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Policiales Caso M | abuso sexual |

Abusos, denuncia y destape: cómo fue el relato de la víctima del Caso M que este lunes llega a juicio

El caso se conoció en 2021 y salió a la luz a través de una entrevista realizada en AIRE por el conductor Luis Mino. En el banquillo de los acusados se encuentra un transportista de Arroyo Leyes que es tío de la víctima y que comenzará a ser juzgado este lunes en Santa Fe.

Este próximo lunes, en los tribunales de Santa Fe, el transportista Jorge Ulises Pereyra, acusado de haber abusado durante años a su sobrina, comenzará a ser juzgado en el marco de la causa conocida como Caso M, cuya historia salió a la luz a partir de una entrevista a la víctima, realizada en 2021, por el periodista Luis Mino.

En dicha entrevista, la mujer, que en ese entonces tenía 29 años, contó que los abusos ocurrieron entre los seis y 16 años. Por su denuncia, se inició una investigación que se tramitó en la Fiscalía de Violencia de Género, Familiar y Sexual y que estuvo a cargo del fiscal Roberto Olcese, quien ordenó detener a Pereyra y luego lo imputó por abuso sexual con acceso carnal calificado por la guarda y en concurso ideal por corrupción de menores.

Desde entonces, el transportista quedó en prisión preventiva, medida cautelar en la que atravesó la causa y en la que llegará a juicio oral y público el próximo lunes 12 de junio en el subsuelo de tribunales.

El crudo relato del caso M

En el reportaje brindado a AIRE, la víctima del caso recordó que los abusos comenzaron cuando tenía 6 años con "cosquillas, que luego eran manoseos”. Luego narró que la primera violación fue una noche en la que se quedó a dormir en lo de sus primos. "Mi tío me sacó de la cama y me llevó al baño de madrugada, en donde se concretó el abuso sexual con acceso carnal”, dijo.

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Los abusos continuaron en la casa de sus tíos y en los distintos vehículos que Pereyra utilizaba para realizar su trabajo como transportista escolar. “Empezó en un auto Peugeot creo, después en una kangoo y luego una tráfic con una ventana hexagonal con solo dos asientos adelante, uno en cada puerta. Me acuerdo de que él pasaba por el medio. En todos esos vehículos me llevaba”, recordó la víctima y aseguró que los ataques sexuales sucedían luego de que su tío dejaba a los otros chicos que buscaba por las escuelas.

Además, destacó que en casi todas las ocasiones en que su tío abusaba de ella, su tía estaba presente. “A la madrugada yo estaba siempre pendiente de la luz roja de la computadora que veía en la oscuridad, esa que tiene cuando está apagada. Si la dejaba de ver o titilaba era porque él pasaba caminando”, añadió M.

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“Cuando comencé cuarto grado empecé a salir más tarde uno o dos días a la semana. Durante la secundaria, los abusos se concretaban todos los días”, explicó M. “Todos los días que me traía, paraba en algún descampado o en algún lugar cuando yo quedaba sola en la camioneta con él”, agregó.

La joven explicó a su vez que su tío repartía a todos los chicos de Rincón y después a los de Arroyo Leyes. “Yo me daba cuenta de lo que iba a hacer, cuando no me dejaba, cuando no doblaba para venir a casa. Sabía que íbamos para el norte y sabía lo que pasaba. Una vez llegué a tirarme de la camioneta en movimiento porque sabía lo que se venía. Y recuerdo el miedo que tenía porque al día siguiente me iba a volver a pasar a buscar y encima iba a estar enojado. Cuando esto pasaba, los abusos eran más violentos”, recordó.

En tanto, explicó que su tío la amedrentaba para que no contara nada de las violaciones sufridas. “Me amenazaba con que si contaba o decía algo le iba a hacer lo mismo a mis primos y a mi hermana”, sostuvo.

La joven cursó hasta noveno año en la misma escuela. Repitió octavo y volvió a hacer el año, pero cuando repitió noveno, se cambió de escuela. En ese momento frenaron los abusos en las camionetas del transporte, pero siguieron en los encuentros familiares o cuando ella iba a la casa de su tía.

El destape

Durante años, M. nunca pudo contarle a nadie sobre las violaciones sufridas por parte de su tío político. Solo logró decirles a sus padres, en medio de una discusión, que Pereyra la manoseaba. "No podés conciliar el sueño, porque se te vienen esos momentos a la cabeza. Y pensás que si lo denuncias te van a juzgar y no te van a creer. Además, tenés en la cabeza a sus hijos y a toda la familia. Son cosas que se tan van apareciendo cuando pensás en hacer la denuncia", aseguró.

Tribunales marcha Pañuelos Amarillos caso de Rincón MT 3.jpg

Tras contar lo que pasaba en su entorno familiar, los padres de M. cortaron toda relación con el hombre investigado y el último contacto que tuvieron fue en 2009. Por su parte, en 2016, cuando la abuela de la víctima se enfermó y estuvo grave, Pereyra la fue a visitar a su casa. Después, en 2020, cuando la mujer falleció, M. lo volvió a cruzar en el velorio.

“Mi abuela me había pedido que no dijera nada hasta que ella falleciera”, destacó la joven. La mujer falleció en julio y en septiembre M. juntó valor e hizo la denuncia. La chica explicó que al principio su abuela no creía lo que le había contado, pero un día, mientras miraban televisión, la mujer le dijo: “Te creo porque lo conozco y ya lo había hecho antes, pero denuncialo cuando yo me muera”.

Unos meses después de la muerte de su abuela, y con la ayuda de una amiga, M. tomó el valor para hacer la denuncia, aunque eso la llevó a recordar una y mil veces lo que vivió durante los años en que su tío cometió el delito, y también provocó amenazas a su familia y dudas sobre lo que ella contaba.