Desde las profundidades de la Amazonia hasta las casas rurales a las afueras de Barcelona, la ayahuasca forma parte de arcáicas tradiciones peruanas. Conjugada a través un ritual milenario, esta combinación de plantas alucinógenas es capaz de producir conocimiento a quien la consume, o por lo menos, ese es el mito que la rodea.
El compuesto conocido como ayahuasca o yugé, es una bebida alucinógena que se prepara a partir de la cocción de dos plantas exclusivas provenientes de la selva amazónica. La enredadera de ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y un arbusto llamado chacrina (Psychotria ciridis), el cual contiene el estupefaciente dimetiltriptamina (DMT) que aporta el agente psicológicamente activo, se mezclan y cocinan para obtener esta popular poción.
Un rito milenario consagrado por chamanes
Desde hace miles de años, los chamanes de las poblaciones indígenas se reúnen en chozas para viajar por el camino de la sabiduría y otorgar poderes adivinativos a los turistas que prueban la ayahuasca. El ritual comienza cuando el chamán ingresa en la maloca, una casa comunal ancestral.
¿Qué es la ayahuasca?, la planta alucinógena de moda en Perú
La ayahuasca es una medicina tradicional utilizada por los chamanes del Amazonas desde tiempos ancestrales, y hace relativamente pocos años que salió de la selva para ponerse de moda en EEUU y Europa, especialmente en España. Se elabora a través de la decocción de una liana que crece en la selva (la ayahuasca, de la que el brebaje toma su nombre), junto a las hojas de otra planta, la chacruna.
El resultado es una poción con un fuerte poder alucinógeno y, para muchos de sus defensores, sanador. Al entrar en el cuerpo, la sustancia produce, entre otros efectos, alteraciones en la percepción y la cognición que permiten abrir determinadas puertas que nuestro cerebro tenía cerradas, en la mayoría de los casos como mecanismo de autodefensa.
A lo largo de nuestras vidas, vamos acumulando traumas y experiencias conflictivas, muchas de las cuales nuestra parte consciente esconde debajo de la alfombra como si nunca hubiesen existido, de forma que no tengamos que vivir con ese dolor. Lo que ocurre es que siguen ahí, condicionando sin saberlo muchos aspectos de nuestra existencia, de nuestra relación con los demás y con nosotros mismos.
La ayahuasca lo que hace es levantar esa alfombra, sacudirla y mostrarte, generalmente a través de visiones nítidas, aquello que de alguna manera te está bloqueando. Un ejemplo muy simple: imagina que cuando tenías tres años tuviste una fuerte caída aprendiendo a montar en bicicleta y que aquello supuso una experiencia traumática para un chaval de esa edad, así que quedó escondida en alguna parte de tu inconsciente.
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