miércoles 26 de enero de 2022
Policiales | Santa Fe |

Caso Julio Cabal: "Yo culpable de esto no soy, yo soy inocente", dijo el imputado

El acusado habló este martes después que sus abogadas reiteraron nuevamente su pedido para desvincularlo de la causa que investiga el homicidio del comerciante ocurrido en Urquiza al 2200.

Juan Cruz Gambini, el único imputado que tiene la investigación del asesinato del comerciante Julio Cabal -ocurrido el pasado 17 de septiembre en un almacén de Urquiza al 2200- dijo este martes que es “inocente” de los cargos que la fiscal Ana Laura Gioria le achacó cuando fue detenido tres días después del crimen. “Yo culpable de esto no soy, yo soy inocente”, aseguró.

Sus dichos fueron en el último tramo que tuvo una audiencia que se llevó a cabo en la sala 5 de la Cámara de Apelaciones de Santa Fe y que fue solicitada por la defensa de Gambini, a cargo de Magalí Mazza y Leticia Feraudo (defensoras públicas), quienes cuestionaron una vez más la hipótesis que construyó la Fiscalía.

La apelación se dio ante el juez de alzada Sebastián Creus, el fiscal de Cámara Jorge Nessier, y el abogado querellante Federico Lombardi (del Centro de Asistencia Judicial) que representa a la madre de la víctima, Ines Massino. Esta última habló durante los primeros minutos de la audiencia y sin la presencia de Gambini en la sala pidió al magistrado de segunda instancia que confirme la prisión preventiva.

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Ines Massino mientras hablaba con el fiscal Nessier.

Ines Massino mientras hablaba con el fiscal Nessier.

Cuestionamientos

Durante la audiencia, tanto Mazza como Feraudo volvieron a reiterar que la evidencia recolectada a lo largo de la pesquisa es “endeble y escasa” y además aseguraron que su asistido no fue el autor del asesinato.

Para confirmar ello, destacaron que en la rueda de reconocimiento que se llevó el 24 de septiembre el testigo de identidad reservada que tiene el caso no reconoció con certeza a Gambini como el hombre que salió de la fiambrera en la que Julio Cabal recibió un balazo en la zona del pecho. “La persona que vio no estaba ahí, señor juez”, sostuvo Mazza.

La abogada también se refirió a los dichos del testigo clave de la causa, que en su declaración dijo que vio salir a un hombre -de un metro setenta- huir del local comercial y que este se subió a una motocicleta color plateada y luego huyó en dirección al oeste por calle Salta. “No es la moto que el testigo reconoce”, sostuvo la abogada en relación a que la hipótesis de la Fiscalía que impulsa la idea de que el asesino de Cabal llegó en una motocicleta color blanca y que la misma fue captada en dos circunstancias: en Mendoza y San José minutos antes del hecho; y Salta y avenida Freyre tras el crimen.

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Una multitudinaria concentración se dio después del asesinato.

Una multitudinaria concentración se dio después del asesinato.

Mazza hizo hincapié además en que el pantalón azul, que según la fiscal Gioria tenía puesto Gambini el día del asalto, es un tipo de “indumentaria común” para asegurar que le perteneciera a su defendido.

En esa misma línea, apuntó a la boina que el asaltante dejó sobre una estantería tras forcejear con Cabal y que para los investigadores resulta una evidencia, no central, pero que sí refuerza la hipótesis del caso ya que la misma -negra y blanca- es la que se le vio al motociclista que fue registrado en Mendoza y San José minutos antes del robo. “Es una imagen deficiente para determinar que es una boina”, criticó la defensora pública.

Al final de sus planteos, Mazza se refirió a los trabajos de inteligencia de la Policía de Investigaciones que mediante “tareas de campo” establecieron que “Gambini no estaría ajeno al hecho”. “¿Cómo llegaron a Gambini?”, se preguntó en relación a cómo los investigadores sindicaron al hoy imputado con el motociclista que se ve en las cámaras.

Fisonomía modificada

Desde la otra vereda, el fiscal Nessier replicó los planteos de Mazza e insistió en que la motocicleta que se ve en los videos es idéntica a la que tenía Gambini el día de su detención en Gaboto y Crespo, cuando fue apresado por pesquisas de la PDI que seguían sus pasos. En esa misma sintonía volvió a reiterar que el imputado tenía justamente puesto un pantalón azul con una línea blanca tal como se ve al motociclista en las cámaras peritadas. En tanto, argumentó que Gambini se rasuró la zona baja de la cabellera y cortó la barba para modificar su fisonomía tras el asalto.

En otro tramo de su alegato, el representante del Ministerio Público de la Acusación, acusó a Gambini de haber intentado en todo momento entorpecer la investigación ya que cuando dio su domicilio, brindó uno en el cual hacía más de un año que no estaba. Lo mismo hizo cuando fue asistido en el hospital José María Cullen un mes antes por otra situación.

A los dichos del fiscal, se sumó el del abogado querellante, quien insistió en que la prueba es contundente y apuntó a que si bien el testigo de identidad reservada no distinguió con certeza a Gambini en la rueda de reconocimientos, si tuvo sospechas sobre él ya que dijo que “estaba entre el 1 y 2” mientras que al resto los descartó.

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