El kéfir es una colonia de microorganismos que son beneficiosos para la salud. Su apariencia es similar a la de leche cuajada, el sabor es un poco más ácido que el del yogur y contiene una mezcla de probióticos y prebióticos. Los gránulos o nódulos poseen una consistencia gelatinosa y se utilizan para fermentar la leche fresca o el agua con azúcar.
El resultado, el kéfir de leche o de agua, es un probiótico que facilita la digestión y mejora las defensas del organismo.
Propiedades del kéfir
El kéfir de leche es rico, además de en barcterias beneficiosas, en calcio, proteínas y vitamina B12, con la ventaja de que en esta bebida, se reduce el contenido en lactosa, transformándola en ácido láctico y evitando así intolerancias.
Por otra parte, los gránulos de kéfir contienen unos 400 millones de microorganismos por gramo, de los que más o menos la mitad son bacterias de tipo Lactobacillus.
¿Cuáles son las diferencias entre el kéfir y el yogurt?
En el yogurth se da sólo una fermentación láctica, mientras que el kéfir provoca una fermentación lacto-alcohólica y carbonatada de la leche.
El contenido de alcohol del kéfir no suele superar el 1%, una cantidad insignificante (salvo que se tenga un problema grave de hígado y no se deba probar ni una gota).
El kéfir tiene mayor variedad de microorganismos probióticos, algunos de ellos compartidos con el yogurth. Este último suele aportar solo un tipo de bacilos o bacterias.
El yogurth es más suave que el kéfir, cuya acidez se puede aligerar dejando la leche menos tiempo en contacto con el kéfir.
Beneficios para la salud
Combate el colesterol alto
La bilis producida por el hígado es necesaria para la digestión de las grasas. El kéfir ayuda en la fabricación de esas sustancias, lo que de forma indirecta reduce el colesterol.
Ayuda en el tratamiento de la depresión y otros trastornos similares
El kéfir es rico en triptófano, encargado de transmitir la serotonina al cerebro, lo que brinda una sensación de bienestar y de felicidad. Además, se emplea como un complemento en el tratamiento de la ansiedad, los ataques de pánico y del carácter inestable.
Previene molestias digestivas
El estreñimiento o la diarrea mejoran en función del tiempo que se hayan dejado los gránulos en la leche. Si se cuela a las 24 horas, la leche kefirada ejerce un ligero efecto laxante, mientras que si se deja más tiempo, además de resultar más ácida, se va volviendo astringente.
Aumenta la inmunidad
El intestino es responsable de absorber todas las vitaminas que el organismo necesita, además de controlar las reacciones del sistema inmune. Sin embargo, si la flora intestinal está dañada, es imposible que lo cumpla. Como consecuencia, se reduce la inmunidad.
¿Cómo hacer kéfir?
El kéfir presenta la ventaja de que se puede hacer en casa y no se termina nunca, pues los granos con los que se prepara sirven para fermento siempre. Aprende cómo prepararlos.
Kéfir de leche
- En un bowl de vidrio, mezclar una cucharada de nódulos kéfir con dos tazas de leche.
- Tapar con una servilleta húmeda y llevar a la heladera.
- Esperar de 36 a 48 horas para que la sustancia fermente y tome la apariencia de un yogur.
- Poner la preparación en otro recipiente de vidrio y colocar los nódulos que se separaron nuevamente en leche para que vuelvan a fermentar y el ciclo vuelva a comenzar.
Kéfir de agua
Se prepara igual que el kéfir de leche pero se reemplaza el lácteo con agua de coco.
Conservación y reposo
Cada dos semanas es aconsejable lavar los nódulos y el recipiente con agua tibia, y dejarlos en agua mineral unas 12 horas.
Si algún nódulo se pone amarillo, se desecha, dejando únicamente los que tengan un aspecto saludable. Si nos sobra madre de kéfir, o tenemos que ausentarnos unos días, se puede conservar sumergido en leche, dentro de la heladera para ralentizar la fermentación durante 4 o 5 días.
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