Es muy difícil determinar la existencia de los magos que se mencionan en el Evangelio de Mateo. Se cree que Elena de Constantinopla (250-350 D.C.) encontró las Reliquias de los Reyes Magos, que contienen los supuestos restos, en la extinta ciudad de Saba (Medio Oriente).
Ella llevó el relicario hasta Constantinopla y luego terminó en Milán. En 1164, el emperador Federico Barbarroja se las robó de la ciudad y la llevó hasta la Catedral de Colonia, Alemania, donde permanecen en la actualidad.
Según un artículo del diario El Español, los científicos abrieron el sarcófago en el siglo XIX y descubrieron tres esqueletos: pertenecían a un nene de 12 años y a dos hombres de 30 y 50 años.
Historia de los Reyes Magos
En la Biblia, Los Reyes solo aparecen en los escritos de Mateo. "Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo '¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente y venimos a adorarle". (Mateo 2:1 1-12)
"Resulta curiosa su fama al ser citados una única vez (...) donde se habla de unos ‘magos’, pero no se precisan sus nombres, ni que fuesen reyes ni tan siquiera que fuesen tres”, aseguró el director del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional de España, Javier Docampo, explicó en una entrevista.
Según cuenta Clarín, Docampo afirmó que en la obra anónima Auto de los reyes magos, escrita en el siglo XII, Melchor, Gaspar y Baltasar son identificados como astrólogos que debaten sobre el hallazgo de una nueva estrella y su posible significado: algo que relacionan con el nacimiento de un posible Mesías.
De acuerdo a Docampo, los tres tratan de saber la verdadera naturaleza del recién nacido mediante regalos: si fuera un rey de la tierra, preferirá el oro; si fuera un rey del cielo, querrá la mirra. Pero al final dejará las dos por el incienso.