cometer el atroz ataque, huyó del domicilio a pie y con el arma en mano. El mismo, se mantuvo prófugo durante una semana e intentó ocultarse en distintos lugares, como, por ejemplo, la costa del río Salado a donde se dirigió tras los asesinatos.
Su detención se concretó recién una semana después, el 25 de noviembre, cuando Díaz fue hasta lo de un familiar en barrio Las Lomas (Espora al 6200) y en donde le confesó que había cometido el cuádruple crimen, por lo que un rato después fue emboscado por policías del Comando Radioeléctrico.
Puesto a disposición de la Justicia fue imputado en tribunales por la fiscal Gioria como el autor de los homicidios ocurridos y el intento de asesinato que sufrió Villarraza. Finalmente, el 28 de noviembre de aquel año, el juez Pablo Busaniche ordenó que permanezca detenido con prisión preventiva y además rechazó los planteos defensivos que supieron surgir en ese entonces, que apuntaron a que Díaz habría actuado en defensa propia.
A tres años de la escalofriante ejecución, Díaz se sentó en el banquillo de los acusados el pasado 23 de septiembre y ante los jueces Urdiales, Silva y Falkenberg decidió ponerle fin a la causa por lo que puso la firma y aceptó 30 años de prisión, un monto que no lo pone bajo la reclusión perpetua pero que por lo menos garantizará un largo periodo en la sobra carcelaria.
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