Tras once allanamientos ejecutados en Rosario, la Policía Federal Argentina (PFA) desbarató este martes a una organización criminal sospechada de comprar armas y explosivos en el exterior bajo las directivas de Mario Segovia, el sindicado “rey de la efedrina”, actualmente preso en el penal de Ezeiza donde purga una condena de 17 años y seis meses por contrabando, de grandes magnitudes, de efedrina.
Los allanamientos fueron dispuestos por el juez federal de Lomas de Zamora, Luis Armella, tras un pedido realizado por los fiscales Sergio Nola y Diego Iglesias -este último a cargo de la a Procuraduría de Narcocriminalidad- que investigan a una banda que operaba desde septiembre del 2016 y la cual estaría integrada por al menos siete personas. La mayoría del entorno familiar de Segovia.
En total, fueron allanados once domicilios que tuvieron lugar en la ciudad de Rosario y región: Álvarez Condarco 472; 25 De Mayo 1700; C. Carrasco 4500; Colón 1900; Madre Cabrini 2000; Reconquista 1233; Santiago 4200; Necochea 2300 (Funes); Juan Manuel De Rosas 4000 (Funes); y un galón ubicado en la ruta 11, en jurisdicción de Maciel.
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Los procedimientos se dieron tras una investigación cuyo inicio se dio el 12 de septiembre del 2016 cuando agentes policiales advirtieron en el Aeropuerto Internacional Silvia Pettirossi ubicado en la Ciudad de Luque, República del Paraguay, una encomienda que contenía dispositivos para la fabricación de explosivos. En ese entonces, el personal experto en explosivos de la República de Paraguay, advirtió que los artefactos que iban dentro de la encomienda estaban listos para producir una explosión, mediante una maniobra que consistía en cambiar los dispositivos simuladores que contenía por otros reales.
El caso se radicó en la Justicia federal Argentina y derivó en una pesquisa que fue encabezada por los fiscales Nola e Iglesias que durante cinco años siguieron la pista de ese hallazgo y descubrieron cómo operaba una organización que planificaba la adquisición de materiales explosivos en el exterior.
Con el devenir de la investigación se constató que el explosivo de Paraguay había querido ser adquirido por Mario Segovia y que de la logística participaron una serie de personas. Una de ellas fue un hombre radicado en Paraguay, identificado como D.P., el cual se lo iba a entregar a una azafata de la empresa de micros “Sol” (empresa paraguaya) quien de manera terrestre pasaría el paquete hasta la Argentina.
Una vez en suelo argentino, la azafata debía entregárselo a otra mujer la cual iba a dárselo a Segovia, en el Complejo Penitenciario N°1 de Ezeiza en donde actualmente se encuentra alojado.
La encomienda, según establecieron los pesquisas, fue comprada por un valor 1.155 dólares a un hombre radicado en Canadá, identificado como Bruce Koffler, el cual figura como el representante de una firma de ese país. Tales gestiones se habrían dado por medio de casillas oficiales que pertenecen al gobierno de la provincia de Formosa y a las cuales Segovia tenía acceso por medio de claves que colocaba en una computadora que usaba dentro del penal. Además, en septiembre del 2019, los investigadores comprobaron que el hijo de Segovia accedió a esas cuentas oficiales desde el cyber de una estación de servicios en la ciudad de Rosario.
Otro dato surgido en la causa, a la que tuvo acceso Aire Digital, es que la transferencia para adquirir el explosivo fue realizada el 6 de junio del 2016 -tres meses antes del hallazgo en Paraguay- por un hombre que efectuó el depósito en la ciudad de Sinaloa, en México, y el cual también quedó identificado en la causa que impulsan los fiscales Nola e Iglesias.
Para ambos representantes del Ministerio Público Fiscal, la organización operó desde el 2016 hasta la actualidad y no solo participó de la adquisición de aquel explosivo advertido en Paraguay sino también de otras armas y elementos explosivos, como por ejemplo fusiles AR15, que ingresaban al país en piezas desarmadas y luego eran emsambladas.
Los elementos eran enviados al Aeropuerto Internacional de Ezeiza y, desde allí, hasta la ciudad de Rosario, donde se cree que estaba radicado el “núcleo de la organización”.
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