Por Florencia Rosa
Joaquin Phoenix realizó una actuación digna de un Oscar.
Realizar otra película del Joker después de Harley Quinn fue todo un riesgo, pero valió la pena, ya que la representación de Phoenix fue magistral, es único y, más aterrador. Esta historia está tan basada en “la realidad” y Gotham es tan real, que asusta.
Arthur, es un enfermo mental y además es socialmente ignorado. En la película, el director Todd Phillips retrata al villano como un agente del caos, desesperado por demostrar que la gente es terrible. La película adoptó una postura firme, mostrando a las personas de Gotham de una manera descarnada, indiferente al mundo, faltos de empatía. En fin, una sociedad enferma, tal vez tan enferma como el joker.
La película posee la amenaza de convertirse en el estereotipo de “el villano, victima de la sociedad”, aunque Phillips es lo suficientemente inteligente como para evitar culpar a la “sociedad”. Arthur no es cruel ni vengativo, no tiene indicios de racismo o sexismo. Él encarna la violencia pura. Nada justifica eso.
Los intentos de convertir esto en una obra de moralidad sobre la sociedad que ignora a los que no encajan en el sistema se ven frustrados.
En realidad todo trata sobre la falta de amor, el trauma infantil y la falta de compasión en las personas que lo rodean.
No te pierdas el soundtrack, ¡es espectacular!
Puntuación en IMDB
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