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Opinión |

La muerte de Francisco Sueldo no fue un accidente

El homicida será declarado inimputable por la Justicia. En 2005 ya le habían diagnosticado problemas mentales, pero ejercía como kinesiólogo y conducía un auto por las calles de la ciudad.

Aquel 13 de mayo de 2019 había sido un día templado para esa época del año. La noche se parecía a cualquier otra noche. Nada hacía presagiar lo que sucedería cerca de las 20.40 en las calles del barrio Villa María Selva, de la ciudad de Santa Fe.

Walter Sueldo y su esposa Gisela acababan de recoger a su hijo Francisco, de apenas 11 años, de la casa de un amigo. Circulaban lentamente por Angel Cassanello al 2200. Y de repente, todo se derrumbó en un instante para ellos.

Primero el estruendo. Luego el desconcierto. Después la desesperación. Y, finalmente, el momento del que ya no habría retorno posible.

A casi 100 kilómetros por hora, Francisco Lascurain, un hombre de 37 años que circulaba por las calles de ese barrio tranquilo, los chocó desde atrás con tal violencia, que terminó con la vida del pequeño Francisco Sueldo.

Pasaron casi 9 meses de aquel siniestro. Y en las próximas horas, se espera que la Justicia sobresea a Lascurain luego de que una junta de especialistas en salud mental considerara que se trata de una persona inimputable, debido a sus graves problemas psiquiátricos.

Se espera que la Justicia sobresea a Lascurain luego de que una junta de especialistas en salud mental considerara que se trata de una persona inimputable.

Todo indica que será alojado en el Hospital Psiquiátrico Mira y López, de la ciudad de Santa Fe. Según la ley, este tipo de detenidos con problemas mentales no puede permanecer en cárceles comunes.

Los padres del pequeño Francisco están desconsolados. Saben que no tienen demasiadas alternativas: o aceptan que el homicida sea alojado en un psiquiátrico, o regresa a su casa bajo la responsabilidad de una familia que se ha demostrado incapaz de contener la situación.

Si es verdad que la acción de la Justicia puede generar con el tiempo algún efecto reparador en los deudos de las víctimas, éste no parece ser el caso. Para Walter Sueldo y su esposa, la internación de Lascurain no se percibe como un verdadero acto de Justicia. Y es lógico que así lo sientan. Hay respuestas que la Justicia no parece estar en condiciones de brindar.

Sucesión de errores

La muerte de Francisco no debería haber ocurrido si no hubiese existido una verdadera sucesión de fatales errores, teñidos de insensatez, necedad e irresponsabilidad, a lo largo de los últimos años.

Hay preguntas para las cuales no parecen existir respuestas. Y hay respuestas que dejan abiertas demasiadas preguntas.

En primer lugar, ¿cómo es posible que un hombre con estos problemas psiquiátricos haya ejercido su profesión de kinesiólogo hasta poco antes de la tragedia?

Hay preguntas para las cuales no parecen existir respuestas. Y hay respuestas que dejan abiertas demasiadas preguntas.

El sistema de salud permitió el ejercicio de una persona que claramente representaba un peligro para terceros. ¿El Colegio de Kinesiólogos no controla a sus matriculados? ¿Las obras sociales ponen a sus afiliados en manos de personas inestables? ¿El Estado no está en condiciones de evitar semejantes desatinos?

Según relata el periodista Ignacio Mendoza en una nota publicada en Aire de Santa Fe el 1 de setiembre de 2019, el primer registro de problemas psiquiátricos de Lacurain apareció en 2005, cuando recién se había recibido como kinesiólogo. En aquel momento se le diagnosticó un cuadro de “psicosis esquizofrénica”, por lo que decidieron internarlo por un tiempo.

Los brotes psicóticos reaparecieron años después, durante un viaje a Sudáfrica con el equipo de rugby donde jugaba. Lo enviaron de regreso a la Argentina y otra vez terminó internado.

En 2014 volvió a padecer una crisis y en 2018 lo internaron nuevamente por orden de la Justicia.

Aparentemente la familia insistía en que permaneciera en algún instituto especializado, pero él se negaba a hacerlo. Pronto, los problemas se agudizaron.

El primer registro de problemas psiquiátricos de Lacurain apareció en 2005, cuando recién se había recibido como kinesiólogo.

Frente a semejantes antecedentes, ¿cómo fue posible que Lascurain condujera un automóvil durante aquella fatídica noche del 13 de mayo de 2019?, ¿le entregaron un carné de conducir?, ¿por qué no se evalúa la salud mental de las personas a la hora de entregar una licencia?, ¿a nadie se le ocurrió que esto puede ser importante?, ¿por qué le permitieron tener un auto?, ¿su familia no se dio cuenta de que ese vehículo podía convertirse en un arma mortal en manos de Francisco?

Es cierto que siempre resulta fácil analizar una situación con los acontecimientos consumados. Pero a la luz de los antecedentes, queda la firme sensación de que existieron demasiadas señales de alerta sobre el peligro que representaba el hecho de que una persona como Francisco Lascurain ejerciera su profesión y condujera un automóvil.

Francisco Sueldo apenas vivió 11 años, su familia sigue sin encontrar respuestas ante tanto dolor y Lascurain volverá a un hospital psiquiátrico.

Lo sucedido aquella noche del 13 de mayo de 2019 no fue un accidente, sino el resultado de una sucesión de errores fatales, de la insensatez y la irresponsabilidad.

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