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Policiales Homicidios | Rosario | cuarentena

Cada vez menos cuarentena: Rosario tuvo cuatro crímenes en sólo ocho horas

Hubo seis asesinatos en los últimos tres días: cuatro de ellos ocurrieron entre las 19 del lunes y las 3 de la madrugada del martes. En junio, cuando comenzó a flexibilizarse el aislamiento, volvió a crecer el número de homicidios. La mayoría son ejecuciones protagonizadas por "gatilleros".

“El retorno a la normalidad”. Esa frase está en la cabeza de todos. Es el anhelo de regresar a la arquitectura de nuestras vidas que se construyó antes de la pandemia. Pero el anhelo lógico por esa “normalidad” hizo visibles las contraindicaciones ásperas de la vida previa a la pandemia. Porque a medida que las dos principales ciudades de Santa Fe empiezan a desperezarse en medio de la cuarentena, también comienzan a sumarse víctimas de la otra epidemia, la que impacta desde hace una década sin ningún antídoto: la violencia.

En Rosario se produjeron seis asesinatos durante las últimas 72 horas, desde el domingo al martes: cuatro de ellos ocurrieron entre las 19 del lunes y las 3 de la madrugada del martes. También en cuatro asesinatos la muerte la ejecutó un “gatillero”, el apelativo precario del sicario en esta ciudad, que generalmente está encarnado en dos jóvenes montados en una moto con una pistola, que disparan y huyen. El escenario de la muerte es la calle. Por eso, cuando la ciudad empieza a retomar cierta normalidad, es en ese terreno donde los crímenes se producen bajo una causa que los agrupa en su mayoría: los entramados vinculados a negocios ilícitos, atraídos por la venta de drogas.

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El domingo fue acribillado a la 1.45 Brian Cejas, a quien un hombre en la esquina de Crespo y Pasaje Las Flores le preguntó por su hermano y luego de una breve discusión le disparó varios tiros. Murió una hora después en el hospital Roque Sáenz Peña. El "gatillero" que se trasladaba en una moto huyó.

Ese mismo día se produjo otro asesinato en que tuvo como víctima al cantor folclórico Roberto Azcurra, de 50 años, quien murió por las puñaladas que le habría asestado su pareja tras una discusión.

El lunes poco antes de las 20, se produjo otro homicidio en el barrio Tío Rolo, donde Javier Miño, un muchacho de 21 años, fue ejecutado en Avellaneda al 6000, en la puerta de un almacén que funciona en su casa. Los vecinos de Miño escucharon ráfagas de disparos y la policía recolectó una decena de vainas en la vereda y la calle.

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Unos minutos después, se produjo el asesinato de Lucas Cóppola, de 26 años, en Cullen y La República, en la zona noroeste. El ataque se concretó desde un auto. Fueron decenas de disparos que le provocaron heridas a Cóppola y a otro muchacho apodado “Tierrita”. El joven de 26 años falleció por una herida de bala en la cabeza.

Durante la madrugada de este martes se produjeron otros dos homicidios. Uno ocurrió en Gutemberg 1000, en Granadero Baigorria, localidad vecina a Rosario, donde Mario Cáceres, de 60 años, falleció tras recibir un fierrazo en la cabeza en una aparente pelea con su yerno, que fue detenido.

A las 3 de la madrugada se produjo un segundo crimen. Marcelo Bustamante, de 28 años, fue ejecutado de varios disparos en plena calle, en Biedma y Cerrillo, donde fue encontrado por la policía, que escuchó de los testigos que este joven fue acribillado por dos hombres en moto. En el lugar del hecho se recolectaron siete vainas.

Fuentes del Ministerio de Seguridad consultadas por Aire de Santa Fe señalaron que este ataque estaría vinculado a una pelea territorial por el control de la venta de drogas que viene desde hace mucho tiempo, cuando en 2018 fue asesinada una joven en el barrio.

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El mapa de los seis homicidios en 72 horas

Cifras

Según los datos oficiales, elaborados por el Observatorio de Seguridad Pública, del Ministerio que encabeza Marcelo Sain, en lo que va de este año se produjeron 101 homicidios hasta el 6 de julio en el departamento Rosario. A esa cifra habría que sumarle cuatro asesinatos.

Lo que muestra la estadística es que los meses de enero y febrero, antes de la cuarentena obligatoria –que se estableció el 20 de marzo pasado– fueron en los que se concentraron la mayor cantidad de homicidios. En enero hubo 23 homicidios y en febrero 27. Ese periodo fue clave no sólo por la cantidad de crímenes, sino también porque varios de ellos provocaron una conmoción pública y política, como fue el ataque a tiros 12 de enero pasado al Casino City Center, donde murió el gerente del Banco Nación de Las Parejas Enrique Encino. En febrero se produjo además un triple crimen con el sello narco, como fueron los homicidios de Christopher Albornoz, hijo del sindicado narco “Caracú”; su pareja, Florencia Naomí Corvalán, y la hija de un año de ambos, Cheis.

En marzo, cuando comenzó a regir la cuarentena más estricta a partir del 20, la cifra de víctimas bajó a 16 emnsuales, de acuerdo a los datos del Observatorio de Seguridad Pública. Abril y mayo, con el aislamiento a pleno, los crímenes sufrieron una fuerte baja, con 4 y 8 asesinatos en esos dos meses respectivamente. Pero a partir de junio, cuando las medidas restrictivas por la pandemia comenzaron a flexibilizarse, volvió a correr la sangre. El mes pasado se cometieron 17 asesinatos en Rosario. Con los homicidios que se produjeron en las últimas 72 horas julio amenaza ser otro mes cargado de violencia, en medio de una crisis económica y social que empieza a impactar cada vez con mayor profundidad.

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