En "El acosador nocturno", Netflix relata los atroces asesinatos que sucedieron a manos de Richard Ramírez, el también llamado The Night Stalker. La docuserie se centra en las víctimas, la investigación llevada a cabo y el impacto de estos crimenes en la sociedad de los años 80.
La serie tiene cuatro episodios e intenta la difícil tarea de no mitificar más aún a un personaje icónico, incluso sexualizado; en la serie American Horror Story, por ejemplo, en la temporada 1984, lo interpreta Zach Villa, un actor tan atractivo que hace olvidar que el verdadero Ramírez tenía los dientes podridos y casi nunca se cambiaba la ropa.
Ramírez aterrorizó la ciudad de Los Angeles –y un poco la de San Francisco-- durante la primavera y el verano de 1985. No tenía patrón salvo un incierto satanismo. Eso lo hacía difícil de atrapar: mató ancianas, adultos y chicos, a veces violaba, a veces no, asesinó muchos asiáticos pero no puede decirse que fuesen su objetivo porque también mató latinos y blancos. Secuestró niños y niñas: los violaba durante un día entero y solía dejarlos libres. Una de esas víctimas, Anastasia Hronas, cuenta su rapto en el documental. Abusaba de ella, recuerda, mientras escuchaba a Madonna. Son los 80: la dirección de Tiller Russell, a pesar de ciertos lugares comunes del género –reconstrucciones triviales, esas imágenes ya tontas de un martillo ensangrentado que cae-- pone atención en la época y en la ciudad. Sobre todo remarca el impacto del criminal en la comunidad, un poco a la manera de Spike Lee en la excelente Summer of Sam (1999) donde los crímenes de “El hijo de Sam” están ligados a la Nueva York de los 70, al punk, al disco, a los apagones, a la violencia en las calles (es apenas una referencia: El acosador nocturno no tiene tantas ambiciones).
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Fue una carrera contrarreloj para un joven detective llamado Gil Carrillo y el investigador de homicidios Frank Salerno para encontrar al hombre apodado como el “Acosador Nocturno” del que solo tenían el patrón de que asesinaba, precisamente, sin patrón alguno.Más de 35 años después, Richard sigue siendo uno de los asesinos en serie más conocidos de todos los tiempos. La docuserie explica cómo se dio caza al infame asesino y se le llevó ante la justicia.
Antes de ser condenado a morir en la cámara de gas, Richard despotricó en el tribunal. Sus últimas palabras antes de ser sentenciado fueron: “Lucifer habita en todos nosotros… No lo entienden… y no se espera que lo haga, no son capaces de ello. Estoy más allá de su experiencia. Estoy más allá de hacer el mal. Legiones de la noche, raza de la noche. No repitan los errores del Acosador Nocturno y no tengan piedad. Seré vengado”.
Otro añadido a esta truculenta historia es que se casó en la cárcel. La relación entre Richard y Doreen Lioy comenzó en 1985 después de que ella empezara a visitarle en la cárcel. Se casaron en 1996. “Es amable, divertido y encantador”, dijo ella. “Creo que es una gran persona. Es mi mejor amigo; es mi colega”, dijo a la CNN en 1997. Al parecer, lo dejó en 2009.
Finalmente, Ramírez murió por complicaciones de un linfoma el 7 de junio de 2013 a la edad de 53. Había estado recibiendo tratamiento en el Hospital General de Marin, en California. En ese momento, el asesino en serie también había estado sufriendo “abuso crónico de sustancias y una infección viral crónica de hepatitis C”.
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