Cuando se apagan las cámaras, las luces de los estudios, los micrófonos de las radios y los consejos de los asesores de imagen no queda nada, absolutamente nada. Es preocupante y lastimoso arribar a esta conclusión, porque atenta contra la aspiración de una representación ligada a los problemas sociales y en consecuencia naufraga en el vacío de la actuación digital.
Entonces, todo, absolutamente todo lo que hacen queda enmarcado en el impacto, la falsa emoción y la empatía de las redes. Así conciben la política, así la llevan adelante y así la muestran.
Sin embargo, tarde o temprano, todos los que tenemos responsabilidad institucional vamos a tener que rendir cuentas. Y el tamiz no es solo que la gente nos elija, porque la política y la representación es mucho más que eso.
¿Qué cambia en la realidad sacarnos una foto con víctimas de la violencia narco para decirles que estamos con ellos? ¿Dónde está lo distinto que suelen profesar lanzando campañas de amor (?), carancheando el dolor con afiches tragicómicos?
La semana pasada la senadora nacional Carolina Losada y su par, Dionisio Scarpín, dejaron en claro que solucionar los problemas no es prioridad en sus agendas. Por el contrario, dejaron a Rosario sin los recursos que hoy se necesitan para darle batalla al narcoterrorismo del sur de la provincia a la que aseguran representar.
Los dos se levantaron de la sesión y se fueron. ¿Cómo es posible que tengan recursos y energía para hacer grandes montajes mediáticos, pero que no sean capaces de votar una ley que todo el arco político santafesino venía pidiendo a gritos?
La respuesta a ese interrogante ya no importa, porque además no solo se votaba en el Senado de la Nación el fortalecimiento de la Justicia Penal Federal de Santa Fe.
Con la presencia en el recinto de integrantes de la asociación civil Madres del Dolor, aquel día también estaba previsto que se convirtiera en ley el proyecto Alcohol Cero. Y tampoco ocurrió, porque tanto Losada como Scarpín priorizaron sus campañas por encima de los cambios legislativos que sí modifican la realidad.
La política es laburar, la representación es un legado que se cumple con leyes que mejoran la calidad de vida de la gente, el resto es coucheo y cursos digitales de Open English.
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