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La horrible historia de los "Shuar": dedicados a reducir cabezas de personas

Mal llamados Jíbaros, estas tribus amazónica que habitan regiones de Perú y Ecuador, sobrevivieron a la conquista española y sostuvieron sus creencias.

Existen varias tribus a lo largo y ancho del planeta que cortan la cabeza de sus enemigos, pero los "Shuar" son los únicos que, además, reducen el tamaño de las mismas con un procedimiento propio.

Shuar, que se encuentra en la cuenca amazónica que recorre Ecuador y Perú y es una de las pocas tribus que los españoles nunca pudieron doblegar cuando llegaron para conquistar América. A pesar de las diferencias en cuanto a las creencias de este grupo de aborígenes, lo que más llama la atención de su peculiar tradición es la de achicar cabezas.

Esta tribu americana también es conocida con el nombre de Jíbaros o Jívaros, que es un término que desde un principio se usó de forma despectiva de parte de los conquistadores y ellos no aceptan. A pesar de que convivan con el mundo moderno, estas personas y sus creencias no desaparecieron. Las prácticas rituales de estas tribus se terminaron por desplazar a varios países. La práctica ritual requiere de habilidad, precisión y paciencia, pero en la década de los años 50 fue prohibida en Perú y una década más tarde sucedió lo mismo en Ecuador, lo que generó que entrara en desuso.

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Los integrantes de esta comunidad reducían el tamaño de las cabezas de quienes mataban, pero, la gran pregunta siempre fue ... ¿para qué?. Según estudios efectuados durante años sobre las costumbres de estas personas indicaron que un concepto clave para poder entender mejor la motivación de los Shuar es que creen en la vida después de la muerte y le dan gran importancia al mundo espiritual.

Por eso, una vez que los Shuar mataban a alguien, ese espíritu continuaba vivo dentro de la cabeza y por eso accedían a cortarla en primera parte y luego reducirla, para así apoderarse del espíritu de aquel que fuera vencido.

Esta tribu encoge cabezas humanas (REAL) | ECUADOR

¿Cómo reducían las cabezas los "Shuar"?

Una vez que cortaban la cabeza de su presa, como así la llamaban, los Shuar realizaban una incisión en la parte de atrás y arrancaban la piel del cráneo. Los que se dedicaban a realizar este ritual utilizaban un elemento cortante para quitarle los ojos, los músculos y la grasa. Tras efectuar ese primer paso, cerraban los orificios con espinas y luego cocían la piel en agua de río sobre una fogata. En este proceso, el agua no podía llegar a alcanzar el punto de hervor y debía estar allí durante media hora.

El antropólogo Houlton explicó que el agua a medio hervir era porque "si hervía, se corría el riesgo de que la piel se partiese y se desprendiera del cabello". Y agregó que "cuando retiraban la piel del cuenco, la cabeza ya se había reducido a un tercio de su tamaño original". Una vez que tenían la piel reducida, los "quirúrgicos" de la tribu armaban una especie de bolsa y manipulaban los rasgos con piedras calientes.

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Esta información la proporcionó otra experta en los Shuar, la curadora estadounidense Anna Dhody, del Museo Mütter de Filadelfia, Estados Unidos. Inicialmente esas cabezas procesadas se manipulaban con piedras más grandes y en segundo término utilizaban piezas más pequeñas; y para finalizar usaban arena caliente para llegar a los huecos de más difícil acceso.

Con la utilización de esas piedras calientes y la arena sobre la piel, las cabezas llegaban a reducirse a un quinto de su tamaño real. Además, aquellas espinas que utilizaban en el proceso para cerrar la boca y los ojos, eran reemplazadas por otros materiales que iban variando a gusto de cada uno.

Los Shuar, indígenas reductores de CABEZAS HUMANAS

El proceso de cerrar los orificios era uno de los más importantes, "para evitar que los espíritus se escaparan por los agujeros", remarcó Dhody. Otro de los procesos que se agregaba era frotar la piel con ceniza, que les daba una tonalidad mucho más oscura. Adornaban la cabeza con plumas, caparazones de escarabajos, ostras y otros elementos y para finalizar el proceso, le realizaban uno o dos agujeros en la parte superior para ponerles una cuerda y así poder colgarlas del cuello y lucirlas como talismán.

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