Todo el año entrenando y cuidándonos para que llegue diciembre a complicarnos justo antes de las vacaciones. No conformes con eso, afrontamos todas las tentaciones propias del verano: cenas afuera en la costa, rabas en la playa, una cerveza a la tardecita… ¿Podemos mantener nuestros logros para exhibirlos como queríamos? Claro que sí, sólo se requiere un poco de planificación, atención y unas pequeñas bases de conocimiento.
La selección del paradero: la clave es poder elegir cómo y cuánto comer. Si somos del tipo de personas que “necesita” terminarse su plato, tenemos que evitar comer afuera frecuentemente, mejor decantarnos por un hospedaje en donde podamos cocinarnos. Si, en cambio, decidimos no ocuparnos directamente de nuestra alimentación, tenemos que ir dispuestos a pensar qué platos elegir y a compartirlos en caso de que sea necesario.
Termina el día soleado, volvemos a nuestro hospedaje y nos preparamos para cenar. ¿Salimos o comemos en casa? Primer gran dilema. Si vamos a comer en casa, tratemos de organizar todo para que sea una comida completa y saludable, alguna carne magra, medallón vegetariano o incluso algún platito chico de pastas. Acá sí podemos incorporar alguna gaseosa light o algún vaso de cerveza, después de todo, si estamos hinchados por la noche, no es tanto problema y a la mañana ya estaremos como siempre.
Las cenas afuera son otro cantar. Lo primero es elegir el lugar; si queremos evitar todo margen de error, lo más fácil es ir a una parrilla: nos aseguramos de que las carnes estén cocidas de la forma más natural posible sin agregado de carnes, siempre acompañando con ensalada o puré de calabaza.
Si, en cambio, hoy vamos a cenar “a gusto”, no la pensemos tanto, evaluemos qué queremos comer y busquemos el mejor lugar para comer eso, revisemos la porción (no hace falta comer “pesado y mucho”) y evitemos cosas innecesarias como la panera.
Quienes estén muy atentos a sus abdómenes, pueden llegar al punto de basarse en el pronóstico para darse gustos: si sabemos que mañana va a llover y vamos a estar todo el día “cubiertos”, quizá hoy sea la noche para darnos un gustito.
Estos son sólo algunos tips “estéticos” para el verano, cada uno de nosotros sabe evaluar qué quiere hacer y cómo quiere disfrutar sus vacaciones. Lo más importante en esto es poder relajar de nuestro año de una forma saludable. Evitemos comernos todo por estar de vacaciones, seamos medidos para evitar sentirnos mal y arruinarnos algunos de esos días que tanto nos merecemos.



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