¿Por qué estamos más tristes los días de lluvia?

Los ritmos circadianos, encargados del funcionamiento de los ciclos de sueño y vigilia, dependen de los cambios de iluminación y de unos mecanismos biológicos llamados “relojes internos” que se sincronizan cada mañana con la luz solar.
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La energía del sol actúa incrementando la producción de serotonina, neurotransmisor que interviene en la activación de la conducta y el estado de ánimopositivo, y conlleva un aumento progresivo del bienestar y la felicidad. Esta absorción de energía da lugar a una mayor predisposición a realizar actividades, a sentirnos más alegres, más receptivos y más sociables; actuando como distractores y eludiendo en mayor medida los conflictos y los pensamientos negativos.

Los días invernales, en los que hay escasez de luz,  nuestros niveles de serotonina descienden, surgiendo sentimientos de nostalgia, apatía y tristeza.

Las condiciones climáticas no nos afectan a todos de la misma manera. Algunas personas son más sensibles a los cambios de tiempo. Los llamamos “meteorosensibles”, y es probable que tengan unas características de personalidad comunes que les predispongan a estos cambios de humor.

Incluso existe un trastorno psicológico relacionado, el Trastorno Afectivo Estacional: una patología relacionada con la depresión, que se caracteriza por cambios de humor intensos durante las épocas en las que hay poca luz solar.

Son muchos los estudios científicos que han investigado la relación entre el clima y el estado de ánimo. Algunos de los hallazgos más relevantes, son los siguientes:

Sin embargo, no debemos dejar que nuestro estado de ánimo dependa de un día de lluvia, y aunque nos resulte más dificultoso, en la medida de lo posible no debemos cambiar nuestros planes por una climatología adversa. Cuanto más tiempo permanecemos encerrados en casa, más pensamos  en los problemas y preocupaciones.

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