La Epifanía es una de las celebraciones más antiguas del cristianismo y tiene un profundo significado religioso. Se conmemora cada 6 de enero y recuerda el momento en que Jesús se manifestó al mundo, representado simbólicamente en la visita de los Reyes Magos al pesebre de Belén.
Aunque hoy suele asociarse principalmente a los regalos y a las tradiciones infantiles, su origen está vinculado a un hecho central de la fe cristiana.
¿Qué significa Epifanía?
La palabra Epifanía proviene del griego epipháneia, que significa “manifestación” o “revelación”. En la tradición cristiana, hace referencia a la revelación de Jesús como hijo de Dios no solo al pueblo judío, sino también a los pueblos paganos, representados por los Reyes Magos llegados de Oriente.
Según el relato bíblico, Melchor, Gaspar y Baltasar siguieron una estrella hasta Belén para adorar al niño Jesús y ofrecerle oro, incienso y mirra, dones cargados de simbolismo.
Por qué la Epifanía se celebra el 6 de enero
La fecha del 6 de enero fue establecida por la Iglesia para conmemorar este acontecimiento y marca el cierre del ciclo navideño. Mientras que el 25 de diciembre recuerda el nacimiento de Jesús, la Epifanía pone el foco en su reconocimiento y adoración.
En muchos países, esta celebración es conocida directamente como el Día de los Reyes Magos, una festividad que mezcla el sentido religioso con tradiciones culturales muy arraigadas.
La celebración de los Reyes Magos: tradición, historia y simbolismo
Cada 6 de enero, la fecha recuerda la visita de los Reyes Magos y simboliza revelación, fe y reconocimiento espiritual.
Epifanía y tradiciones populares
Con el paso del tiempo, la Epifanía dio origen a numerosas costumbres que aún se mantienen:
La entrega de regalos a los niños
La colocación de pasto y agua para los camellos de los Reyes
La Rosca de Reyes, símbolo de unión y celebración
Celebraciones religiosas especiales en iglesias
Más allá de lo festivo, la Epifanía invita a reflexionar sobre la esperanza, la fe y el encuentro, valores centrales de esta fecha.
Hoy, la Epifanía no solo conserva su importancia espiritual, sino que también se transformó en un momento de reunión familiar y de cierre de las fiestas de fin de año. Para muchos, representa la última gran celebración antes del regreso pleno a la rutina.
Así, cada 6 de enero, la Epifanía vuelve a recordarnos una historia que atraviesa siglos y culturas, manteniendo vivo su mensaje hasta la actualidad.