Cuando hay falta de sexo en nuestra relación debemos preocuparnos, no solo porque no estamos demostrando el amor y la pasión que sentimos por el otro, sino porque obviamos sus beneficios: se descansa mejor, se tiene un mejor ánimo y se maneja mejor el estrés.
Rutinas que no coinciden: parejas que tienen horarios de trabajo distinto, no solo complican los momentos en que se ven, sino también los momentos en que coinciden para tener sexo.
Los hijos: cuando la pareja tiene hijos tiene dificultades en hallar tiempo para funcionar como pareja. Pero es un peligro convertirse solo en padres.
Problemas con el cuerpo: los cambios en nuestro cuerpo, pueden inhibirnos para sacarnos la ropa incluso con nuestras parejas. Amar nuestro cuerpo y cuidarlo es esencial.
Depresión: basta que un miembro de la pareja pase por un cuadro depresivo, para que el sexo se vea afectado.
El cansancio: largas horas dedicadas al estudio o al trabajo; la preocupación por la casa y los hijos, es cosa de sumar y seguir. Al final del día el cuerpo está exhausto.
Problemas económicos: la presencia de deudas o problemas de presupuesto, generan un estrés que repercute en todo ámbito, incluyendo el sexo.
Hacerle frente al problema: de nada sirve que hagan la vista gorda y pretendan que no está ocurriendo nada. En estos momentos la comunicación es clave y deben tratar de ser lo más honestos para poder dilucidar cuál es el problema y cómo solucionarlo.
No se acusen: no busquen culpables, ya que esto puede generar mayor rechazo, sino que afronten el tema como un equipo.
Fuente: www.soycarmin.com




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