Con apenas 23 años, Michael Rockefeller desapareció mientras fotografiaba tribus nativas de la isla Nueva Guinea, en el marco de una expedición para el Museo Peabody de Arqueología y Etnología de Harvard. Su nombre quedó ligado para siempre a un misterio que mezcla aventura, poder, rituales ancestrales y una teoría escalofriante que lo vincula con un ataque caníbal.
Quién era Michael Rockefeller y de qué se trató su peligrosa expedición a Nueva Guinea
Michael Rockefeller creció rodeado de poder y riqueza como hijo de Nelson Rockefeller, uno de los hombres más influyentes del siglo XX. Sin embargo, eligió una vida distinta. Su pasión lo llevó a viajar por América, África y Oceanía para registrar culturas remotas y llevar piezas de arte tribal a museos de Estados Unidos.
Ese impulso nació en 1957, cuando vio por primera vez la colección de arte primitivo que su padre exhibió en Nueva York. Cinco años después, ya con una cámara al hombro y una determinación inquebrantable, alquiló un catamarán y se lanzó a recorrer regiones casi inaccesibles del Pacífico.
En 1961 Micheal, con la intención de estudiar a los Asmat, una tribu de caníbales y sin contacto con el ser humano moderno, se adentró en una zona inhóspita de Nueva Guinea sin rutas, con extensos manglares y sin antenas que permitieran pedir ayuda en caso de emergencia. Durante su estadía, logró contactar a 13 tribus y tomó notas sobre sus creencias, sus rituales y su compleja lengua con más de una decena de tiempos verbales.
Según documentos recuperados, describió prácticas culturales que incluían relaciones entre hombres, el intercambio de esposas y ceremonias que involucraban beber orina en los casamientos. Ese registro etnográfico sería lo último que se conocería de él.
Su viaje dio un giro fatal cuando el 18 de noviembre de 1961, la pequeña embarcación indígena en la que navegaba volcó debido al fuerte oleaje. Sobrevivientes del naufragio contaron que, para evitar que la corriente lo arrastrara, Michael improvisó flotadores con bidones vacíos y nadó para llegar a una aldea indígena situada en la desembocadura del río. Se internó en los manglares y nunca más lo volvieron a ver.
Michael, de 23 años, desapareció en 1961 mientras investigaba los territorios de estos nativos.
La teoría más brutal sobre la muerte de Michael Rockefeller
La familia Rockefeller financió un operativo de búsqueda gigantesco: barcos, aviones, helicópteros y pueblos enteros se movilizaron para encontrarlo. Aun así, no apareció ningún rastro. El ministro del Interior de Países Bajos lo dio por muerto el 24 de noviembre de 1961.
Durante más de medio siglo, la desaparición alimentó rumores de todo tipo. Pero en 2014, una investigación del periodista Carl Hoffman para National Geographic le dio forma a la teoría más fuerte y también la más macabra: los Asmat habrían sido los responsables de su muerte.
LEER MÁS► IT: la verdadera historia detrás de Pennywise
Se cree que la tribu de Asmats fueron los responsables de su muerte.
Dos sacerdotes holandeses que convivían con la tribu aseguraron que los propios nativos les contaron lo ocurrido. Relataron que, al verlo llegar a la orilla, lo atacaron con una lanza en el pecho, le partieron el cráneo y se comieron su cerebro.
También habrían cocinado su carne, usado los huesos de los muslos para fabricar dagas y sus tibias para hacer puntas de lanza. Finalmente, drenaron su sangre y la utilizaron en un rito de iniciación. Además, explicaba que se debió una venganza por la muerte de tres jefes tribales a manos de una patrulla holandesa.
A pesar de esa versión estremecedora, el caso sigue envuelto en dudas. La desaparición de Michael Rockefeller continúa siendo un misterio sin resolver y, más de seis décadas después, nuevas teorías siguen apareciendo para intentar explicar un final que nadie pudo confirmar.
Temas
Te puede interesar




