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Policiales Rafaela | juego clandestino | Policía

Cómo funcionaba la red de coimas en la policía de Rafaela: llegaron a recaudar 280.000 pesos por semana

En una extensa audiencia, el fiscal Martín Castellanos describió cómo era el engranaje de corrupción en el departamento Castellanos en torno al juego clandestino, que controlaba David Perona. Los uniformados que quedaron con prisión preventiva son Bengoechea, Pérez, Forni, Gorosito y Aranda.

La prueba más clara de que David Perona, el llamado Rey del juego clandestino de Rafaela, movía un negocio millonario gracias a las complicidades que había tejido con los jefes policiales de esa ciudad era que en la puerta de las salas ilegales había carteles iluminados que decían: "Casinos Perona".

No tenía necesidad de esconder esa actividad ilegal, porque pagaba coimas generosas a los jefe de la policía, con sumas que iban desde 120.000 a 280.000 pesos por semana o cada 15 días.

La descripción de este sistema de pago de coimas fue el que desgranó en una extensa audiencia imputativa el fiscal Martín Castellanos. Durante más de 12 horas el funcionario del Ministerio Público de la Acusación desgranó las evidencias para que luego el juez Javier Bottero dictara la prisión preventiva a cinco ex jefes policiales.

Los policías investigados

Los cuatro policías retirados y uno en actividad que quedarán detenidos por 90 días tuvieron altos cargos en la estructura policial en la Unidad Regional V de Rafaela, como Juan Pablo Bengoechera, de 48 años, que fue jefe de la URV y también de la URII, de Rosario; José Pérez, de 51 años, que llegó a ser subjefe de la Policía de Santa Fe; Fabián Forni, ex titular de la URIX de Reconquista, que pidió su pase a retiro en diciembre pasado en oposición a los cambios que hizo el Ministerio de Seguridad en la fuerza. También fue imputado Javier Gorosito, ex jefe de Orden Público de Rafaela, y Flavio Aranda, quien es el único de los detenidos que se encuentra en actividad; fue titular de la Agrupación Cuerpos en la época en que Bengoechea era jefe de la Unidad Regional de Rafaela.

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En la investigación surge que los lugares de juego clandestino que funcionaban en Rafaela tenían un cartel indicativo en la puerta que decía "Casino". Nadie necesitaba ocultarse, porque la policía no se metía con ellos.

En la investigación surge que los lugares de juego clandestino que funcionaban en Rafaela tenían un cartel indicativo en la puerta que decía "Casino". Nadie necesitaba ocultarse, porque la policía no se metía con ellos.

Según la imputación que hizo el fiscal Castellanos, Perona y Marcelo Uberti, uno de sus socios, entregaban por semana a Gorosito y Pérez 120.000 pesos. “Esas sumas de dinero eran entregadas de forma personal y provenían de la ganancia de la actividad de los juegos de azar”, señaló el fiscal en la audiencia. A Gorosito, por ejemplo, le entregaban la “coima” en la intersección de las calles Mitre y José Ingenieros, debajo de las tribunas del estadio de Atlético Rafaela. Otras veces le daban los sobres en la jefatura de Policía.

De acuerdo a la acusación, Forni, Aranda y Bengoechea cobraban sumas de dinero mayores, que oscilaban entre los 120.000 y 280.000 pesos semanales y cada quince días. El ex jefe de la URV enviaba a un subalterno a buscar la plata de las supuestas coimas, según Castellanos. El periodo que demarcó el fiscal sobre el cobro de sobornos es entre 2015 y noviembre de 2017.

“Los civiles investigados entregaban parte de las ganancias obtenidas de la actividad ilegal a los policías en los períodos en que cada uno de ellos formó parte de la asociación ilícita, conforme a un acuerdo existente para el reparto de las ganancias”, describió el funcionario.

Castellanos argumentó que “la entrega del dinero era a raíz de la protección policial que brindaban para que las actividades delictivas de la organización criminal sean factibles y desarrolladas con los menores contratiempos posibles”.

Coimas a cambios de información valiosa

A cambio del dinero, estos policías, “por la alta jerarquía que ocupaban”, daban a Perona y Uberti “información de significativa relevancia” para que los “empresarios” “conserven a resguardo las salas donde se desplegaba el juego clandestino”. Este pack de complicidad también incluía, de acuerdo a la imputación, darle a Perona “información sobre las investigaciones fiscales”.

“De esa manera esta organización se aseguró por un tiempo considerable la subsistencia y la posibilidad de llevar adelante sus negocios ilegales sin la injerencia de los controles policiales en virtud de la cobertura ofrecida”, señaló el fiscal.

Este empresario vendía crédito en los casinos para que los jugadores pudieran disputar partidas online. Tenían lugares de venta de estos créditos en cuatro puntos del departamento Castellanos.

A partir de enero de 2017 se sumó otra pata al negocio de los casinos clandestinos, que fue el juego online, que no sólo Perona desarrolló en Rafaela sino también en otras localidades del departamento Castellanos, como Sunchales y Ramona. La base de este nuevo emprendimiento estaba en dos páginas web, como www.betplatino.com y www.kunarko.com

Este empresario vendía crédito en los casinos para que los jugadores pudieran disputar partidas online. Tenían lugares de venta de estos créditos en cuatro puntos del departamento Castellanos.

“El entramado de negocios ilegales indicados fue desplegado en cuatro inmuebles en la ciudad de Rafaela, dos en Sunchales y uno en la localidad de Ramona”, afirmó y agregó que “mediante la puesta a disposición de locales físicos de acceso libre en los cuales los asistentes disputaban juegos de azar mediante la utilización de máquinas y equipamientos electrónicos o bien a través de la modalidad denominada ‘juego o casino on-line’”.

Desde Rosario a Rafaela

La causa que tiene a Perona como jefe de una organización dedicada al juego clandestino, que pagaba coimas a jefes policiales, se activó luego de que empezara a ventilarse en Rosario esta trama de complicidades a partir de que se presentó como arrepentido el empresario Leonardo Peiti, que terminó con los fiscales Gustavo Ponce Asahad y Patricio Serjal presos, acusados de cobrar unos 5000 dólares mensuales de coima.

Peiti, a su vez, está imputado de participar en extorsiones con la banda de Los Monos, con la que se había asociado en el negocio del juego clandestino luego de sufrir amenazas. Cedió a la banda narcocriminal el control de varias salas de juego. Peiti declaró que fue "víctima" de Ariel Cantero, alias Guille, quien tras balear un edificio del empresario el 1º de julio de 2019 le exigió el pago de 400.000 dólares.

El nombre de Perona apareció en un pendrive que se secuestró en la casa de Peiti, luego que este declarara como "arrepentido".

Perona logró mantener el control de este negocio ilegal durante más de una década por complicidades con la policía, que a pesar de que recibían denuncias contra este capitalista del juego nunca avanzaban en las investigaciones.

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