Esta semana se volvió viral un video de una niña junto a su hermana menor, pero entre las risas que ocasionó también dividió opiniones sobre su comportamiento.
En el video se puede observar que Maria Eduarda, de apenas 3 años de edad, esperaba ansiosa el momento de soplar las velas de su torta de cumpleaños. Mientras todos cantaban y aplaudían alrededor, su hermana Mara Antonia de 6 años aprovechó para acercarse, soplar y apagar el fuego; a la cumpleañera no le gustó la actitud y de inmediato golpeó a su hermana, mientras ésta seguía sonriendo con malicia. De lejos, el momento parece una típica pelea de hermanas pero varios usuarios analizaron lo sucedido, concluyendo que no debemos avalar ese tipo de comportamientos ni justificar diciendo que "son cosas de chicos" o "de hermanos".
Este no es primer caso de pelea de niños que se viraliza en internet, de hecho hay bastantes. Mientras que para muchos padres esto se ha vuelto una forma de ganar fama momentánea, los usuarios lo difunden, hacen memes y no cuestionan lo que hay detrás. La gran mayoría de estas historias presentan niños burlones, desafiantes y agresivos que golpean o le gritan a sus familiares u a alguna figura que representa autoridad.
Sin asegurar nada sobre las pequeñas hermanas, es importante hablar de cuándo una situación así puede escalar a algo mayor si no se le da la atención adecuada. Los expertos en psicología y educación infantil destacan que un comportamiento desafiante o agresivo por parte de un niño para conseguir atención, puede catalogarse como el llamado "síndrome del niño emperador", o "el niño tirano". La crianza no es fácil y hay muchas opiniones con respecto a los castigos pero cuando nos encontramos frente a un pequeño tirano, se observa a un padre o una madre abrumada por las exigencias de su hijo, al grado de que termina sintiéndose culpable por no satisfacer sus deseos.
El niño emperador tiende a tener una percepción exagerada de lo que le pertenece, no pide sino que exige y no está satisfecho con nada de lo que posee en ese momento, ya que cuando lo obtiene quiere aún más. También se destaca por la baja tolerancia a la frustración, el aburrimiento o la negación, por ello responde con insultos, enojos o agresiones frente a familiares y amigos, sin importar que sea públicamente. Son egocéntricos, no tienen empatía y suponen que el mundo gira a su alrededor, por lo que si no tienen toda la atención, se portan mal y no sienten remordimientos ante una mala actitud.
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Si bien todos los niños hacen travesuras y pelean con sus hermanos, es importante no normalizar esas conductas haciéndoles creer que son un juego. No existe un manual sobre la crianza perfecta, pero es importante ser responsables que los padres eduquen niños emocionalmente inteligentes, empáticos, agradecidos y conscientes de los límites.
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